
Conectarse

¿Quién está en línea?
En total hay 2 usuarios en línea: 2 Registrados, 0 Ocultos y 0 Invitado :: 1 Motor de búsquedaAurora R. Signoret, Naina Braganza
La mayor cantidad de usuarios en línea fue 25 el Jue Dic 15, 2011 7:12 pm.

Últimos temas

WilliamTurner
BellaTravaglini
CeniVan Lindström
DelilahSewikriž
AnnelieseSchäfer
AxelFoster






You are the Glow por Fairy Godmother se encuentra bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 España. Cualquier intento de copia, plagio de algun contenido del foro sera denunciado a Foroactivo. Gracias a Google y Deviant art por las imagenes.
:: ¡Sorpresa en el viaje al nuevo mundo! :: (kokawa kai)
Página 1 de 4. • Compartir •
Página 1 de 4. • 1, 2, 3, 4 
:: ¡Sorpresa en el viaje al nuevo mundo! :: (kokawa kai)
Es una voz, un acuerdo, una discusión...y todo pasa peor de como yo habría deseado.En los ultimos meses ha sido todo poco y mas, peor de lo que es ahora y quizas este sea por mucho, el instante menos fatidico de todo, por que la resignación ayuda, aun más cuando todo ha sido dicho, y por ende, decidido.
Mamá gritaba, lloraba y perdía el control frente a mi pidiendome que al menos respondiese algo, que dijése que les perdonaría algun día todo esto y aprendería a llevar el yugo de mi existencia con orgullo , no bastó mi corazón que la miró con mi inquebrantable visión llena de frialdad y estabilidad mientras me intentaba hacer sentir mal y susurraba a mi fe lo que sufré,lo que supuestamente no comprendo y me recrimina mi falta de sentimientos, luego me hecha a rostro lo de sus nervios, esos malditos que nos tienen a mi y a mis hermanas sumidas en su merced y el lienzo de locuras que plasman cada vez que se les viene la voluntad y mueven las manos a carcajadas abiertas, burlones, como si fuesen la oz de la muerte, degolladora y fiel compañera futura del hombre.
Desde hace aproximadamente dos meses que la noticia nos vino a destruir la existencia a mis jovenes hermanas y a mi;la guerra no es un juego de niños y este es el momento que nos ha llegado, debemos crcer.Es por eso que hace unos dias cuando despues de horas de desvelo, mis damas de compañia entraron a la habitación a vestirme y los guardias empezarón a cargar las balíjas me cayó de golpe la realidad. Y fue aun más fuerte cuando debí despedirme con total desapego de mi familia, de mi hogar y de mi reino, ese que me vio nacer y al final me envia a cumplir mi deber como noble, no pude llorar, como no se hará mientras me miren, por que una princesa lo tiene estrictamente prohibido y en mi, es aun peor.
Me vieron salir, subir a mi carruaje envuelta en aquel vestido de seda dorado,zapatos pequeños y peinetas de jade con esmeraldas.Cuando el carruaje se movio me parecio escuchar llorar a mis hermanas, mi madre no podía hablar y mi padre...el solo me beso la frente.
Hoy repito esa pesadilla en mis sueños...hoy que llevo casí 7 días en la mar y despierto,víctima de las nauseas de su oleaje y la luz fatigante del sol. Harta de los aromas, los ruidos y el vaiven que parece un vals sobre ese maldito moustro azulado, lleno de sal.
Mi desayuno esta ahí sin ser siquiera tocado,ni tener intenciones de hacerlo...un platón dorado con arroz, uvas verdes y una taza de the caliente. El vals me sigue matando de nauseas y dolor de cabeza, pero necesito levantarme,por que asi lo dicta el deber.
Con cautela y ayuda de mi servidumbre,me coloco el vestido real del día, dentro de un par de minutos mas estan conmigo frente al espejo acomodandome la peineta sobre mis cabellos recien cepillados, acomodados al más puro estilo de mi título noble.Cuando todos salen...me doy cuenta de lo horrible que me parece tanta hostentosidad y quito las peinetas dejandome mas suelto el cabello, más..."común".
Estoy gozando de ese segundo de tranquilidad cuando un fuerte golpe me destantea haciendo que mi cuerpo caiga del banquillo al suelo en un fuerte golpe.Apenas me levanto y pronto escucho gritos, golpes de espadas y una llamada de alerta, "nos atacán".
Los gritos de las damas de compañia que sirven en el barco son evidentes; corro hacía la puerta que me mantiene encerrada, pero no puedo salir y esta vez no es por que existan guardías fuera de ella, sino por que un golpe la ha dejado así, y mientras golpeo pidiendo que me saquen de ahí ya mismo, me retiro casi de inmediato cuando escucho caer las espadas de mi ejercito...es una palabra la que me queda clara cuando la puerta de mi habitación montada caé de golpe. Son cuatro hombres de mirádas bárbaras, todos desconocidos y cuyos rostros no son definitivamente los de mi general y sus hombres.
Emito mi llamada de auxilio, pero nadie escucha mis gritos cuando aquellos hombres me toman sin delicadezas de los brazos y me llevan a rastras con ellos,casi cargandome...es una emboscada.
Mientras me llevan puedo ver los cuerpos noqueados de los hombres de mi padre. Afuera nos espera un barco que se ha anclado al nuestro y cuando me dejan caer en la cubierta, solo quedan enteros dos de los hombres de mi ejercito algo golpeados, mientras que mi General ha escapado...ira por refuerzos seguro...pero lo peor, es que me ha dejado sola.
Mis ojos se posan en la imagen de los captores...los soldados explican que todas las mujeres que vienen en el barco no son mas que "Sirvientes", pero no suelen viajar mujeres en los barcos de guerra, es por ello que cuando un nuevo rostro aparece...veo en sus ojos la certeza de que entre todos nosotros hay alguien más...y de que los hara hablar.
Es un joven de rostro frio y belleza pálida en su faz mortuoria, los cabellos azabache se le mueven al viento como una pluma. Es hermoso y a la vez terrorifico y entre todos sus defectos...es hombre y es el dueño de esa pánda de Bellácos.
-¡Detenganse!-
grito al fin, alzandome de golpe como una flor en primavera, como un témpano de hielo entre las aguas...la mirada del joven se va a la mía, lo miro con frialdad y despotismo, con la magnificencia y el odio hacia tal aberración humana.
-Yo soy seguramente lo que buscais...pues este barco no escolta nada mas que mi presencia...y estan ustedes ante la Princesa Jin Saori...la hija mayor del emperador de China-
me mantengo sublime, no dejaré que haya más heridos por mí, ya bastantes habrán con la guerra venidera, mis soldados quieren intervenir ante lo que viene,pero un gesto en mi mano lo dice todo, no permitire que esto siga, ya hay demasiados heridos.Es evidente que ellos nos han ganado.
-dejad ir a mi gente, que yo ire con ustedes en buena forma....¿quien es el Cápitan de tán atroces actos?-
Mamá gritaba, lloraba y perdía el control frente a mi pidiendome que al menos respondiese algo, que dijése que les perdonaría algun día todo esto y aprendería a llevar el yugo de mi existencia con orgullo , no bastó mi corazón que la miró con mi inquebrantable visión llena de frialdad y estabilidad mientras me intentaba hacer sentir mal y susurraba a mi fe lo que sufré,lo que supuestamente no comprendo y me recrimina mi falta de sentimientos, luego me hecha a rostro lo de sus nervios, esos malditos que nos tienen a mi y a mis hermanas sumidas en su merced y el lienzo de locuras que plasman cada vez que se les viene la voluntad y mueven las manos a carcajadas abiertas, burlones, como si fuesen la oz de la muerte, degolladora y fiel compañera futura del hombre.
Desde hace aproximadamente dos meses que la noticia nos vino a destruir la existencia a mis jovenes hermanas y a mi;la guerra no es un juego de niños y este es el momento que nos ha llegado, debemos crcer.Es por eso que hace unos dias cuando despues de horas de desvelo, mis damas de compañia entraron a la habitación a vestirme y los guardias empezarón a cargar las balíjas me cayó de golpe la realidad. Y fue aun más fuerte cuando debí despedirme con total desapego de mi familia, de mi hogar y de mi reino, ese que me vio nacer y al final me envia a cumplir mi deber como noble, no pude llorar, como no se hará mientras me miren, por que una princesa lo tiene estrictamente prohibido y en mi, es aun peor.
Me vieron salir, subir a mi carruaje envuelta en aquel vestido de seda dorado,zapatos pequeños y peinetas de jade con esmeraldas.Cuando el carruaje se movio me parecio escuchar llorar a mis hermanas, mi madre no podía hablar y mi padre...el solo me beso la frente.
Hoy repito esa pesadilla en mis sueños...hoy que llevo casí 7 días en la mar y despierto,víctima de las nauseas de su oleaje y la luz fatigante del sol. Harta de los aromas, los ruidos y el vaiven que parece un vals sobre ese maldito moustro azulado, lleno de sal.
Mi desayuno esta ahí sin ser siquiera tocado,ni tener intenciones de hacerlo...un platón dorado con arroz, uvas verdes y una taza de the caliente. El vals me sigue matando de nauseas y dolor de cabeza, pero necesito levantarme,por que asi lo dicta el deber.
Con cautela y ayuda de mi servidumbre,me coloco el vestido real del día, dentro de un par de minutos mas estan conmigo frente al espejo acomodandome la peineta sobre mis cabellos recien cepillados, acomodados al más puro estilo de mi título noble.Cuando todos salen...me doy cuenta de lo horrible que me parece tanta hostentosidad y quito las peinetas dejandome mas suelto el cabello, más..."común".
Estoy gozando de ese segundo de tranquilidad cuando un fuerte golpe me destantea haciendo que mi cuerpo caiga del banquillo al suelo en un fuerte golpe.Apenas me levanto y pronto escucho gritos, golpes de espadas y una llamada de alerta, "nos atacán".
Los gritos de las damas de compañia que sirven en el barco son evidentes; corro hacía la puerta que me mantiene encerrada, pero no puedo salir y esta vez no es por que existan guardías fuera de ella, sino por que un golpe la ha dejado así, y mientras golpeo pidiendo que me saquen de ahí ya mismo, me retiro casi de inmediato cuando escucho caer las espadas de mi ejercito...es una palabra la que me queda clara cuando la puerta de mi habitación montada caé de golpe. Son cuatro hombres de mirádas bárbaras, todos desconocidos y cuyos rostros no son definitivamente los de mi general y sus hombres.
Emito mi llamada de auxilio, pero nadie escucha mis gritos cuando aquellos hombres me toman sin delicadezas de los brazos y me llevan a rastras con ellos,casi cargandome...es una emboscada.
Mientras me llevan puedo ver los cuerpos noqueados de los hombres de mi padre. Afuera nos espera un barco que se ha anclado al nuestro y cuando me dejan caer en la cubierta, solo quedan enteros dos de los hombres de mi ejercito algo golpeados, mientras que mi General ha escapado...ira por refuerzos seguro...pero lo peor, es que me ha dejado sola.
Mis ojos se posan en la imagen de los captores...los soldados explican que todas las mujeres que vienen en el barco no son mas que "Sirvientes", pero no suelen viajar mujeres en los barcos de guerra, es por ello que cuando un nuevo rostro aparece...veo en sus ojos la certeza de que entre todos nosotros hay alguien más...y de que los hara hablar.
Es un joven de rostro frio y belleza pálida en su faz mortuoria, los cabellos azabache se le mueven al viento como una pluma. Es hermoso y a la vez terrorifico y entre todos sus defectos...es hombre y es el dueño de esa pánda de Bellácos.
-¡Detenganse!-
grito al fin, alzandome de golpe como una flor en primavera, como un témpano de hielo entre las aguas...la mirada del joven se va a la mía, lo miro con frialdad y despotismo, con la magnificencia y el odio hacia tal aberración humana.
-Yo soy seguramente lo que buscais...pues este barco no escolta nada mas que mi presencia...y estan ustedes ante la Princesa Jin Saori...la hija mayor del emperador de China-
me mantengo sublime, no dejaré que haya más heridos por mí, ya bastantes habrán con la guerra venidera, mis soldados quieren intervenir ante lo que viene,pero un gesto en mi mano lo dice todo, no permitire que esto siga, ya hay demasiados heridos.Es evidente que ellos nos han ganado.
-dejad ir a mi gente, que yo ire con ustedes en buena forma....¿quien es el Cápitan de tán atroces actos?-

