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Got nothing to say anymore. [Reservado]
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Got nothing to say anymore. [Reservado]
Sábado, 29 de octubre, día soleado, 14:26pm.
Pasar tiempo en su hogar era, en la mayoría de las ocasiones, tan aburrido como ver una pelea entre tortugas ciegas. No hacía mucho que había culminado su reunión con los condes de Ahnalt en la recepción de su casa, donde su padre, un hombre de negocios altamente conocido por todo el distrito, había dado su discurso sobre la legislación de Francia mientras que Soren veía las paredes con una expresión ausente y claramente aburrida… Las reuniones de ese tipo jamás habían sido de su interés, pero claro, su presencia es la que originaba la fortuna de su familia. ¿Qué podía ser mejor que ganar dinero sin tener siquiera que mover un dedo? Claro, nada.
Una vez que todo culminó, se quitó su esmoquin para dejarse únicamente la franelilla blanca con su respectiva corbata, la cual desacomodó a su gusto hasta tener una apariencia lo más desaliñada posible. Una de las sirvientas se acercó para pedirle el esmoquin que se había quitado, pero él rápidamente lo tiró al suelo antes de que ella estuviera cerca, odiaba enteramente tener contacto con peones. – Deshazte de él, no planeo utilizarlo más. – La mujer asintió con una mirada hostil, y él, tan cínico como siempre, le guiñó un ojo antes de salir por el portal.
Suspiró y miró hacia el garaje, ir en carro no era lo que le apetecía hacer en un día soleado, quizás ir de viaje, comprar otra casa, o quizás comprar bienes funcionaría para aplacar ese día tan aburrido que amenazaba con permanecer así por las próximas 9 horas. Se guardó ambas manos en los bolsillos, observando el bosque con indiferencia. La única opción que le quedaba era ese lago pequeño que le traía muy malos recuerdos, él sabía de antemano que Rose lo había dejado por razones superficiales y totalmente incoherentes; fue en ese preciso lago donde ella le puso fin a todo, y se marchó con tal rapidez que él no pudo siquiera seguirla, ni tampoco lo iba a hacer, su orgullo era más importante que cualquier amorío. Entrecerró los ojos con cierto enojo, y luego continuó su camino hasta el lago. El calor era tal que se tuvo que arremangar la camisa hasta la altura de los codos, un chapuzón no le haría nada mal.
[…]
En cuestión de minutos llegó al lago, llegar allí no ocasionaba perdida alguna. Sin pensárselo dos veces, se quitó su camisa, corbata, zapatos y medias hasta quedar únicamente con sus pantalones oscuros, y se abalanzó al agua, provocando un chapuzón que mojó la orilla de dicho lago. Necesitaba distraerse, necesitaba dejar de comerse la cabeza con el tema de esa castaña que lo había dejado sin su consentimiento, la única mujer que le había golpeado el ego.

Soren R. Strojanovich- Conde de Lohr
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Fecha de inscripción: 24/12/2011
Re: Got nothing to say anymore. [Reservado]
El simple hecho de regresar a aquella ciudad hacia que se me revolviera el estómago, ya no estaba segura de si eran por nervios, miedo, enojo o todos esos en conjunto.. Como si no fuera suficiente que los recuerdos ya me atormentaran constantemente, ¿pero qué iba a hacer? ¿Negarme ante los deseos de mi padre para que lo acompañara en su viaje de negocios? Nunca. Egoísta no era una palabra que me definiera en lo absoluto y no iba a quitarle la ilusión a mi padre sólo por.. Él. Ni siquiera valía la pena o eso era lo que me repetía constantemente en mis adentros. Además, algún día lo tenía que superar.. Algún día que no se veía asomar pronto por el ocaso.
La reunión que había tenido aquel día había sido rápida, demasiado rápida para mi gusto.. Ahora tenia el resto de la tarde para.. ¿Para qué?.. Deambular por aquí y por allá.. Había pensado en hacer escala por las tiendas de la zona comercial; aquel lugar siempre tenía cosas novedosas y que llamaba la atención de cualquier chica pero aquel día no lo hicieron para mí me llamaron más la atención los recuerdos que se amontonaban en mi mente.. Aquel recuerdo.
El lago se veía hermoso como siempre solía estar por más recuerdos amargos que me trajera, con esa agua cristalina que reflejaba los rayos del sol le daba un brillo especial. Inhalé profundamente el aroma del ambiente mientras mis pies se movían pausadamente por la orilla de este aunque después de un par de minutos terminaron enredándose con algo que casi me hace perder el equilibrio. - ¿Ropa? – La pregunta se escapó de mis labios en cuanto vi el objeto de mi tropiezo.. Como si alguien fuera a responderla. Había ropa, si no me equivocaba, de hombre tirada en el piso. Una sonrisa apareció en mi rostro al instante; me pareció divertido el hecho de que alguien se pusiera a nadar en el lago y mi rostro giró hacia este para buscar al dueño de la camisa que ahora se encontraba entre mis manos.
- No puede ser cierto.. - Me negaba a aceptarlo.. Tenía que ser alguna especie de broma que mi propia mente me jugaba.. ¿Soren? ¿Él? ¿Ahí? Las probabilidades tenían que ser pocas pero efectivamente era él.. Y entonces me di cuenta de que mi mente no era la que me gastaba jugarretas sino que era el destino.