Jin Saori- Princesa de China
- Mensajes: 104
Reputación: 1
Fecha de inscripción: 26/01/2012
Localización: ::En algún lugar del palacio::
Re: :: ¡Sorpresa en el viaje al nuevo mundo! :: (kokawa kai)
Habíamos pasado un tiempo entre alcohol y para qué negarlo, mujerzuelas en la "hermosa" isla de Tortuga. Llena de gente tan conocida como aquellos tripulantes del barco con velas negras. Y ahí, donde obtenemos desde información inútil hasta chismes de todo el mundo, nos llega noticia de que el general que tanto odiamos todos los del Arashi Kan, hará un viaje al Nuevo Mundo. Intento que la felicidad no se muestre en mi rostro al recibir de mi propio primer oficial tal noticia tan alegre. Pero no me es difícil... hace ya mucho que el hielo rodea mi alma y nada, por bueno o malo que sea, hace vibrar mi corazón. Hablo con los hombres y les reitero la promesa que hice cuando acepté ser su capitán. Una vez muerto este hombre, se acabó para todos. Una vez cobrada nuestra venganza podremos ser libres de verdad. Padres, hermanos, hijos, amigos... todos estarán vengados y entonces podrán descansar en paz.
El viaje es largo y mucho. Es una carrera contra el tiempo porque debemos llegar antes. Debemos alcanzarlo y en cada puerto donde hacemos una pequeña escala preguntamos por noticias de una nave China. Una con gran pompa y elegancia ha pasado por todos los sitios que visitamos y el fervor maníaco nos guía. No dormimos, no comemos y sólo tenemos la obsesión fija en nuestra mente. Alcanzarlo y hacerlo pagar por sus crímenes.
Teniendo sólo la vaga idea del navegante sobre nuestra localización, la vemos. Ella es hermosa, con sus velas elegantes como buena nao de China y la gente del ejército lista en cubierta. Doy la orden... Atacar y matar a quien se resista pero dejar vivo al traidor. Sé que mi deber es matarlo yo mismo, porque es mi mentor quien era el líder pero le cedería el honor al más viejo entre nosotros porque se lo merece. Da igual, para eso primero tenemos que encontrarlo.
Abordamos... Me mantengo cerca de mi barco pero cuido las espaldas de varios de mis hombres. Peleamos con odio, pero la justicia a los inocentes siempre se hace presente.
Veo escapar al capitán y me apresuro a dar la orden de disparar el cañón. Con ayuda de un catalejo escudriño el mar pensando que se ha escapado pero la decepción es aún mayor. No es él... Y mi frustración no tiene comparación.
Abordo de nuevo el elegante navío con paso firme e imponente dispuesto a hacer mi trabajo de siempre, si es que a esto se le puede llamar trabajo. Hay mujeres aquí y una que protesta en lugar de lloriquear como el resto. Aunque me sorprende, no lo muestro.
No la silencio pero es claro que mis hombres no le obedecen a ella. Ella... que dice ser la misma princesa. Con un fuego en los ojos que honestamente no he visto antes en ninguna mujer. Esta mujer nació para gobernar y seguramente el imbécil de su padre la casará con algún idiota sediento de poder, tal vez incluso mi propio enemigo y entonces las cosas irán de mal en peor.
Me acerco a la princesa y le echo una mirada fría. No hemos matado más que oficiales.
- Se equivoca, princesa. No sea tan arrogante, buscábamos a otro, pero ya que este es un barco chino, lo atracaremos.
Le echo una mirada al primer oficial antes de volver a mirar a la princesa.
- ¿Está segura de lo que dice? Condene a tres de ellos... Tres de ellos si así quiere, estarán condenados a permanecer a su lado. Del resto, me encargaré yo mismo.
Espero su respuesta y mientras miro toda la opulencia con la que viajan. Sé y muy bien, que los piratas de occidente son mucho más sucios que nada, a diferencia de nosotros pero igual uno no puede tomar un baño diario estando en alta mar. Y aún así, la princesita tiene su ropa elegante, su cabello recién peinado aunque admito que en un estado lamentable, si tenemos en cuenta que siendo princesa debería estar usando peinetas o algo por el estilo y ciertamente se ve limpia. Y cooperativa, a su modo. Creo que piensa que asesinaré a todos, diga lo que diga pero si ella viene en verdad con nosotros, podríamos intercambiarla por el general. Y si no acepta, yo mismo la obligaré.
- ¿Entonces? Elija ya de una buena vez antes de que la oferta expire que tengo cosas que hacer.
El viaje es largo y mucho. Es una carrera contra el tiempo porque debemos llegar antes. Debemos alcanzarlo y en cada puerto donde hacemos una pequeña escala preguntamos por noticias de una nave China. Una con gran pompa y elegancia ha pasado por todos los sitios que visitamos y el fervor maníaco nos guía. No dormimos, no comemos y sólo tenemos la obsesión fija en nuestra mente. Alcanzarlo y hacerlo pagar por sus crímenes.
Teniendo sólo la vaga idea del navegante sobre nuestra localización, la vemos. Ella es hermosa, con sus velas elegantes como buena nao de China y la gente del ejército lista en cubierta. Doy la orden... Atacar y matar a quien se resista pero dejar vivo al traidor. Sé que mi deber es matarlo yo mismo, porque es mi mentor quien era el líder pero le cedería el honor al más viejo entre nosotros porque se lo merece. Da igual, para eso primero tenemos que encontrarlo.
Abordamos... Me mantengo cerca de mi barco pero cuido las espaldas de varios de mis hombres. Peleamos con odio, pero la justicia a los inocentes siempre se hace presente.
Veo escapar al capitán y me apresuro a dar la orden de disparar el cañón. Con ayuda de un catalejo escudriño el mar pensando que se ha escapado pero la decepción es aún mayor. No es él... Y mi frustración no tiene comparación.
Abordo de nuevo el elegante navío con paso firme e imponente dispuesto a hacer mi trabajo de siempre, si es que a esto se le puede llamar trabajo. Hay mujeres aquí y una que protesta en lugar de lloriquear como el resto. Aunque me sorprende, no lo muestro.
No la silencio pero es claro que mis hombres no le obedecen a ella. Ella... que dice ser la misma princesa. Con un fuego en los ojos que honestamente no he visto antes en ninguna mujer. Esta mujer nació para gobernar y seguramente el imbécil de su padre la casará con algún idiota sediento de poder, tal vez incluso mi propio enemigo y entonces las cosas irán de mal en peor.
Me acerco a la princesa y le echo una mirada fría. No hemos matado más que oficiales.
- Se equivoca, princesa. No sea tan arrogante, buscábamos a otro, pero ya que este es un barco chino, lo atracaremos.
Le echo una mirada al primer oficial antes de volver a mirar a la princesa.
- ¿Está segura de lo que dice? Condene a tres de ellos... Tres de ellos si así quiere, estarán condenados a permanecer a su lado. Del resto, me encargaré yo mismo.
Espero su respuesta y mientras miro toda la opulencia con la que viajan. Sé y muy bien, que los piratas de occidente son mucho más sucios que nada, a diferencia de nosotros pero igual uno no puede tomar un baño diario estando en alta mar. Y aún así, la princesita tiene su ropa elegante, su cabello recién peinado aunque admito que en un estado lamentable, si tenemos en cuenta que siendo princesa debería estar usando peinetas o algo por el estilo y ciertamente se ve limpia. Y cooperativa, a su modo. Creo que piensa que asesinaré a todos, diga lo que diga pero si ella viene en verdad con nosotros, podríamos intercambiarla por el general. Y si no acepta, yo mismo la obligaré.
- ¿Entonces? Elija ya de una buena vez antes de que la oferta expire que tengo cosas que hacer.

Kokawa Kai- Pirata
- Mensajes: 150
Reputación: 0
Fecha de inscripción: 17/02/2012
Localización: Arashi Kan no naka ni...
Re: :: ¡Sorpresa en el viaje al nuevo mundo! :: (kokawa kai)
El hombre de la mirada de hielo se acerca hasta mi, justro enfrente, sin tapujos, sin respeto, como un igual, aunque la realidad sea esa y la aristocracia exija cosa distinta. Mientras mi semblante es el mismo, fiero, a pesar de su prepotencia, de su descaro, por que en este instante, el tiene la mano de dios y la misericordia solo recorre su sangre y no la mía, pero habra el dia de llegar que los papeles cambien y de mi voluntad penda su cabeza.Entonces entendera la magnitud de un par de palabras...y el atrevimiento con todo y sus consecuencias.
Equivocada jamás, por que una princesa no cometé error alguno...esa debería ser mi respuesta, pero cierto es que he errado, y mi sorpresa viene mas cuando dice que no soy su botin y me abre la duda...¿que buscaba entonces en mi barco?, ¿que lo ha hecho casi acabarnos? ...y sobre todo...¿cual es el motivo de su abrupta llegada?.
Las indicaciones dle hombre no me dan calma...muy por el contrario me mantienen alerta, alerta las mentiras, a las falsas esperanzas...a la baja de tregua...y es que en la guerra y en el amor, no hay ugada cierta, ni traición pequeña...en corto sucede lo peor del universo y en el universo de carga con rudeza lo que puede ser eternamente tu ultimo instante a contar por la eternidad.
No me queda opción, aun cuando dude, aun cuando no confie....es eso o nada.
Señalo con mi mano a tres de mis mas fieles guardias, nisiquiera busco al general entre los rostros, no quiero llevarme mas sorpresas desagradables, ademas, si el estuviera a bordo, no habria permitido que se tomase el barco.
Al final los hombres se levantan sin titubeos y se colocan a mis costados sin actuar, les ordeno que bajen las armas y obedecen en el acto.No se atreverian a desafiar mis ordenes.
-esta hecho...y aunque no me ha dado su palabra he confiado en usted..solo espero que vuestra merced tenga honor...y deje ir a quienes no os han mancillado el nombre...que si su pena no es para con mi gente, sepa ser buen capitán y dejar ir libre a quien solo lucha por su causa-
respiro hondo...es fiero, y aun asi me atrevo a decir que en sus ojos existe la nobleza y la humanidad...esos ojos profundos...como un abismo.
escucho chillar a las doncellas que suplican piedad para mi y los soldados quieren levantarse, impedir que me someta a lo que será quizas un trato bestial e indigno..pero de nuevo muevo mi mano,no soporto esto...es aberrante, y asi me muestro imponente, indicandoles que no deben seguir...mientras respiro hondo.
-¡He dicho basta!..ya he tomado mi decisión-
Me coloco frente al que parece ser el capitan, el joven de cabellera oscura como el ébano, así,soportando las miradas horrendas de sus hombres, como si jamás hubiesen visto a una mujer en su vida....pero no temo, por que yo no debo temer a nada.
Y en un sola tarde me he convertido de princesa...a prisionera de un completo desconocido. Lo se cuando miro el baro, ese barco que habra de ser mi jaula,una que no esmuy distinta a mi pasado, pues de alguna forma, siempre he vivido tras una enorme jaula dorada.
Equivocada jamás, por que una princesa no cometé error alguno...esa debería ser mi respuesta, pero cierto es que he errado, y mi sorpresa viene mas cuando dice que no soy su botin y me abre la duda...¿que buscaba entonces en mi barco?, ¿que lo ha hecho casi acabarnos? ...y sobre todo...¿cual es el motivo de su abrupta llegada?.
Las indicaciones dle hombre no me dan calma...muy por el contrario me mantienen alerta, alerta las mentiras, a las falsas esperanzas...a la baja de tregua...y es que en la guerra y en el amor, no hay ugada cierta, ni traición pequeña...en corto sucede lo peor del universo y en el universo de carga con rudeza lo que puede ser eternamente tu ultimo instante a contar por la eternidad.
No me queda opción, aun cuando dude, aun cuando no confie....es eso o nada.
Señalo con mi mano a tres de mis mas fieles guardias, nisiquiera busco al general entre los rostros, no quiero llevarme mas sorpresas desagradables, ademas, si el estuviera a bordo, no habria permitido que se tomase el barco.
Al final los hombres se levantan sin titubeos y se colocan a mis costados sin actuar, les ordeno que bajen las armas y obedecen en el acto.No se atreverian a desafiar mis ordenes.
-esta hecho...y aunque no me ha dado su palabra he confiado en usted..solo espero que vuestra merced tenga honor...y deje ir a quienes no os han mancillado el nombre...que si su pena no es para con mi gente, sepa ser buen capitán y dejar ir libre a quien solo lucha por su causa-
respiro hondo...es fiero, y aun asi me atrevo a decir que en sus ojos existe la nobleza y la humanidad...esos ojos profundos...como un abismo.
escucho chillar a las doncellas que suplican piedad para mi y los soldados quieren levantarse, impedir que me someta a lo que será quizas un trato bestial e indigno..pero de nuevo muevo mi mano,no soporto esto...es aberrante, y asi me muestro imponente, indicandoles que no deben seguir...mientras respiro hondo.
-¡He dicho basta!..ya he tomado mi decisión-
Me coloco frente al que parece ser el capitan, el joven de cabellera oscura como el ébano, así,soportando las miradas horrendas de sus hombres, como si jamás hubiesen visto a una mujer en su vida....pero no temo, por que yo no debo temer a nada.
Y en un sola tarde me he convertido de princesa...a prisionera de un completo desconocido. Lo se cuando miro el baro, ese barco que habra de ser mi jaula,una que no esmuy distinta a mi pasado, pues de alguna forma, siempre he vivido tras una enorme jaula dorada.

Jin Saori- Princesa de China
- Mensajes: 104
Reputación: 1
Fecha de inscripción: 26/01/2012
Localización: ::En algún lugar del palacio::
Re: :: ¡Sorpresa en el viaje al nuevo mundo! :: (kokawa kai)
No me dejo intimidar por la princesa, pero he de admitir que me he referido a su persona y a sus hermanas como "princesitas" en tono bastante despectivo. Conocerla, si es que en verdad es ella y no un señuelo, me hace creer que aún podría haber esperanza para este reino... si su padre no fuera el imbécil que es. Al menos en la familia imperial, hay alguien que se faja los pantalones. Aunque claro, sólo lo digo porque no tiene miedo, o si lo tiene, se lo aguanta. Eso la haría más valiente, pero igual, es prisionera. Es arrogante pero al menos no me trata de tú y sé que acerté al hablarle de usted. No iba a hacerlo, pero se lo ganó porque no está lloriqueando como el resto de su séquito.
Aunque no es mi costumbre, la dejo elegir a tres de los navegantes del barco donde venía para que compartan su suerte, pero es en parte una prueba. Una donde dejaré que se ahogue sola, por así decirlo. Me divierte, de alguna manera, porque se me ocurre que ya que no podré seguramente matar también al Emperador, tal vez baste con enseñarle unas cuantas cosas a la princesita. Dejándolo, claro está, a su propio destino. De ella dependía, pero podría intentar meter algunas ideas en su cabeza... ideas que nadie de su alcurnia consideraría dignas. Sí, empezaba a verle muchas ventajas a este nuevo plan y eso aplacaba mi furia al verme burlado por el enemigo.
Elige guardias... la elección del estratega, del militar y ciertamente no la de una mujer. Creí que elegiría damas, señal de ser una princesita cabeza hueca y pensara en la necesidad primordial de su ropa y su cabello. Creí que la otra opción sería elegir un guardia y dos damas pero me ha burlado al elegir sólo guardias. Es lo que yo habría elegido, eligió como hombre.
Sutilmente me insulta de algún modo. Es obvio, piensa que soy un bárbaro pero no perderé mi tiempo teorizando sobre lo que imagina que le pasará. Llamo a mi oficial.
- Anjin-san... La princesa ha aceptado venir y contrario a lo que acostumbramos hacer, en esta ocasión serán ellos mismos quienes encuentren su propio camino a casa.
Volteo a ver a la princesa, directo a los ojos. Ignoro los movimientos de su gente. Al menos en apariencia.
- Sólo nos llevaremos sus armas y todas las municiones. Hasta que yo lo permita, podrán regresar a sus puestos. Y usted tiene diez minutos para traer lo que necesite pero nadie puede acompañarla. No le di mi palabra y no la haré prometer que no intentará escapar, pero espero que no quiera conocer mi furia si lo hace.
Baje o no a su camarote yo estudio a la tripulación. El capitán los abandonó sin mirar siquiera atrás y envío a uno de mis hombres a ver si encuentra papeles, aunque tal vez ya todo se lo tragó el mar. No soporto a los traidores ni a aquellos que abandonan a su gente ante el peligro y es por esa razón que ordené que dispararan el cañón.
Miro luego a los tres hombres.
- ¿Morirían por la princesa?
Noto un ligero titubeo pero no en ellos sino en algunos de los que se quedarán. Ella eligió bien. El "sí" es fuerte, claro y presiento que piensan que asesinaré en este momento al menos a uno sólo para comprobarlo. Sabía de la mala fama de los piratas pero esto es un poco extremista.
- ¿Lista princesa?
Aunque no es mi costumbre, la dejo elegir a tres de los navegantes del barco donde venía para que compartan su suerte, pero es en parte una prueba. Una donde dejaré que se ahogue sola, por así decirlo. Me divierte, de alguna manera, porque se me ocurre que ya que no podré seguramente matar también al Emperador, tal vez baste con enseñarle unas cuantas cosas a la princesita. Dejándolo, claro está, a su propio destino. De ella dependía, pero podría intentar meter algunas ideas en su cabeza... ideas que nadie de su alcurnia consideraría dignas. Sí, empezaba a verle muchas ventajas a este nuevo plan y eso aplacaba mi furia al verme burlado por el enemigo.
Elige guardias... la elección del estratega, del militar y ciertamente no la de una mujer. Creí que elegiría damas, señal de ser una princesita cabeza hueca y pensara en la necesidad primordial de su ropa y su cabello. Creí que la otra opción sería elegir un guardia y dos damas pero me ha burlado al elegir sólo guardias. Es lo que yo habría elegido, eligió como hombre.
Sutilmente me insulta de algún modo. Es obvio, piensa que soy un bárbaro pero no perderé mi tiempo teorizando sobre lo que imagina que le pasará. Llamo a mi oficial.
- Anjin-san... La princesa ha aceptado venir y contrario a lo que acostumbramos hacer, en esta ocasión serán ellos mismos quienes encuentren su propio camino a casa.
Volteo a ver a la princesa, directo a los ojos. Ignoro los movimientos de su gente. Al menos en apariencia.
- Sólo nos llevaremos sus armas y todas las municiones. Hasta que yo lo permita, podrán regresar a sus puestos. Y usted tiene diez minutos para traer lo que necesite pero nadie puede acompañarla. No le di mi palabra y no la haré prometer que no intentará escapar, pero espero que no quiera conocer mi furia si lo hace.
Baje o no a su camarote yo estudio a la tripulación. El capitán los abandonó sin mirar siquiera atrás y envío a uno de mis hombres a ver si encuentra papeles, aunque tal vez ya todo se lo tragó el mar. No soporto a los traidores ni a aquellos que abandonan a su gente ante el peligro y es por esa razón que ordené que dispararan el cañón.
Miro luego a los tres hombres.
- ¿Morirían por la princesa?
Noto un ligero titubeo pero no en ellos sino en algunos de los que se quedarán. Ella eligió bien. El "sí" es fuerte, claro y presiento que piensan que asesinaré en este momento al menos a uno sólo para comprobarlo. Sabía de la mala fama de los piratas pero esto es un poco extremista.
- ¿Lista princesa?