La reunión que había tenido aquel día había sido rápida, demasiado rápida para mi gusto.. Ahora tenia el resto de la tarde para.. ¿Para qué?.. Deambular por aquí y por allá.. Había pensado en hacer escala por las tiendas de la zona comercial; aquel lugar siempre tenía cosas novedosas y que llamaba la atención de cualquier chica pero aquel día no lo hicieron para mí me llamaron más la atención los recuerdos que se amontonaban en mi mente.. Aquel recuerdo.
El lago se veía hermoso como siempre solía estar por más recuerdos amargos que me trajera, con esa agua cristalina que reflejaba los rayos del sol le daba un brillo especial. Inhalé profundamente el aroma del ambiente mientras mis pies se movían pausadamente por la orilla de este aunque después de un par de minutos terminaron enredándose con algo que casi me hace perder el equilibrio. - ¿Ropa? – La pregunta se escapó de mis labios en cuanto vi el objeto de mi tropiezo.. Como si alguien fuera a responderla. Había ropa, si no me equivocaba, de hombre tirada en el piso. Una sonrisa apareció en mi rostro al instante; me pareció divertido el hecho de que alguien se pusiera a nadar en el lago y mi rostro giró hacia este para buscar al dueño de la camisa que ahora se encontraba entre mis manos.
- No puede ser cierto.. - Me negaba a aceptarlo.. Tenía que ser alguna especie de broma que mi propia mente me jugaba.. ¿Soren? ¿Él? ¿Ahí? Las probabilidades tenían que ser pocas pero efectivamente era él.. Y entonces me di cuenta de que mi mente no era la que me gastaba jugarretas sino que era el destino.

Rose Von Dürrenmat- Condesa de Ulrika
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Fecha de inscripción: 27/12/2011
Edad: 20

Re: Got nothing to say anymore. [Reservado]
Los chapuzones en el agua ayudaban hasta a la mente más deteriorada, y aunque la suya estaba en perfecto estado, había un par de asuntos que debía de sacarse cuanto antes de todos los rincones posibles de su cabeza, y de ser posible, de su vida. A Soren no le gustaba pasar más de veinte minutos pensando en sus asuntos personales debido a que siempre, de alguna manera, acababa pensando en cosas y personas que ya no eran bienvenidas ni apropiadas en su círculo social, se habría vengado de todos y cada uno de ellos, pero eso significaría darles la atención que para él, nunca jamás merecieron tener. El joven inhaló aire antes de sumergirse en el agua, alejándose de la orilla sin detenerse a pensar en donde iba a parar, pues le importaba muy poco si se alejaba demasiado de esa tierra llena de inútiles y buenos para nada; de vez en cuando salía a la superficie para tomar el aire suficiente que sus pulmones necesitaban para mantener ocupado su cerebro. Soren nadaba extremadamente rápido, golpeaba el agua con tal fuerza que parecía estar desquitándose con ella por todos los eventos desafortunada de su perfecta vida. “Joder, maldición, tiene que haber una forma” musitaba mentalmente, deteniéndose cuando su respiración comenzó a agitarse indicándole que necesitaba un descanso.
El muchacho sacudió la cabeza, retirando el resto del agua de su rostro y cabello con sus manos, y finalmente abrió sus ojos. No tardó mucho en divisar algo… no, alguien en la lejanía. ¿Quién era? El sol brillaba con tanta fuerza que tuvo que colocar su diestra sobre sus ojos y forzar la vista para divisar el cuerpo tan frágil que se hallaba de pie justo enfrente de la orilla, lo que más le molestaba, es que ese cabello tan perfectamente arreglado, ese rostro lleno de facciones angelicales, y ese cuerpo tan esbelto como si hubiese sido tallado por los dioses más perfeccionistas, eran características perfectamente conocidas por el moreno. – ¿Eres tú, Rose? – Preguntó elevando la voz debido a su lejanía, la respuesta ya la conocía, pero esperaba que se tratara de una ilusión óptica causada por ese sol tan infernal, y de no ser así, solo significaba una cosa: El karma cobraba injustamente, y mucho más caro que cualquiera de las compañías que había visitado. Nadó hasta ella con suma lentitud, observándola mientras lo hacía, esa niña no había cambiado en nada, seguía tan hermosa como la había recordado. – ¿Qué estás haciendo aquí? De tantos lugares que hay en el mundo… ¿Estabas buscándome? – Sonrió con ironía, estando ahora a escasos metros de la orilla, observando fijamente esos hermosos ojos que alguna vez, solo se habían fijado en él.
El muchacho sacudió la cabeza, retirando el resto del agua de su rostro y cabello con sus manos, y finalmente abrió sus ojos. No tardó mucho en divisar algo… no, alguien en la lejanía. ¿Quién era? El sol brillaba con tanta fuerza que tuvo que colocar su diestra sobre sus ojos y forzar la vista para divisar el cuerpo tan frágil que se hallaba de pie justo enfrente de la orilla, lo que más le molestaba, es que ese cabello tan perfectamente arreglado, ese rostro lleno de facciones angelicales, y ese cuerpo tan esbelto como si hubiese sido tallado por los dioses más perfeccionistas, eran características perfectamente conocidas por el moreno. – ¿Eres tú, Rose? – Preguntó elevando la voz debido a su lejanía, la respuesta ya la conocía, pero esperaba que se tratara de una ilusión óptica causada por ese sol tan infernal, y de no ser así, solo significaba una cosa: El karma cobraba injustamente, y mucho más caro que cualquiera de las compañías que había visitado. Nadó hasta ella con suma lentitud, observándola mientras lo hacía, esa niña no había cambiado en nada, seguía tan hermosa como la había recordado. – ¿Qué estás haciendo aquí? De tantos lugares que hay en el mundo… ¿Estabas buscándome? – Sonrió con ironía, estando ahora a escasos metros de la orilla, observando fijamente esos hermosos ojos que alguna vez, solo se habían fijado en él.