Kokawa Kai- Pirata
- Mensajes: 150
Reputación: 0
Fecha de inscripción: 17/02/2012
Localización: Arashi Kan no naka ni...
Re: :: ¡Sorpresa en el viaje al nuevo mundo! :: (kokawa kai)
No me da más opción que saber el destino que me espera y entonces solo aprieto mis pulmones, sintiendo como me sofocan desde el interior, no es que odie el sentimiento de ser sometida a lo que debo hacer y debo creer,por que estoy acostumbrada, sino que odio vivir el día a día con recetas dictadas, vistiendo a mi vida con etiquetas y portes que pueden convertir al ser mas dichoso en un pobre infeliz.
Apenas me dicta la primer orden solo respiro hondo...ir a mi camarote sola, tomar mis cosas y volver, es simple, es factible, poco común viniendo de un pirata sanguinario, pero no se puede esperar mucho más, menos si se lo que viene con todo eso.Son engaños, trampas y meros intentos de "Falsa amabilidad", ya lo habría dicho mi abuela algún día...los amigos cerca, los enemigos todavía mas.
Sin afirmar, hablar o referirme a nada que se le parezca, miro a mi gente con resignación, todos parecen una panda de arrepentidos, no los culpo, es de sabios temer a la muerte, despues de todo no dejan de ser humanos. Me tranquiliza sin embargo y sobremanera escuchar la orden que el capitán le da a sus subyugados...los dejarán vivir ó almenos eso parece.
-No os preocupeis...no hace falta que vuestra merced acompase mi indignación con una amenaza...es innecesario, cuando doy mi palabra la doy por siempre, a sabienda que el incumplimiento se pága con la muerte por ser falta de honor-
Acompaño despues mis pasos con el mismo porte alto que siempre suelo traer conmigo y me dirijo a mi camarote. No quiero parecer maleducada cuando cierro la puerta tras de mi, pero no hace falta que nadie me siga...ademas...¿como cree que intentaría escapar? si alrrededor solo esta ese moustro y sus compañeras malditas, ese belláco que rie y ruje gozando mi sufrimiento.
Entra al intento de recamará suspirando vagamente, algo que no puedo permitirme cuando me mirán los demas.Acaricio la madera del tocador y miro mi rostro en el espejo...¿Miedo?, no, no es eso lo que se lee en mi faz, es más bien la sed del desconcierto, la indagación al nuevo terreno, desconocido.
Tomo una pequeña balija...y acomodo en ella solo unos cambios sencillos y quizas indignos de una princesa y más propios de una doncella, acompaño todo con papel,tinta china y cepillos de cabello,así como algunos articulos de limpieza y perfume personal; las joyas y demas pueden quedarse por que no pienso llevar peinetas a un barco donde sere prisionera...excepto una vieja peineta en broche, es obsequio de mi abuela , no voy a necesitar nada mas.
La balija es lo suficientemente suave para ser llevada por mi y no necesito a nadie más en el acto. Tomo la peineta de mi abuela antes de salir y me alzo el cabello en un moño pegado al cráneo, colocandomela de costado callendo como dos mariposas revoloteando, encadenadas; creo que todos estarán sorprendidos si se enterán de que sé peinarme sola.
"Abuela...protegeme", es una suplica, una oración en el pensamiento, antes de volver a respirar hondo y prepararme para lo que venga.
Para cuando vuelvo a cubierta con la balija en mano no hay ningun comentario, pero si una que otra mirada bastante incomoda e indiscreta con dirección a mi arreglo personal; no bajo la mirada, por que prisionera o no, yo sigo siendo una princesa.
-estamos listos..-
Murmuró al Capitan, uno de mis guardías elegidos intenta tomar mi balija para ser el quien la cargué, pero no se lo permito. Por que ya suficiente hace entregandose a mi suerte. Aqui somos iguales...ellos vienen conmigo por que es la decisión de los ancestros que así sea, y que mi mano los haya dictado.
-Y que seá lo que los ancestros dicten-
Miro el barco pirata desde el navio que iba a llevarme a un destino no mucho menos fatidico que este. No se que me espera, ni que viene con ello, solo se que con todo y con nada...esto es lo que debe ser.
Rol Of: La peineta (AWWW LA AMEE)
Apenas me dicta la primer orden solo respiro hondo...ir a mi camarote sola, tomar mis cosas y volver, es simple, es factible, poco común viniendo de un pirata sanguinario, pero no se puede esperar mucho más, menos si se lo que viene con todo eso.Son engaños, trampas y meros intentos de "Falsa amabilidad", ya lo habría dicho mi abuela algún día...los amigos cerca, los enemigos todavía mas.
Sin afirmar, hablar o referirme a nada que se le parezca, miro a mi gente con resignación, todos parecen una panda de arrepentidos, no los culpo, es de sabios temer a la muerte, despues de todo no dejan de ser humanos. Me tranquiliza sin embargo y sobremanera escuchar la orden que el capitán le da a sus subyugados...los dejarán vivir ó almenos eso parece.
-No os preocupeis...no hace falta que vuestra merced acompase mi indignación con una amenaza...es innecesario, cuando doy mi palabra la doy por siempre, a sabienda que el incumplimiento se pága con la muerte por ser falta de honor-
Acompaño despues mis pasos con el mismo porte alto que siempre suelo traer conmigo y me dirijo a mi camarote. No quiero parecer maleducada cuando cierro la puerta tras de mi, pero no hace falta que nadie me siga...ademas...¿como cree que intentaría escapar? si alrrededor solo esta ese moustro y sus compañeras malditas, ese belláco que rie y ruje gozando mi sufrimiento.
Entra al intento de recamará suspirando vagamente, algo que no puedo permitirme cuando me mirán los demas.Acaricio la madera del tocador y miro mi rostro en el espejo...¿Miedo?, no, no es eso lo que se lee en mi faz, es más bien la sed del desconcierto, la indagación al nuevo terreno, desconocido.
Tomo una pequeña balija...y acomodo en ella solo unos cambios sencillos y quizas indignos de una princesa y más propios de una doncella, acompaño todo con papel,tinta china y cepillos de cabello,así como algunos articulos de limpieza y perfume personal; las joyas y demas pueden quedarse por que no pienso llevar peinetas a un barco donde sere prisionera...excepto una vieja peineta en broche, es obsequio de mi abuela , no voy a necesitar nada mas.
La balija es lo suficientemente suave para ser llevada por mi y no necesito a nadie más en el acto. Tomo la peineta de mi abuela antes de salir y me alzo el cabello en un moño pegado al cráneo, colocandomela de costado callendo como dos mariposas revoloteando, encadenadas; creo que todos estarán sorprendidos si se enterán de que sé peinarme sola.
"Abuela...protegeme", es una suplica, una oración en el pensamiento, antes de volver a respirar hondo y prepararme para lo que venga.
Para cuando vuelvo a cubierta con la balija en mano no hay ningun comentario, pero si una que otra mirada bastante incomoda e indiscreta con dirección a mi arreglo personal; no bajo la mirada, por que prisionera o no, yo sigo siendo una princesa.
-estamos listos..-
Murmuró al Capitan, uno de mis guardías elegidos intenta tomar mi balija para ser el quien la cargué, pero no se lo permito. Por que ya suficiente hace entregandose a mi suerte. Aqui somos iguales...ellos vienen conmigo por que es la decisión de los ancestros que así sea, y que mi mano los haya dictado.
-Y que seá lo que los ancestros dicten-
Miro el barco pirata desde el navio que iba a llevarme a un destino no mucho menos fatidico que este. No se que me espera, ni que viene con ello, solo se que con todo y con nada...esto es lo que debe ser.
Rol Of: La peineta (AWWW LA AMEE)
- Spoiler:


Jin Saori- Princesa de China
- Mensajes: 104
Reputación: 1
Fecha de inscripción: 26/01/2012
Localización: ::En algún lugar del palacio::
Re: :: ¡Sorpresa en el viaje al nuevo mundo! :: (kokawa kai)
Ya que esto había ocurrido así, siento un regreso a todo lo que solía pensar cuando era samurai y es tal vez el hecho de haber visto mis sueños y mis ideales asesinados a mano de un hombre que no tenía honor, pongo a prueba a la princesa. No una sino varias veces porque quiero comprobar que sea ella aunque seguramente lo es, y porque en verdad, me divierte. Sé que tengo la ventaja y el poder absolutos sobre estos hombres y mujeres y saber mi forma personal de hacer uso de ello mientras que ellos se mantienen ignorantes era bastante divertido. Aunque claro, nada de esto se muestra en ningún momento en mi rostro. Indico lo que haremos para que sepan que no tendrán oportunidad de emboscarnos. Cualquiera que tenga la idea ya puede irla olvidando. Y la prueba a la princesa es porque ciertamente espero que proteste porque la envíe a realizar una tarea de sirvientes. Y porque no creo que sepa hacer algo tan elemental como doblar ropa y guardarla. Ella no se lo toma nada bien y continúa este juego de palabras para no insultarme directamente. Sé que tiene ganas pero también sé que por su posición sería un error quedar como pueblerina malhablada ante su gente. Pero ella sabe... La mención al castigo por traición me hace ver que hablamos en realidad en el mismo idioma.
- Ya veo que comprende, princesa y espero que ese castigo al deshonor lo considere adecuado para cualquiera que haya faltado a su palabra.
Como por ejemplo el Emperador que prometió cuidar de todo su pueblo y al maldito del general que prometió lealtad a los hombres que peleábamos bajo su mando.
La princesa baja y yo interrogo con una simple pregunta a los hombres que eligió y sé incluso de cuáles de los que no eligió debería desprenderse. Un par de mis hombres me dan informes una vez que he ordenado que se hagan con las armas y municiones. Y vaya que son bastantes. Cargan todo en el barco y alguien me entrega lo poco que encontraron entre los restos del capitán. Nada útil, esperaba que se hiciera pasar por nuestro enemigo pero todo es legal.
Apuro a la princesa que regresa incluso peinada. He de admitir que no pensé que supiera hacerlo y entonces comprendo que prescindió de las damas para poder traer militares justo porque sí sabe peinarse y vestirse. O ya lo veríamos.
El movimiento con la valija no me pasa desapercibido y no sé si lo hace por arrogancia o por demostrarme algo o incluso si sólo es por consideración a la gente que eligió. Con un ademán le indico que suba a bordo de mi nave y los hombres que eligió la siguen. Los míos ya tienen todo listo. Regreso también a mii barco y con una simple mirada, el piloto y primer oficial ponen en marcha el barco.
Espero en silencio hasta que nos hemos alejado del otro barco para hablar con ellos.
- Bien... Todos ustedes serán tratados como miembros sin confianza de mi tripulación, pero aún así les doy la bienvenida al Arashi Kan. Ustedes tres...
Señalo con la vista a los guardias.
- Son libres de hacer lo que quieran, siempre que no alteren la paz del barco o impidan que mis órdenes se cumplan. El resto depende de ustedes.
Por el resto me refiero a dónde dormirán porque en realidad esperaré a ver qué rayos hacen antes de asignarles un lugar con el resto de la tripulación o en el calabozo. Miro a la princesa.
- Sígame...
La llevo a la popa y abro la puerta de la derecha. Es un camarote modesto, con una cama, un escritorio y un baúl, nada extraordinario. Mi camarote de hecho, pero puedo compartir con el primer oficial.
- Se quedará aquí. Tiene cerrojo por dentro por si necesita privacidad. Es prisionera pero tampoco pienso incomodarla más de lo necesario.
Jalo el baúl y lo acerco a la puerta.
- También puede hacer aquí prácticamente lo que quiera, salvo escapar. Y quiero verla por la cubierta la mayor parte del tiempo. ¿Entendido? No me haga derribar la puerta, me gusta mi camarote tal y como está. Cualquier cosa que necesite o quiera, comuníquemela. Ya es a mi criterio si lo considero una prioridad o algo que deba darle de verdad.
Sus hombres pueden escapar, pero ella no. Las reglas no son iguales para todos.
- Ya veo que comprende, princesa y espero que ese castigo al deshonor lo considere adecuado para cualquiera que haya faltado a su palabra.
Como por ejemplo el Emperador que prometió cuidar de todo su pueblo y al maldito del general que prometió lealtad a los hombres que peleábamos bajo su mando.
La princesa baja y yo interrogo con una simple pregunta a los hombres que eligió y sé incluso de cuáles de los que no eligió debería desprenderse. Un par de mis hombres me dan informes una vez que he ordenado que se hagan con las armas y municiones. Y vaya que son bastantes. Cargan todo en el barco y alguien me entrega lo poco que encontraron entre los restos del capitán. Nada útil, esperaba que se hiciera pasar por nuestro enemigo pero todo es legal.
Apuro a la princesa que regresa incluso peinada. He de admitir que no pensé que supiera hacerlo y entonces comprendo que prescindió de las damas para poder traer militares justo porque sí sabe peinarse y vestirse. O ya lo veríamos.
El movimiento con la valija no me pasa desapercibido y no sé si lo hace por arrogancia o por demostrarme algo o incluso si sólo es por consideración a la gente que eligió. Con un ademán le indico que suba a bordo de mi nave y los hombres que eligió la siguen. Los míos ya tienen todo listo. Regreso también a mii barco y con una simple mirada, el piloto y primer oficial ponen en marcha el barco.
Espero en silencio hasta que nos hemos alejado del otro barco para hablar con ellos.
- Bien... Todos ustedes serán tratados como miembros sin confianza de mi tripulación, pero aún así les doy la bienvenida al Arashi Kan. Ustedes tres...
Señalo con la vista a los guardias.
- Son libres de hacer lo que quieran, siempre que no alteren la paz del barco o impidan que mis órdenes se cumplan. El resto depende de ustedes.
Por el resto me refiero a dónde dormirán porque en realidad esperaré a ver qué rayos hacen antes de asignarles un lugar con el resto de la tripulación o en el calabozo. Miro a la princesa.
- Sígame...
La llevo a la popa y abro la puerta de la derecha. Es un camarote modesto, con una cama, un escritorio y un baúl, nada extraordinario. Mi camarote de hecho, pero puedo compartir con el primer oficial.
- Se quedará aquí. Tiene cerrojo por dentro por si necesita privacidad. Es prisionera pero tampoco pienso incomodarla más de lo necesario.
Jalo el baúl y lo acerco a la puerta.
- También puede hacer aquí prácticamente lo que quiera, salvo escapar. Y quiero verla por la cubierta la mayor parte del tiempo. ¿Entendido? No me haga derribar la puerta, me gusta mi camarote tal y como está. Cualquier cosa que necesite o quiera, comuníquemela. Ya es a mi criterio si lo considero una prioridad o algo que deba darle de verdad.
Sus hombres pueden escapar, pero ella no. Las reglas no son iguales para todos.

Kokawa Kai- Pirata
- Mensajes: 150
Reputación: 0
Fecha de inscripción: 17/02/2012
Localización: Arashi Kan no naka ni...
Re: :: ¡Sorpresa en el viaje al nuevo mundo! :: (kokawa kai)
Y el lapso de tiempo donde mi mente podía divagar entre perder o perse conmigo se culmina. Ya ha llegádo la hora de la verdad. Respiro profundo y casi me ahogo cuando la sal en el aire me pica la nariz. Es definitivo cuando menciono que el mar no es, ni será jamás definitivamente lo mío.No tengo miedo, no tengo resignación, tampoco voluntad...ahora mismo he acabado con cualquier sentimiento, abandonandome a la mirada y a la orden inquisidora de mi captor.
No se como he podido llegar hasta el otro navío sin sentir vertigo, solo se que junto a mis tres hombres, pronto estamos en cubierta, El capitán a abordádo y mis hombres esperán su actuar, precavidos.Yo solo estoy en silencio.Sin observancia. Ahora solo quiero saber si nos pondrán en un calabozo o en las cocinas.
El barco se aleja...y poco a poco solo queda el reflejo lejano del navio real.Es entonces que paso aire profundamente, por que la realidad es algo extraña.
El hombre joven habla de nuevo, tiene nuestra atención, ,más sobra decir que de ninguno el respeto.Condenados a su suerte.¡Perfecto!, más sin embargo me sorprende su nobleza, por que a pesar de haber hielo en sus ojos, hay calor en su voz y esperanza en sus palabras.Almenos no va a matarnos.Por ahora.
Me ordena que le siga.No afirmo, solo obedezco,mis hombres me miran intentando ir tras de mi, pero una mirada del capitán los deja en su sitio.Ahora solo se que no necesito cuidados.Yo sabré protegerme sola si estoy ahí.
Voy tras del capitán con los pensamientos más horrendos posibles, por que no se me ocurré nada bueno apra una prisionera.Mi sorpresa por es es mayor cuando me muestra el lugar donde habré de quedarme.Peor aún cuando dice que es su habitación. me ruborizo suavemente, no lo suficiente, pero con la compostura ante todo.
-¿su camarote?...¿va a dormir en el mismo sitio que yo?-
Lo miro, incredula, pero escucho sus indicaciones.Se que no debería preguntar,mucho menos cuando a pesar de que soy su prisionera, me trata con tanta amabilidad, pero no lo entiendo. Esto no sucede en mi reino.No puedo creer todas las consideraciones que me tiene y aún así, me parece un ser extraño...caótico...y aberrante.
-No puedo descifraros..¿por que haceis esto?-
murmúro al fin, suave, filósa.
-¿No soy acaso vuestra prisionera?...¿o es que a todos los que captura los trae a dormir aqui?-
No se si le causa gracia, pero a mí me confunde...y me rehuso sin embargo a dormir en el mismo sitio que lo hará el.
-No puedo dormir en la habitación del capitán...no si soy una prisionera...adémas, prisionera ó no...dormir con un hombre estando casadera es una total falta a mi dignidad y eso es algo que no permitire mancillar jamás-
No se si le causa gracia, habra visto miles de mujeres en su vida, pero yo soy fuerte, soy distinta...yo no soy cualquier trozo de hielo a moldear.
No se como he podido llegar hasta el otro navío sin sentir vertigo, solo se que junto a mis tres hombres, pronto estamos en cubierta, El capitán a abordádo y mis hombres esperán su actuar, precavidos.Yo solo estoy en silencio.Sin observancia. Ahora solo quiero saber si nos pondrán en un calabozo o en las cocinas.
El barco se aleja...y poco a poco solo queda el reflejo lejano del navio real.Es entonces que paso aire profundamente, por que la realidad es algo extraña.
El hombre joven habla de nuevo, tiene nuestra atención, ,más sobra decir que de ninguno el respeto.Condenados a su suerte.¡Perfecto!, más sin embargo me sorprende su nobleza, por que a pesar de haber hielo en sus ojos, hay calor en su voz y esperanza en sus palabras.Almenos no va a matarnos.Por ahora.
Me ordena que le siga.No afirmo, solo obedezco,mis hombres me miran intentando ir tras de mi, pero una mirada del capitán los deja en su sitio.Ahora solo se que no necesito cuidados.Yo sabré protegerme sola si estoy ahí.
Voy tras del capitán con los pensamientos más horrendos posibles, por que no se me ocurré nada bueno apra una prisionera.Mi sorpresa por es es mayor cuando me muestra el lugar donde habré de quedarme.Peor aún cuando dice que es su habitación. me ruborizo suavemente, no lo suficiente, pero con la compostura ante todo.
-¿su camarote?...¿va a dormir en el mismo sitio que yo?-
Lo miro, incredula, pero escucho sus indicaciones.Se que no debería preguntar,mucho menos cuando a pesar de que soy su prisionera, me trata con tanta amabilidad, pero no lo entiendo. Esto no sucede en mi reino.No puedo creer todas las consideraciones que me tiene y aún así, me parece un ser extraño...caótico...y aberrante.
-No puedo descifraros..¿por que haceis esto?-
murmúro al fin, suave, filósa.
-¿No soy acaso vuestra prisionera?...¿o es que a todos los que captura los trae a dormir aqui?-
No se si le causa gracia, pero a mí me confunde...y me rehuso sin embargo a dormir en el mismo sitio que lo hará el.
-No puedo dormir en la habitación del capitán...no si soy una prisionera...adémas, prisionera ó no...dormir con un hombre estando casadera es una total falta a mi dignidad y eso es algo que no permitire mancillar jamás-
No se si le causa gracia, habra visto miles de mujeres en su vida, pero yo soy fuerte, soy distinta...yo no soy cualquier trozo de hielo a moldear.