Soren R. Strojanovich- Conde de Lohr
- Mensajes: 20
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Fecha de inscripción: 24/12/2011
Re: Got nothing to say anymore. [Reservado]
Fuerte. Tenía que demostrarme fuerte ante él, como si nada hubiera pasado. Bufé ligeramente cuando ese pensamiento cruzó mi mente.. Algo había pasado, me había roto el corazón y eso no cambiaría nunca pero no iba a permitirme que él se diera cuenta de que todavía me importaba, me dolía en lo más profundo y que recordaba ese instante como si apenas hubiese pasado un día.. E incluso menos. Él no lo iba a saber o por lo menos mis labios no iban a ser causantes de que él se enterara.
Mis brazos se habían quedado estáticos a mis costados, todavía en uno de ellos su camisa se encontraba como prisionera de mis dedos y en cuanto escuché su voz.. Su voz.. Pronunciar mi nombre.. Estos la estrujaron aún más aunque me detesté por un instante por no ser lo suficientemente mala como para arrojarla al piso y pisotearla.. Tal vez fuera el hecho de que la esencia de él estuviera en ella.
Efectivamente, el destino estaba jugando en mi contra aquel día y yo detestaba tanto eso. ¿Por qué? ¿Por qué no me había dejado tener un paseo tranquilo por el lago? El día había estado perfecto, el sol radiaba en lo alto y había una muy ligera brisa que hacía ondear levemente mi cabello pero sabía que desde ese momento mi día perfecto se había arruinado, o por lo menos ese era el pensamiento que tenía en mente aunque al parecer mi corazón trataba de huir de mi pecho para gritar otra cosa pero no se lo iba a permitir.
Rodeé los ojos en cuanto escuché lo que dijo y no pude evitar que una risa se escapara de mis labios. - No has cambiado en nada, Soren – Crucé mis brazos frente a mí mientras negaba ligeramente con la cabeza, dejando que su camisa colgara a un lado de mí.. Aún más cerca. - Podría darte mil y un razones por las que estoy aquí.. Pero no tengo por qué hacerlo – Ya no. Sonreí delicadamente después de que las palabras salieran de mis labios y mi mirada buscó con desesperación la suya. - Pero, ¿qué pasa contigo? – Pregunté en un falso tono de asombro. - ¿Ya se te ha agotado el dinero y ahora tienes que venir a tomar la ducha al lago? – Auch. No sabía a quién le dolería más aquel comentario.. Si a él por tocar el tema sobre su gran y tan apreciada fortuna o a mí por el intentar herirlo con mis palabras.
Mis brazos se habían quedado estáticos a mis costados, todavía en uno de ellos su camisa se encontraba como prisionera de mis dedos y en cuanto escuché su voz.. Su voz.. Pronunciar mi nombre.. Estos la estrujaron aún más aunque me detesté por un instante por no ser lo suficientemente mala como para arrojarla al piso y pisotearla.. Tal vez fuera el hecho de que la esencia de él estuviera en ella.
Efectivamente, el destino estaba jugando en mi contra aquel día y yo detestaba tanto eso. ¿Por qué? ¿Por qué no me había dejado tener un paseo tranquilo por el lago? El día había estado perfecto, el sol radiaba en lo alto y había una muy ligera brisa que hacía ondear levemente mi cabello pero sabía que desde ese momento mi día perfecto se había arruinado, o por lo menos ese era el pensamiento que tenía en mente aunque al parecer mi corazón trataba de huir de mi pecho para gritar otra cosa pero no se lo iba a permitir.
Rodeé los ojos en cuanto escuché lo que dijo y no pude evitar que una risa se escapara de mis labios. - No has cambiado en nada, Soren – Crucé mis brazos frente a mí mientras negaba ligeramente con la cabeza, dejando que su camisa colgara a un lado de mí.. Aún más cerca. - Podría darte mil y un razones por las que estoy aquí.. Pero no tengo por qué hacerlo – Ya no. Sonreí delicadamente después de que las palabras salieran de mis labios y mi mirada buscó con desesperación la suya. - Pero, ¿qué pasa contigo? – Pregunté en un falso tono de asombro. - ¿Ya se te ha agotado el dinero y ahora tienes que venir a tomar la ducha al lago? – Auch. No sabía a quién le dolería más aquel comentario.. Si a él por tocar el tema sobre su gran y tan apreciada fortuna o a mí por el intentar herirlo con mis palabras.

Rose Von Dürrenmat- Condesa de Ulrika
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Fecha de inscripción: 27/12/2011
Edad: 20

Re: Got nothing to say anymore. [Reservado]
El hecho de que esa mujer estuviese ahí no auguraba nada bueno, su presencia era solo un recordatorio de aquél día en que su valioso ego había sido manchado con acusaciones que él no lograba recordar por más que quisiese, Edward por su parte, lo único que hacía era repetirle que su ex esposa era una demente que culpaba sin evidencias concisas y creíbles; y él había empezado a creerlo, aunque en el fondo, odiaba los adjetivos negativos que su mejor amigo usaba para describirla. Nadó hasta la orilla y salió del agua, sentándose en la misma hasta quedar a su lado, el perfume floral que impregnaba su piel era exquisito, e irritablemente atrayente. – Qué lástima, en verdad creí que me extrañabas. – Arqueó las cejas, simulando una confusión totalmente falsa. Luego rió por lo bajo, añadiendo – ¿Así que tienes mil razones? Me parece que no, es casi seguro que terminaste aquí por una desafortunada casualidad y ahora tienes que soportar al viejo Soren. ¿No es así? – Se encogió de hombros como si la respuesta a aquello no le afectara ningún nervio, y luego alzó la vista hacia ella, estática en su posición como si temiera a dar un paso en falso.
De pronto, desvió su mirada, negando con el rostro mientras sonreía ante su comentario que de alguna forma, le pareció adorable. – Nunca se me va a agotar el dinero, si eso te preocupa. – Volvió a mirarla, esta vez de arriba hacia abajo hasta terminar en aquella mirada tan profunda que más de una vez lo había hipnotizado y atrapado. – ¿Y qué de ti? ¿A dónde piensas llevarte mi camisa? Me costó una fortuna. – Observó fijamente la camisa que colgaba a su costado. Realmente le importaba poco si esa camisa desaparecía o simplemente se evaporaba de la nada, al igual que su esmoquin, planeaba desecharla una vez que estuviera en casa. El silencio estuvo en el aire por los próximos diez minutos, la brisa de ese día caluroso comenzaba a soplar y Soren sentía los efectos que esto ocasionaba en su piel mojada. – Ya que estás aquí, podrías nadar un rato conmigo. – Dicho esto, volvió a meterse en el agua con cuidado para evitar mojarla, luego, le extendió su mano derecha como si se tratara de una invitación a un lujoso baile.
De pronto, desvió su mirada, negando con el rostro mientras sonreía ante su comentario que de alguna forma, le pareció adorable. – Nunca se me va a agotar el dinero, si eso te preocupa. – Volvió a mirarla, esta vez de arriba hacia abajo hasta terminar en aquella mirada tan profunda que más de una vez lo había hipnotizado y atrapado. – ¿Y qué de ti? ¿A dónde piensas llevarte mi camisa? Me costó una fortuna. – Observó fijamente la camisa que colgaba a su costado. Realmente le importaba poco si esa camisa desaparecía o simplemente se evaporaba de la nada, al igual que su esmoquin, planeaba desecharla una vez que estuviera en casa. El silencio estuvo en el aire por los próximos diez minutos, la brisa de ese día caluroso comenzaba a soplar y Soren sentía los efectos que esto ocasionaba en su piel mojada. – Ya que estás aquí, podrías nadar un rato conmigo. – Dicho esto, volvió a meterse en el agua con cuidado para evitar mojarla, luego, le extendió su mano derecha como si se tratara de una invitación a un lujoso baile.

Soren R. Strojanovich- Conde de Lohr
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Fecha de inscripción: 24/12/2011
Re: Got nothing to say anymore. [Reservado]
Su ego.. Detestaba que tuviera el ego tan alto pero era una de las cosas que más me encantaban de él. Le daban esa seguridad en sí mismo que podía ser a Soren ser Soren, no había nadie más como él y mi corazón acertaba en eso con cada latido que emitía. Agradecía realmente que él no pudiera escuchar mi corazón o entonces sabría que lo que decía era verdad.. Una verdad que yo estaba dispuesta a aceptar puesto que sí, lo extrañaba aunque mi intención no había sido el buscarlo y aunque detesté el momento en que lo encontré.. Tampoco podía negar que no me había agradado. No después de tanto tiempo.
- Pues no podrías estar más equivocado – Volvía sonreír.. Falsamente sin demostrar que aquello era en realidad una verdad. - Tal vez sí, tal vez no – Me encogí de hombros como si aquello careciera de importancia. - Pero ya te dije, no es algo que te tenga que decir, ¿o sí?- Agregué después para que mis pies comenzaran entonces a moverse de su lugar y avanzar un poco más hacia el lugar.. El agua estaba ahora tan cerca aunque el mojarme no me preocupaba en lo absoluto.
Resoplé entonces cuando comentó aquello del dinero.. ¿Que si me preocupaba que se le acabara? – A mí no me preocupa si eres más rico o si vives en una caja de cartón – Te sigo añorando igual.. Fui muy cuidadosa de que esa frase terminara en mi mente.. Porque con aquella mirada suya, podía decir incluso mil incoherencias sin percatarme de ello. Pero entonces su camisa distrajo mi atención, camisa que todavía traía en mi mano. - Como si eso te importara realmente - Rodeé mis ojos cuando lo dije. Efectivamente, como había mencionado antes.. Soren seguía siendo el mismo. - Y no planeo llevármela a ningún lado, gracias - Extendí mi mano y mis dedos se abrieron para que esta cayera en el lugar de donde la había recogido.
Mi vista regresó a él y mis pensamientos se perdieron divagando en los momentos que habíamos pasado juntos. Todavía no podía creer como había acabado aquella historia que había comenzado tan mágicamente.
Mi padre se había lucido aquella noche, mi noche. El lugar estaba decorado como si de un castillo de un cuento de hadas se tratase, la música suave de fondo había hecho que me dirigiera hasta el centro de la pista de baile sin dudar de que no tardaría en que alguien me invitara a bailar. Giraba ligeramente sobre mí misma en busca de ese alguien cuando me topé con sus ojos.. Su mirada me flechó al instante y verlo acercarse a mí tan decidido me hipnotizó. - Disculpe, señorita.. ¿Me concede esta pieza? - Le sonreí.. Y tomé su mano sin dudar.