Jin Saori- Princesa de China
- Mensajes: 104
Reputación: 1
Fecha de inscripción: 26/01/2012
Localización: ::En algún lugar del palacio::
Re: :: ¡Sorpresa en el viaje al nuevo mundo! :: (kokawa kai)
Espero a que nos alejemos del barco militar pero no pierdo de vista a la princesa. No puedo comprender cómo aparta su miedo, pero no hay duda de que es valiente. Lo que no sabe, es que en verdad los condenados son los hombres que trajo a este barco. Los otros en realidad pueden regresar a casa y yo no voy a interponerme en su camino a menos claro, que vengan por ella. Una vez que estamos lejos, le informo a todos sobre las reglas. Yo no tengo una buena opinión de los marinos ni de los militares chinos, salvo claro los que conozco personalmente. En verdad pienso que estos hombres de la princesa intentarán escapar. Si me equivoco claro, intentarán escapar con ella. De cualquier modo, los cuatro están a prueba y ciertamente estarán vigilados, sobre todo ella.
Guío a la princesa hasta mi camarote. Ignoro su pregunta y termino de dar mi explicación. No es el momento para preguntas, y debo hacerme respetar. Le parezca o no, este es mi barco y si fuera por mí, yo ya no sería chino. Yo no obedezco a nadie de ese reino.
- Simple, porque se me da la regalada gana, ¿no le parece? Aún hay lugar en el calabozo si lo cree más apropiado.
Mujeres... No la quiero quejándose y no la quiero molestando, en esto radicaba la mala suerte de tener una mujer a bordo. En que se quejan por todo, interrumpen y no te dejan hacer tu trabajo.
La princesa insinúa que capturo gente sólo para tener sexo. Cielos, me siento tentado a encerrarla en el calabozo a ver si aprende a no quejarse y aprovechar la buena suerte que tiene.
- Lo que yo haga con mi vida y con mi cuerpo no es de su incumbencia.
Al fin se hace presente lo que en verdad le preocupa. Su honor de mujer, que estaría seguramente más en peligro en cualquier otro lugar. Ni que sus militares fueran gente de honor. Me acerco a ella y la miro a los ojos, molesto.
- Mire princesita, déjese ya de tanto ego. Yo jamás dije que me quedaría aquí, hablé incluso de su privacidad. Se quedará aquí, sola. Es muy fantasiosa al pensar que una mujer tan quejosa, banal e inútil podría siquiera llamar mi atención.
Casi espero que me abofetée, mínimo que me grite, pero me da igual. Es una persona, pero voy a intercambiarla por otra, cueste lo que cueste.
Guío a la princesa hasta mi camarote. Ignoro su pregunta y termino de dar mi explicación. No es el momento para preguntas, y debo hacerme respetar. Le parezca o no, este es mi barco y si fuera por mí, yo ya no sería chino. Yo no obedezco a nadie de ese reino.
- Simple, porque se me da la regalada gana, ¿no le parece? Aún hay lugar en el calabozo si lo cree más apropiado.
Mujeres... No la quiero quejándose y no la quiero molestando, en esto radicaba la mala suerte de tener una mujer a bordo. En que se quejan por todo, interrumpen y no te dejan hacer tu trabajo.
La princesa insinúa que capturo gente sólo para tener sexo. Cielos, me siento tentado a encerrarla en el calabozo a ver si aprende a no quejarse y aprovechar la buena suerte que tiene.
- Lo que yo haga con mi vida y con mi cuerpo no es de su incumbencia.
Al fin se hace presente lo que en verdad le preocupa. Su honor de mujer, que estaría seguramente más en peligro en cualquier otro lugar. Ni que sus militares fueran gente de honor. Me acerco a ella y la miro a los ojos, molesto.
- Mire princesita, déjese ya de tanto ego. Yo jamás dije que me quedaría aquí, hablé incluso de su privacidad. Se quedará aquí, sola. Es muy fantasiosa al pensar que una mujer tan quejosa, banal e inútil podría siquiera llamar mi atención.
Casi espero que me abofetée, mínimo que me grite, pero me da igual. Es una persona, pero voy a intercambiarla por otra, cueste lo que cueste.

Kokawa Kai- Pirata
- Mensajes: 150
Reputación: 0
Fecha de inscripción: 17/02/2012
Localización: Arashi Kan no naka ni...
Re: :: ¡Sorpresa en el viaje al nuevo mundo! :: (kokawa kai)
Su respuesta es altanera, prepotente, muy poco prudente y más que todo grosera. Mis ojos se abren como dos enormes platos dejando totalmente sorprendia, a pesar de que tengo prohibido mostrar gestos que no sean gentiles.Es que este hombre es de lo peor.No tiene modales, educación, no tiene nada más que su cara de buen mozo y una tripulación de torpes que le sirven por hambre, ignorancia y promesas o quizas, por ser de venganza, ya que se yo.
Retrocedo, por prudencia, por que seguramente hasta tiene vicios horribles aunque no lo quiera decir. No me tiene tranquila, no me tiene feliz, no es su obligación hacerlo y si espera que me ponga a llorar como otra cualquiera a la que seguramente habría intimidado se equivoca...yo no soy idiota.
Respiro profundo, regresando mi semblante a un estado de calma y serenidad que lo confunden,tanto como a mi su intento de caballerosidad al darme una habitación en vez de una celda.
Tiene razón almenos cuando se refiere a su cuerpo, que por mi si se golpea contra un poste en su "Barco" y se estrella la cabeza al suelo quedando para siempre en inanición, me importa igual o menos que lo que me importa ahora.¡Engreido!.
Cuando se postra ante mi, acercandose peligrosamente y sin respetar mi espacio personal, me intenta intimidar con más fuerza, pero no me muevo, demostrandole que yo se cuando detener a las personas y se hasta donde darme mi sitio.Pero, una vez que me habla tan poco noble, me gana la ira, el coraje y la dignidad, por que princesa o no, soy dama...y prisionera o no...soy mujer....por eso se que solo una palabra me ha dañado de toda su frase.
No se en que momento le he estampado el abanico en el rostro en un movimiento certero y fuerte, por que incluso el instrumento ha caido al suelo y le he causado un aruñon en su palida mejilla ahora sonrojada por el golpe...de esos que nos enseñan para defensa....creo que no se lo esperaba por que no ha metido nisiquiera la mano para cubrirse la faz...lo observo, respirando agitada, molesta.
-Usted podrá ser el capitán y yo su prisionera...pero yo jamás...y escuchelo bien-
Se que no hay nadie cerca, no puedo reprimirme, asi que en la misma distancia me atrevo a mirarlo a los ojos.
-JAMAS...sere una inutil-
mis ojos arden y mis mejillas tambien, mi pecho sube y baja con la respiración furica. Me ha herido lo que más cuido...y hoy aprendera que yo tambiense hacerme respetar.
-mida sus palabras....y yo seré la fiera más docil que habra tomado usted como prisionera...pero creame cuando le digo...que soy muy distinta a las princesas que usted ha tratado alguna vez.-
Retrocedo, por prudencia, por que seguramente hasta tiene vicios horribles aunque no lo quiera decir. No me tiene tranquila, no me tiene feliz, no es su obligación hacerlo y si espera que me ponga a llorar como otra cualquiera a la que seguramente habría intimidado se equivoca...yo no soy idiota.
Respiro profundo, regresando mi semblante a un estado de calma y serenidad que lo confunden,tanto como a mi su intento de caballerosidad al darme una habitación en vez de una celda.
Tiene razón almenos cuando se refiere a su cuerpo, que por mi si se golpea contra un poste en su "Barco" y se estrella la cabeza al suelo quedando para siempre en inanición, me importa igual o menos que lo que me importa ahora.¡Engreido!.
Cuando se postra ante mi, acercandose peligrosamente y sin respetar mi espacio personal, me intenta intimidar con más fuerza, pero no me muevo, demostrandole que yo se cuando detener a las personas y se hasta donde darme mi sitio.Pero, una vez que me habla tan poco noble, me gana la ira, el coraje y la dignidad, por que princesa o no, soy dama...y prisionera o no...soy mujer....por eso se que solo una palabra me ha dañado de toda su frase.
No se en que momento le he estampado el abanico en el rostro en un movimiento certero y fuerte, por que incluso el instrumento ha caido al suelo y le he causado un aruñon en su palida mejilla ahora sonrojada por el golpe...de esos que nos enseñan para defensa....creo que no se lo esperaba por que no ha metido nisiquiera la mano para cubrirse la faz...lo observo, respirando agitada, molesta.
-Usted podrá ser el capitán y yo su prisionera...pero yo jamás...y escuchelo bien-
Se que no hay nadie cerca, no puedo reprimirme, asi que en la misma distancia me atrevo a mirarlo a los ojos.
-JAMAS...sere una inutil-
mis ojos arden y mis mejillas tambien, mi pecho sube y baja con la respiración furica. Me ha herido lo que más cuido...y hoy aprendera que yo tambiense hacerme respetar.
-mida sus palabras....y yo seré la fiera más docil que habra tomado usted como prisionera...pero creame cuando le digo...que soy muy distinta a las princesas que usted ha tratado alguna vez.-