Y como en mis recuerdos.. Hice lo mismo en automático cuando mencionó que podía nadar junto con él. E inclusive la sonrisa tonta seguía en mi rostro cuando caí en cuenta de esto y mi mano ya se encontraba prisionera de él.. Aún así negué con la cabeza y la solté de inmediato. - No quiero mojarme, gracias - Qué excusa tan patética le había dado pero era lo primero que se me había cruzado por la cabeza aunque dudaba que la hubiera pensado antes de decirla. - Además parecías divertirte tú solo.. Parece ser que el que me extraña eres tú - Agregué justo después.. Esperando tontamente que él acordara con aquello.
- Pues no podrías estar más equivocado – Volvía sonreír.. Falsamente sin demostrar que aquello era en realidad una verdad. - Tal vez sí, tal vez no – Me encogí de hombros como si aquello careciera de importancia. - Pero ya te dije, no es algo que te tenga que decir, ¿o sí?- Agregué después para que mis pies comenzaran entonces a moverse de su lugar y avanzar un poco más hacia el lugar.. El agua estaba ahora tan cerca aunque el mojarme no me preocupaba en lo absoluto.
Resoplé entonces cuando comentó aquello del dinero.. ¿Que si me preocupaba que se le acabara? – A mí no me preocupa si eres más rico o si vives en una caja de cartón – Te sigo añorando igual.. Fui muy cuidadosa de que esa frase terminara en mi mente.. Porque con aquella mirada suya, podía decir incluso mil incoherencias sin percatarme de ello. Pero entonces su camisa distrajo mi atención, camisa que todavía traía en mi mano. - Como si eso te importara realmente - Rodeé mis ojos cuando lo dije. Efectivamente, como había mencionado antes.. Soren seguía siendo el mismo. - Y no planeo llevármela a ningún lado, gracias - Extendí mi mano y mis dedos se abrieron para que esta cayera en el lugar de donde la había recogido.
Mi vista regresó a él y mis pensamientos se perdieron divagando en los momentos que habíamos pasado juntos. Todavía no podía creer como había acabado aquella historia que había comenzado tan mágicamente.
Mi padre se había lucido aquella noche, mi noche. El lugar estaba decorado como si de un castillo de un cuento de hadas se tratase, la música suave de fondo había hecho que me dirigiera hasta el centro de la pista de baile sin dudar de que no tardaría en que alguien me invitara a bailar. Giraba ligeramente sobre mí misma en busca de ese alguien cuando me topé con sus ojos.. Su mirada me flechó al instante y verlo acercarse a mí tan decidido me hipnotizó. - Disculpe, señorita.. ¿Me concede esta pieza? - Le sonreí.. Y tomé su mano sin dudar.
Y como en mis recuerdos.. Hice lo mismo en automático cuando mencionó que podía nadar junto con él. E inclusive la sonrisa tonta seguía en mi rostro cuando caí en cuenta de esto y mi mano ya se encontraba prisionera de él.. Aún así negué con la cabeza y la solté de inmediato. - No quiero mojarme, gracias - Qué excusa tan patética le había dado pero era lo primero que se me había cruzado por la cabeza aunque dudaba que la hubiera pensado antes de decirla. - Además parecías divertirte tú solo.. Parece ser que el que me extraña eres tú - Agregué justo después.. Esperando tontamente que él acordara con aquello.

Rose Von Dürrenmat- Condesa de Ulrika
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Fecha de inscripción: 27/12/2011
Edad: 20

Re: Got nothing to say anymore. [Reservado]
Ella no había cambiado ningún rasgo de su personalidad, esa personalidad tan risueña y encantadora que lograba despertar la curiosidad casi inexistente de Soren, quien por algún motivo, se encontraba sonriendo y observandola fijamente como si se tratara de una figurilla de oro única y exclusiva. Levantó una ceja, extrañado ante aquella reacción tan poco común en su persona, y rápidamente desvió la mirada notoriamente abrumado. Su comportamiento típico estaba siendo ablandado por ella, justo igual que hace cuatro años, el error más grande que había cometido en su vida. Supuso enseguida que se trataba de una reacción del día, la única respuesta lógica a la ola de pensamientos tan imprudentes que estaba teniendo se debía al clima soleado, de no ser así, no entendía como era capaz de quedarse embobado por cualquier gesto que su rostro tan angelical profesara, se suponía que él había renunciado a ella hace años atrás, y también se suponía que no sentía nada más que indiferencia por ella. Su vida le daba completamente igual, eso se había jurado.
Su mano aún seguía tendida, las gotas viajaban desde su palma hasta su dorso para volver a donde originariamente pertenecían. No podía tratarla con aversión por más que lo intentara, de su boca no podía salir ninguna ofensa hacia ella que pudiese herirla aunque su subconciente se lo pidiera a gritos. Suspiró y aguardó, fijando su vista en ella en cuanto sus ojos le buscaron con ese brillo tan único que solo Rose poseía; “¿Qué estás esperando para irte y burlarte de mi? Ya lo habías hecho una vez, no debería de ser tan difícil” Pensó una y otra vez, pero se vio interrumpido una vez que el cálido contacto de sus dedos rozó su piel, provocándole que una leve corriente electrica viajara desde su cerebro hasta la punta de sus pies. Sonriente, cerró su mano para evitar que la suya escapara, pero se había tardado unos cuantos segundos. Soren frunció el ceño, ahora irritado. – Debería de estar acostumbrado. – Se acercó una vez más a la orilla, apoyándose en su mano derecha para sacar medio cuerpo del lago, mientras que con la zurda tomó su muñeca con cuidado, aplicando la fuerza necesaria para evitar dañarla sin necesidad y a su vez, impedir que se alejara demasiado. – ¿Te parece divertido? Rose, te advierto que no pienso dejar que huyas de mi otra vez. – Soltó su mano, solo para pasar un par de dedos por sus suaves mejillas al estar al alcanze necesario. – Ya estás tecnicamente mojada. ¿Me acompañas entonces? – Sonrió victorioso, negándose rotundamente a apartarse hasta que ella accediera a su capricho.
– Claro que te he extrañado; pero… ¿Sabes qué extraño más? Las respuestas que nunca tuve. – Declaró con firmeza, en sus ojos podía verse claramente la rabia que lo había llevado hacia el lago en busca de distracciones. – Así que, mientras me respondes mis dudas, podríamos dar una vuelta nadando, es algo justo. ¿No? – Su mano tomó una vez más la suya, entrelanzandolas entre sí para evitar que la muchacha huyera una vez más, y a su vez, aprovechó para disfrutar la calidez y suavidad de la misma.
Su mano aún seguía tendida, las gotas viajaban desde su palma hasta su dorso para volver a donde originariamente pertenecían. No podía tratarla con aversión por más que lo intentara, de su boca no podía salir ninguna ofensa hacia ella que pudiese herirla aunque su subconciente se lo pidiera a gritos. Suspiró y aguardó, fijando su vista en ella en cuanto sus ojos le buscaron con ese brillo tan único que solo Rose poseía; “¿Qué estás esperando para irte y burlarte de mi? Ya lo habías hecho una vez, no debería de ser tan difícil” Pensó una y otra vez, pero se vio interrumpido una vez que el cálido contacto de sus dedos rozó su piel, provocándole que una leve corriente electrica viajara desde su cerebro hasta la punta de sus pies. Sonriente, cerró su mano para evitar que la suya escapara, pero se había tardado unos cuantos segundos. Soren frunció el ceño, ahora irritado. – Debería de estar acostumbrado. – Se acercó una vez más a la orilla, apoyándose en su mano derecha para sacar medio cuerpo del lago, mientras que con la zurda tomó su muñeca con cuidado, aplicando la fuerza necesaria para evitar dañarla sin necesidad y a su vez, impedir que se alejara demasiado. – ¿Te parece divertido? Rose, te advierto que no pienso dejar que huyas de mi otra vez. – Soltó su mano, solo para pasar un par de dedos por sus suaves mejillas al estar al alcanze necesario. – Ya estás tecnicamente mojada. ¿Me acompañas entonces? – Sonrió victorioso, negándose rotundamente a apartarse hasta que ella accediera a su capricho.
– Claro que te he extrañado; pero… ¿Sabes qué extraño más? Las respuestas que nunca tuve. – Declaró con firmeza, en sus ojos podía verse claramente la rabia que lo había llevado hacia el lago en busca de distracciones. – Así que, mientras me respondes mis dudas, podríamos dar una vuelta nadando, es algo justo. ¿No? – Su mano tomó una vez más la suya, entrelanzandolas entre sí para evitar que la muchacha huyera una vez más, y a su vez, aprovechó para disfrutar la calidez y suavidad de la misma.

Soren R. Strojanovich- Conde de Lohr
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Reputación: 0
Fecha de inscripción: 24/12/2011
Re: Got nothing to say anymore. [Reservado]
Muy adentro, en el fondo.. Me reprendía a mí misma por haberme apartado de él y de aquel cálido contacto que su mano le dedicaba a la mía pero al estar tan cerca de él me lastimaba aún más.. El simple hecho de verlo ya lo hacía. Pero entonces volví a sentir su contacto, esta vez en mi muñeca cuando la hizo prisionera tan delicadamente y pude sentir como ligeros cosquilleos emanaban del lugar en el que nuestras pieles hacían contacto para después expandirse por todo mi brazo. Justo como había sucedido la primera vez.. La vez que nos conocimos.
Sus palabras me confundían. - A decir verdad, no.. No me parece divertido – Objeté.. A decir verdad, me duele. Inspiré levemente y cerré mis ojos cuando sus dedos pasaron ahora a posarse sobre mi mejilla. Pude sentir perfectamente como los cosquilleos viajaban hasta concentrarse ahora en aquel lugar. Volví a abrir mis ojos apenas un par de segundos después para ahora dedicarle una suave y cálida sonrisa.. Una sonrisa que sólo él podía poner en mi rostro y que sólo podía ser para él. - Siempre consigues lo que quieres, ¿cierto? – Ni siquiera tenía que contestarme esa pregunta, la respuesta era más que obvia aunque Soren era Soren y por el hecho de presumir que siempre era así.. Lo iba a hacer. - Nadaré contigo - Accedí entonces.
Claro que te he extrañado. Sus palabras. Esas palabras hicieron eco en mi mente y volví a sentir un vuelco en el corazón.. E incluso me dieron ganas de gritarle que se detuviera, que se encontraba mejor dentro de mi pecho que era inútil querer salir por él. La expresión de mi rostro cambió entonces, después de haber estado peleando por segundos con mis emociones internas. - ¿Qué clase de respuestas? - Pregunté un poco desconcertada. ¿Quería seguir preguntándome por qué me había ido así sin más?.. Esa respuesta la sabía él muy bien a la perfección; era una respuesta muy bonita, rubia, de unos ojos azules y con mirada penetrante. Nunca iba a olvidar la mirada que ella me había lanzado cuando los había encontrado juntos. Resoplé al recordar aquello. Había tratado tantas veces de olvidarlo por completo y lo menos que quería era que él lo sacara al aire.. Pero yo era tan débil ante él.