Jin Saori- Princesa de China
- Mensajes: 104
Reputación: 1
Fecha de inscripción: 26/01/2012
Localización: ::En algún lugar del palacio::
Re: :: ¡Sorpresa en el viaje al nuevo mundo! :: (kokawa kai)
Claramente le molesta mi respuesta pero es que no entiendo para qué la pregunta. Creí que era obvio que no hay una razón que le pueda decir, aunque sea que es que quiero que no esté tan incómoda porque la incomodaré cuando se entere que voy a intercambiarla por alguien más. Seguro pensará que la trataré como mercancía y no quiero que lo piense de forma tan extrema. Al menos eso espero.
La mención al sexo me molesta, pero ciertamente no voy a contarle mi vida y mis traumas personales a una desconocida por muy princesa que sea. A saber qué porquerías se imagina que hago.
También me molesta su insinuación de que yo quiero tener sexo con ella, como si por ser hombre y pirata esa fuera mi única obsesión en el mundo. Me acerco para encararla y que se dé cuenta que aquí yo mando y podría violarla si se me diera la gana, pero no lo haré. Porque no soy así, por mucho que ella lo crea. No se hace para atrás y eso me gusta, pero no voy a detenerme hasta hacerle ver que su título y su cuna no tienen la menor importancia para mí.
Y no me abofetea... me da con el abanico directo en la cara y siento el ardor que me indica que fue un golpe como de abanico marcial. No emito ningún sonido y vuelvo a mirarla mientras suelta su furia contra mí. Al contrario de ella, yo estoy impasible y tranquilo.
- Demuéstrelo...
Y con esa última palabra, arrastro mi baúl fuera y salgo del camarote. Maldita mujer, si no fuera porque su posición social me garantiza poder tener a mi enemigo, ya la habría hechado por la borda.
Hablo con el oficial y meto mis cosas sin ceremonia para volver a salir y hacer mi trabajo. Decido la ruta con el piloto... nos detendremos en Hawaii para tener provisiones pero dependiendo de la conducta de nuestros prisioneros, podríamos quedarnos un par de días tal vez.
La mención al sexo me molesta, pero ciertamente no voy a contarle mi vida y mis traumas personales a una desconocida por muy princesa que sea. A saber qué porquerías se imagina que hago.
También me molesta su insinuación de que yo quiero tener sexo con ella, como si por ser hombre y pirata esa fuera mi única obsesión en el mundo. Me acerco para encararla y que se dé cuenta que aquí yo mando y podría violarla si se me diera la gana, pero no lo haré. Porque no soy así, por mucho que ella lo crea. No se hace para atrás y eso me gusta, pero no voy a detenerme hasta hacerle ver que su título y su cuna no tienen la menor importancia para mí.
Y no me abofetea... me da con el abanico directo en la cara y siento el ardor que me indica que fue un golpe como de abanico marcial. No emito ningún sonido y vuelvo a mirarla mientras suelta su furia contra mí. Al contrario de ella, yo estoy impasible y tranquilo.
- Demuéstrelo...
Y con esa última palabra, arrastro mi baúl fuera y salgo del camarote. Maldita mujer, si no fuera porque su posición social me garantiza poder tener a mi enemigo, ya la habría hechado por la borda.
Hablo con el oficial y meto mis cosas sin ceremonia para volver a salir y hacer mi trabajo. Decido la ruta con el piloto... nos detendremos en Hawaii para tener provisiones pero dependiendo de la conducta de nuestros prisioneros, podríamos quedarnos un par de días tal vez.

Kokawa Kai- Pirata
- Mensajes: 150
Reputación: 0
Fecha de inscripción: 17/02/2012
Localización: Arashi Kan no naka ni...
Re: :: ¡Sorpresa en el viaje al nuevo mundo! :: (kokawa kai)
Se mantiene ahi, inamovible, fuerte, inquebrantable como solo el comprende y para mi la ha ardido la cara como patada de dragón, pero se queda callado y el ahogarse el dolor me deja más que claro que los dos vamos en la misma psotura, la unica diferencia son los años de experiencia que el podra tener, alternos a mi.
Cuando me reta a demostrarlo y sale, ahogandose una y mordiendose otra, me quedo ahi, postrada sin saber que hacer ahora por que no tengo una linea de puntos a seguir. Necesito aprender eso, a demostrar lo que soy y merezco.Mas en este lugar. Así que me pongo a la labor y recójo el abanico del suelo. En este barco lo más prudente es ser poco femenina, por más princesa que seá, debo actuar con astucia, por que aqui hay hombres, verdaderos bucaneros, lobos de Mar que no se dejan amedrentar por la voz de una sirena.
Miro la habitación y la déjo como me dieron la orden, tal y como esta. Solo acomodo mis cosas, en el mueble y en la cama.No hay nada más que poner cuando lo termino. Pero no pienso obedecer la regla de estar siempre en popa. Así que me siento sobre la cama y asegurandome de que nadie me haya visto tomo rapida una hoja de papel y la tinta de mi balija...empiezo a escribir con rapidez, la mas que puedo, cuidando de no mancharme para no ser descubierta,almenos de esa forma podrán encontrarnos y castigar a este osado.
Voy a terminarla cuando recuerdo que no se nisiquiera la ruta. Lo mas propicio será esperar hasta que averigue algo. Así que no me queda más que salir del camarote. Escondo el papel y la tinta en la balija. La carta la meto dentro de mi pecho, en mi vestido.
Para cuando subo a popa todos estan moviendose y me cuesta trabajo andar entre tanto hombre sin salir lastimada...el mar aqui es mucho más feroz y enorme que desde una ventana. Mis guardias estan ahi, sentados como unos completos titeres inamovibles, a mi voluntad. No soporto eso.Niego suavemente y me acerco a la orilla del barco buscando un nombre...necesito averiguarlo, para almenos buscar la forma de "comprar" a uno de los de su tripulación y hacer llegar la carta a mi padr epara que venga a por mi.
Son piratas...y más que códigos, todos tienen un precio.
Estoy muy ocupada mirando lo que necesito..lo suficiente para no darme cuenta de quien me observe o deje de hacerlo, ni mucho menos para pensar que alguien podria registrar mis pertenencias.
Cuando me reta a demostrarlo y sale, ahogandose una y mordiendose otra, me quedo ahi, postrada sin saber que hacer ahora por que no tengo una linea de puntos a seguir. Necesito aprender eso, a demostrar lo que soy y merezco.Mas en este lugar. Así que me pongo a la labor y recójo el abanico del suelo. En este barco lo más prudente es ser poco femenina, por más princesa que seá, debo actuar con astucia, por que aqui hay hombres, verdaderos bucaneros, lobos de Mar que no se dejan amedrentar por la voz de una sirena.
Miro la habitación y la déjo como me dieron la orden, tal y como esta. Solo acomodo mis cosas, en el mueble y en la cama.No hay nada más que poner cuando lo termino. Pero no pienso obedecer la regla de estar siempre en popa. Así que me siento sobre la cama y asegurandome de que nadie me haya visto tomo rapida una hoja de papel y la tinta de mi balija...empiezo a escribir con rapidez, la mas que puedo, cuidando de no mancharme para no ser descubierta,almenos de esa forma podrán encontrarnos y castigar a este osado.
Voy a terminarla cuando recuerdo que no se nisiquiera la ruta. Lo mas propicio será esperar hasta que averigue algo. Así que no me queda más que salir del camarote. Escondo el papel y la tinta en la balija. La carta la meto dentro de mi pecho, en mi vestido.
Para cuando subo a popa todos estan moviendose y me cuesta trabajo andar entre tanto hombre sin salir lastimada...el mar aqui es mucho más feroz y enorme que desde una ventana. Mis guardias estan ahi, sentados como unos completos titeres inamovibles, a mi voluntad. No soporto eso.Niego suavemente y me acerco a la orilla del barco buscando un nombre...necesito averiguarlo, para almenos buscar la forma de "comprar" a uno de los de su tripulación y hacer llegar la carta a mi padr epara que venga a por mi.
Son piratas...y más que códigos, todos tienen un precio.
Estoy muy ocupada mirando lo que necesito..lo suficiente para no darme cuenta de quien me observe o deje de hacerlo, ni mucho menos para pensar que alguien podria registrar mis pertenencias.

Jin Saori- Princesa de China
- Mensajes: 104
Reputación: 1
Fecha de inscripción: 26/01/2012
Localización: ::En algún lugar del palacio::
Re: :: ¡Sorpresa en el viaje al nuevo mundo! :: (kokawa kai)
La mujer me fastidia... lo que tiene de posición social lo tiene de molesta pero salgo de ahí retándola a que me demuestre que no es una niña inútil y mimada. Regreso con mis hombres, ignorando el corte en mi mejilla aunque algunos ya murmuran... y con aprobación. Bueno, al menos dejarán de hacer comentarios sobre el hecho de que no soy fornido y con cuerpo de oni.
Vigilo todo y en especial a los hombres de la princesa. Me decepcionan, tanto que les doy libertad y ellos que se quedan de inútiles viendo como nosotros hacemos todo. Por eso este reino no progresaba, porque los únicos con visión en ese ejército ahora somos piratas.
Hablo con el primer oficial y le encargo a los guardias de la princesa. Dormirán en el calabozo justamente porque no aceptan formar parte de la tripulación y hacer algo de utilidad. Luego hablo con el cocinero para indicarle la hora en que sirva la cena. Deberá ser abundante porque no comeremos hasta el anochecer para así, hacernos con una ventaja.
Me siento cerca del timón y el piloto y finalmente la mujer sale. Con una actitud muy extraña que me haría sonreír si aún pudiera hacerlo. Al menos alguien sí está intentando escapar. Esto sería divertido... Me levanto y me acerco a ella.
- ¿Busca a alguien princesa? Ah por cierto. Dígale a sus hombres que dormirán en el calabozo. Decidieron mantenerse al margen y no formar parte de la tripulación. Le informo que no le doy comodidades a los vagos, pero igual ya se los haré saber.
Iba a decirle a donde nos dirigimos pero prefiero ver sus intenciones. Seguro quiere escapar, es lo que yo haría y así como eligió hombres para venir, igual mi propio citerio sea una buena base.
- Comeremos hasta el anochecer. Espero que no le incomode demasiado
Vigilo todo y en especial a los hombres de la princesa. Me decepcionan, tanto que les doy libertad y ellos que se quedan de inútiles viendo como nosotros hacemos todo. Por eso este reino no progresaba, porque los únicos con visión en ese ejército ahora somos piratas.
Hablo con el primer oficial y le encargo a los guardias de la princesa. Dormirán en el calabozo justamente porque no aceptan formar parte de la tripulación y hacer algo de utilidad. Luego hablo con el cocinero para indicarle la hora en que sirva la cena. Deberá ser abundante porque no comeremos hasta el anochecer para así, hacernos con una ventaja.
Me siento cerca del timón y el piloto y finalmente la mujer sale. Con una actitud muy extraña que me haría sonreír si aún pudiera hacerlo. Al menos alguien sí está intentando escapar. Esto sería divertido... Me levanto y me acerco a ella.
- ¿Busca a alguien princesa? Ah por cierto. Dígale a sus hombres que dormirán en el calabozo. Decidieron mantenerse al margen y no formar parte de la tripulación. Le informo que no le doy comodidades a los vagos, pero igual ya se los haré saber.
Iba a decirle a donde nos dirigimos pero prefiero ver sus intenciones. Seguro quiere escapar, es lo que yo haría y así como eligió hombres para venir, igual mi propio citerio sea una buena base.
- Comeremos hasta el anochecer. Espero que no le incomode demasiado