Suspiré. Apreté suavemente su mano cuando volvió a entrelazar la mía y le sonreí de nuevo. - Supongo que sí.. Aunque sería más justo si tú también respondes las mías - Había hablado en plural cuando solamente tenía una duda que acechaba mi mente.. ¿Por qué? ¿Por qué lo había hecho? Me había torturado innumerables veces con las posibles respuestas que pudiera tener esa insignificante pregunta, pero ya había tenido suficiente.. Quería saber.. ¿Por qué?
Estiré mi brazo y dejé el bolso que colgaba de mi lado junto a sus pertenencias y después con mis mismos pies me deshice de mis zapatos. Suspiré una vez más. - Vamos - Dije e introduje la punta de uno de mis pies para tantear la temperatura del agua.
Sus palabras me confundían. - A decir verdad, no.. No me parece divertido – Objeté.. A decir verdad, me duele. Inspiré levemente y cerré mis ojos cuando sus dedos pasaron ahora a posarse sobre mi mejilla. Pude sentir perfectamente como los cosquilleos viajaban hasta concentrarse ahora en aquel lugar. Volví a abrir mis ojos apenas un par de segundos después para ahora dedicarle una suave y cálida sonrisa.. Una sonrisa que sólo él podía poner en mi rostro y que sólo podía ser para él. - Siempre consigues lo que quieres, ¿cierto? – Ni siquiera tenía que contestarme esa pregunta, la respuesta era más que obvia aunque Soren era Soren y por el hecho de presumir que siempre era así.. Lo iba a hacer. - Nadaré contigo - Accedí entonces.
Claro que te he extrañado. Sus palabras. Esas palabras hicieron eco en mi mente y volví a sentir un vuelco en el corazón.. E incluso me dieron ganas de gritarle que se detuviera, que se encontraba mejor dentro de mi pecho que era inútil querer salir por él. La expresión de mi rostro cambió entonces, después de haber estado peleando por segundos con mis emociones internas. - ¿Qué clase de respuestas? - Pregunté un poco desconcertada. ¿Quería seguir preguntándome por qué me había ido así sin más?.. Esa respuesta la sabía él muy bien a la perfección; era una respuesta muy bonita, rubia, de unos ojos azules y con mirada penetrante. Nunca iba a olvidar la mirada que ella me había lanzado cuando los había encontrado juntos. Resoplé al recordar aquello. Había tratado tantas veces de olvidarlo por completo y lo menos que quería era que él lo sacara al aire.. Pero yo era tan débil ante él.
Suspiré. Apreté suavemente su mano cuando volvió a entrelazar la mía y le sonreí de nuevo. - Supongo que sí.. Aunque sería más justo si tú también respondes las mías - Había hablado en plural cuando solamente tenía una duda que acechaba mi mente.. ¿Por qué? ¿Por qué lo había hecho? Me había torturado innumerables veces con las posibles respuestas que pudiera tener esa insignificante pregunta, pero ya había tenido suficiente.. Quería saber.. ¿Por qué?
Estiré mi brazo y dejé el bolso que colgaba de mi lado junto a sus pertenencias y después con mis mismos pies me deshice de mis zapatos. Suspiré una vez más. - Vamos - Dije e introduje la punta de uno de mis pies para tantear la temperatura del agua.

Rose Von Dürrenmat- Condesa de Ulrika
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Re: Got nothing to say anymore. [Reservado]
Casi pudo asegurar su huída; casi pudo ver de nuevo su imagen alejándose de él como si Soren se tratase de un criminal de alto rango en la cárcel y en el resto del reino. En todas las ocasiones que había tenido la oportunidad de ver a Rose como una transeúnte más de Lohr, ella apartaba la mirada o simplemente cambiaba la dirección de su trayectoria, entonces. ¿Por qué cambiaría eso cuando estuviese allí, de frente a él? Entrecerró los ojos con molestia, el hecho de que ella huyera tan constantemente de él lo hacía sentir como un sucio y pobre delincuente. – No estoy acostumbrado a un “no” por respuesta, por supuesto que siempre obtengo lo que quiero. – Arqueó una ceja, aquella pregunta venía adjudicada a una respuesta obvia; desde niño siempre se le fueron otorgado todos sus capricho, por lo que el rechazo a sus peticiones no era un tema que conociera en absoluto. – Gracias. – Espetó sin más, por supuesto que nadaría con él. Sin embargo, la sonrisa que estaba pintada en el rostro de Rose le hizo bajar la mirada, estando nuevamente abrumado, tenía que dejar de hacerla sonreír de esa forma o era seguro que terminaría… confundido.
Los efectos del sol ya comenzaban a picotear su espalda, el calor estaba quemando ligeramente su piel mientras él, indiferente a este suceso, aún sostenía su mano sin siquiera planear soltarla, el miedo a que ella huyera era algo que estaba vigente en su mente, aunque Soren ni siquiera lo reconociera. – Ya sabes cuales respuestas, te fuiste sin decirme nada, fue muy descortés de tu parte. – Murmuró con una expresión seria mientras sostenía su mirada con la suya, la cercanía que tenía con su rostro era tanta que tuvo que alejarse un par de centímetros o de lo contrario, su respiración y labios harían que aquella cordura que con tanto recelo intentaba mantener se marchara de su cuerpo. Se maldijo internamente, pues no entendía aún como ella todavía era capaz de seguir robándole los pensamientos con su sola mirada.