Kokawa Kai- Pirata
- Mensajes: 150
Reputación: 0
Fecha de inscripción: 17/02/2012
Localización: Arashi Kan no naka ni...
Re: :: ¡Sorpresa en el viaje al nuevo mundo! :: (kokawa kai)
No he notado la presencia del capitán, apenas escucho su voz me sobresalto sin mostrar mucho que me ha sorprendido y me vuelvo presurosa, con la mejor compostura que me es posible, sin sonreir por que entonces si que sospechara que oculto algo. Prefiero que siga pensando que soy la princesa tonta que anda husmeando donde no se debe. Si mejor así, si subestimas al enemigo pierdes; eso es lo que una aprende jugando ajedrez con sus hermanas todos los lunes, miercoles y viernes al caér la tarde.
Me informa de mis soldados, no digo nada, ellos hacen lo que deben, mantenerse callados y quietos mientras yo siga aqui, pero en el momento en que yo me revele ellos deben protegerme, es la ley.
-son sus prisioneros...pero lamento que no puedan servirlo...-
me mira inquisidor, no dire nada que sea mentira
-ellos son hombres de honor, cuya obediencia y respeto solo esta a nombre de mi padre...el emperador...así que como usted nunca sera el emperador,ellos no le obedecerán jamás-
No le agrada escuchar eso, me atrevería a decirlo por que soy buena leyendo las caras, este hombre oculta algo, algo demasiado bien guardado y profundo cuyo secreto no será facil de desenrrollar.
Parece omitirse algo, no lo culpo, es mejor que no me diga nada, en este momento soy una navaja de doble filo y darme alas sería firmarse su sentencia...este hombre esta estudiado ,aprendido y me atrevería a decir, que alguna vez...fue soldado. Un gran estratega militarizado.
Me informa de la comida...es algo que no me molesta, considerando que el vaiven del mar me quita el apetito.Pero más me vale no hacerselo saber.
-no hace falta que me informe de eso...no pensaba comer de igual forma-
arrogante, pérfida...lo se, lo desespero, y es mejor así, por que el tampoco me agrada demasiado.Además asi me dá mas tiempo a llevar a cabo mi plan.
-almenos...¿podría decirme a donde nos lleva?-
Me informa de mis soldados, no digo nada, ellos hacen lo que deben, mantenerse callados y quietos mientras yo siga aqui, pero en el momento en que yo me revele ellos deben protegerme, es la ley.
-son sus prisioneros...pero lamento que no puedan servirlo...-
me mira inquisidor, no dire nada que sea mentira
-ellos son hombres de honor, cuya obediencia y respeto solo esta a nombre de mi padre...el emperador...así que como usted nunca sera el emperador,ellos no le obedecerán jamás-
No le agrada escuchar eso, me atrevería a decirlo por que soy buena leyendo las caras, este hombre oculta algo, algo demasiado bien guardado y profundo cuyo secreto no será facil de desenrrollar.
Parece omitirse algo, no lo culpo, es mejor que no me diga nada, en este momento soy una navaja de doble filo y darme alas sería firmarse su sentencia...este hombre esta estudiado ,aprendido y me atrevería a decir, que alguna vez...fue soldado. Un gran estratega militarizado.
Me informa de la comida...es algo que no me molesta, considerando que el vaiven del mar me quita el apetito.Pero más me vale no hacerselo saber.
-no hace falta que me informe de eso...no pensaba comer de igual forma-
arrogante, pérfida...lo se, lo desespero, y es mejor así, por que el tampoco me agrada demasiado.Además asi me dá mas tiempo a llevar a cabo mi plan.
-almenos...¿podría decirme a donde nos lleva?-

Jin Saori- Princesa de China
- Mensajes: 104
Reputación: 1
Fecha de inscripción: 26/01/2012
Localización: ::En algún lugar del palacio::
Re: :: ¡Sorpresa en el viaje al nuevo mundo! :: (kokawa kai)
Aunque hago mi trabajo, en cuanto veo a la princesa no resisto acercarme. Ahora con el único propósito de jugar mi carta sobre sus hombres. Me parecen una panda de vagos, qué decir. Y por ello no tendrán ninguna consideración de mi parte. Volteo a verla cuando dice que no me servirán porque yo jamás pedí eso.
- Yo no soy un tirano como el emperador y no busco que la gente me sirva simplemente por tener derecho divino. A diferencia del ejército chino, aquí todos somos hombres libres y aunque no lo crea, le juro que todos tenemos mucho más honor que el mejor de los generales de su padre.
Aunque es imposible que con este simple enunciado entienda lo complejo de lo que sucede aquí, es seguro que no le agradará escuchar esto. Porque yo no busco ser emperador, moriría de estrés porque buscaría que todos estuvieran a gusto y eso es prácticamente imposible.
Le informo de la hora de comida y ahora está a dieta.
- Oh perfecto entonces, le entregaré su ración a alguien que sí sepa apreciarla. Los que sí hacemos algo tenemos hambre, así que es comprensible.
Esto era obvio, como no le serviremos en vajilla de oro, ya no quiere comer. Mujer estúpida, ya le dará hambre y la mandaré al diablo.
Volteo a verla en cuanto pregunta por el destino.
- Piensa que somos piratas desalmados que nos vendemos al mejor postor... Un reto entonces. Yo le diría qué haremos con usted, pero la reto a que intente averiguarlo de alguno de mis hombres.
Y sé que no lo logrará. Y aún si alguno de los que sufrieron menos a manos del general habla, sabe que tendrá que hacerse el harakiri por faltar al honor del grupo. No somos lo que ella cree... Y en última instancia, me da igual si lo averigua. Se lo diría yo mismo, pero me hace enojar.
- Yo no soy un tirano como el emperador y no busco que la gente me sirva simplemente por tener derecho divino. A diferencia del ejército chino, aquí todos somos hombres libres y aunque no lo crea, le juro que todos tenemos mucho más honor que el mejor de los generales de su padre.
Aunque es imposible que con este simple enunciado entienda lo complejo de lo que sucede aquí, es seguro que no le agradará escuchar esto. Porque yo no busco ser emperador, moriría de estrés porque buscaría que todos estuvieran a gusto y eso es prácticamente imposible.
Le informo de la hora de comida y ahora está a dieta.
- Oh perfecto entonces, le entregaré su ración a alguien que sí sepa apreciarla. Los que sí hacemos algo tenemos hambre, así que es comprensible.
Esto era obvio, como no le serviremos en vajilla de oro, ya no quiere comer. Mujer estúpida, ya le dará hambre y la mandaré al diablo.
Volteo a verla en cuanto pregunta por el destino.
- Piensa que somos piratas desalmados que nos vendemos al mejor postor... Un reto entonces. Yo le diría qué haremos con usted, pero la reto a que intente averiguarlo de alguno de mis hombres.
Y sé que no lo logrará. Y aún si alguno de los que sufrieron menos a manos del general habla, sabe que tendrá que hacerse el harakiri por faltar al honor del grupo. No somos lo que ella cree... Y en última instancia, me da igual si lo averigua. Se lo diría yo mismo, pero me hace enojar.

Kokawa Kai- Pirata
- Mensajes: 150
Reputación: 0
Fecha de inscripción: 17/02/2012
Localización: Arashi Kan no naka ni...
Re: :: ¡Sorpresa en el viaje al nuevo mundo! :: (kokawa kai)
Y de nuevo ahi va, mancillando el honor de mi padre, su nombre, su categoría. El, un pirata sin escrupulos ni un dedo de dirección ó respeto, por que claro, el ignora lo que es eso ultimo, a el le viene dando la misma si se llama emperador que si se llama limpia bordas, es que no se puede ser mas torpe, pero me divierte dentro de lo que es, me causa gracia y eso va disfrazado de algo mas denominado Lastima, por que imagino que no habrá tenido una imagen paternal.
Menciona lo de la comida, me causa una sonrisa suave y carcajadas internas.
-Me parece perfecto...ojalá y pueda proporcionarle tambien una vajilla de oro para que disfrute los alimentos,pero me temo que tendra que ser robada por que evidentemente no pueden tener una vajilla de esa categoría de forma honesta...como nada en este barco-
No pienso ponerme a discutir con el, de hecho es que lo ignoro lo suficiente como para que no se sienta totalmente ignorado y siga hablando hasta que me diga algo que me interese.Muevo la cabeza como me convenga, como si lo atendiera, pero en realidad es que se de esto. Años fingiendo la aristocracia frente a temas sin importancia y a palabras necias, oídos sordos.
Cuando por fin dice algo que me compete me roba la esperanza...este barco no se vende. Es del honor me suena conocido y me atrevo a decir, aunque me atera, que el y yo no pensamos tan diferente.
-No hace falta...tarde o temprano lo sabre...aún cuando lleguemos-
no, no así, mas vale mostrarme infalible, asi es mi nivel, asi sera siempre, no puedo verme perdida.
-Ademas...no puede observarme siempre...y yo no dejo de ser mujer...no soporto vivir a cuatro paredes y mar-
Menciona lo de la comida, me causa una sonrisa suave y carcajadas internas.
-Me parece perfecto...ojalá y pueda proporcionarle tambien una vajilla de oro para que disfrute los alimentos,pero me temo que tendra que ser robada por que evidentemente no pueden tener una vajilla de esa categoría de forma honesta...como nada en este barco-
No pienso ponerme a discutir con el, de hecho es que lo ignoro lo suficiente como para que no se sienta totalmente ignorado y siga hablando hasta que me diga algo que me interese.Muevo la cabeza como me convenga, como si lo atendiera, pero en realidad es que se de esto. Años fingiendo la aristocracia frente a temas sin importancia y a palabras necias, oídos sordos.
Cuando por fin dice algo que me compete me roba la esperanza...este barco no se vende. Es del honor me suena conocido y me atrevo a decir, aunque me atera, que el y yo no pensamos tan diferente.
-No hace falta...tarde o temprano lo sabre...aún cuando lleguemos-
no, no así, mas vale mostrarme infalible, asi es mi nivel, asi sera siempre, no puedo verme perdida.
-Ademas...no puede observarme siempre...y yo no dejo de ser mujer...no soporto vivir a cuatro paredes y mar-

Jin Saori- Princesa de China
- Mensajes: 104
Reputación: 1
Fecha de inscripción: 26/01/2012
Localización: ::En algún lugar del palacio::
Página 1 de 4. • 1, 2, 3, 4 
Temas similares» Bienvenidos a un nuevo mundo, cachorros....
» Un diario de Viaje por Islandia, con interesantes enlaces a campings.
» El extraño mundo del gif
» La creación del mundo
» Islandia, el País más Desarrollado del Mundo.
» Un diario de Viaje por Islandia, con interesantes enlaces a campings.
» El extraño mundo del gif
» La creación del mundo
» Islandia, el País más Desarrollado del Mundo.
Página 1 de 4.
Permiso de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.












































































































» Registro de voces {Opcional}
» Registro de PB´s
» Registro de apellidos.
» Registro de nombres.
» Registro de user {OBLIGATORIO}
» Hello, hello~
» Holaaaa!
» Holas?