Rose volvió a hablar, y la confusión llegó a su mente. ¿Respuestas? ¿Ella quería respuestas? – Está bien, es accesible, aunque no imagino que podrá ser, creí que todo estaba muy claro. – Suspiró resignado, ella lo había dejado y ya está. ¿Qué dudas podría tener de eso? Se distrajo tanto que el sonido que su bolso había hecho al caer lo sorprendió un poco, jamás logró comprender como es que ella podía andar de un lugar a otro con ese bolso lleno de… joyas, posiblemente. – Te estoy esperando. – Sonrió, sin embargo rápidamente se apresuró a detenerla. – ¡Un momento! No pensarás entrar con… tu camisa, o si? – La observó con una ceja arqueada, claramente decepcionado.
Los efectos del sol ya comenzaban a picotear su espalda, el calor estaba quemando ligeramente su piel mientras él, indiferente a este suceso, aún sostenía su mano sin siquiera planear soltarla, el miedo a que ella huyera era algo que estaba vigente en su mente, aunque Soren ni siquiera lo reconociera. – Ya sabes cuales respuestas, te fuiste sin decirme nada, fue muy descortés de tu parte. – Murmuró con una expresión seria mientras sostenía su mirada con la suya, la cercanía que tenía con su rostro era tanta que tuvo que alejarse un par de centímetros o de lo contrario, su respiración y labios harían que aquella cordura que con tanto recelo intentaba mantener se marchara de su cuerpo. Se maldijo internamente, pues no entendía aún como ella todavía era capaz de seguir robándole los pensamientos con su sola mirada.
Rose volvió a hablar, y la confusión llegó a su mente. ¿Respuestas? ¿Ella quería respuestas? – Está bien, es accesible, aunque no imagino que podrá ser, creí que todo estaba muy claro. – Suspiró resignado, ella lo había dejado y ya está. ¿Qué dudas podría tener de eso? Se distrajo tanto que el sonido que su bolso había hecho al caer lo sorprendió un poco, jamás logró comprender como es que ella podía andar de un lugar a otro con ese bolso lleno de… joyas, posiblemente. – Te estoy esperando. – Sonrió, sin embargo rápidamente se apresuró a detenerla. – ¡Un momento! No pensarás entrar con… tu camisa, o si? – La observó con una ceja arqueada, claramente decepcionado.

Soren R. Strojanovich- Conde de Lohr
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Re: Got nothing to say anymore. [Reservado]
Fue muy descortés de tu parte. Como me dieron ganas de levantar mi mano libre y estamparla contra su mejilla. El ruido de aquella bofetada sin duda alguna lograría calmar la emoción que aquel comentario había hecho pero logré contenerme como casi siempre podía hacerlo y resistí aquel impulso. ¿Cómo era posible que me dijera aquello? ¿Acaso no había sido más descortés, el engañarme?
Ni siquiera le respondí.. Tal vez por temor a que palabras ajenas a lo que quería decir se escaparan de mis labios. Auch. Que se separara de mí, aunque fuera por tan sólo un par de centímetros más, cuando había estado tan cerca.. Dolió. Nunca antes había estado tan cerca de él, no después de aquel momento.. Y no estaba preparada para ello.. Por eso tal vez fuera lo mejor, estar tan cerca de él me hacía perder la cordura.. Cordura que había prometido mantener hasta el último instante pero que se lograba desvanecer poco a poco.
Resoplé levemente una vez más. Por supuesto que no. – Hay algo que no me quedó muy claro – Mencioné. Aquello era algo que seguía carcomiéndome por dentro y aunque tal vez la verdad me doliera.. Sería lo mejor, tal vez con eso iba a poder seguir adelante.. Conocer a alguien más.. ¡Já! Mi corazón se burlaba de mí al igual que mi mente. Que ilusa.
Fría, tal vez no demasiado pero aún así fría.. Mi cuerpo ya se adaptaría a la temperatura una vez que estuviera dentro del agua aunque él me detuvo y arqueé una ceja y no pude evitar reír un poco en cuanto escuché su comentario. - Estás bromeando, ¿cierto? - Demandé. - Prefiero enfermarme antes que darte el gusto de ver mi cuerpo otra vez - Le sonreí una vez terminé de hablar. Aunque la verdad era que no. No prefería enfermarme, detestaba estar tendida en una cama hasta que me sintiera mejor.. Por mí podía andar de aquí para allá pero mis padres no me lo permitirían por nada del mundo.
Ni siquiera le respondí.. Tal vez por temor a que palabras ajenas a lo que quería decir se escaparan de mis labios. Auch. Que se separara de mí, aunque fuera por tan sólo un par de centímetros más, cuando había estado tan cerca.. Dolió. Nunca antes había estado tan cerca de él, no después de aquel momento.. Y no estaba preparada para ello.. Por eso tal vez fuera lo mejor, estar tan cerca de él me hacía perder la cordura.. Cordura que había prometido mantener hasta el último instante pero que se lograba desvanecer poco a poco.
Resoplé levemente una vez más. Por supuesto que no. – Hay algo que no me quedó muy claro – Mencioné. Aquello era algo que seguía carcomiéndome por dentro y aunque tal vez la verdad me doliera.. Sería lo mejor, tal vez con eso iba a poder seguir adelante.. Conocer a alguien más.. ¡Já! Mi corazón se burlaba de mí al igual que mi mente. Que ilusa.
Fría, tal vez no demasiado pero aún así fría.. Mi cuerpo ya se adaptaría a la temperatura una vez que estuviera dentro del agua aunque él me detuvo y arqueé una ceja y no pude evitar reír un poco en cuanto escuché su comentario. - Estás bromeando, ¿cierto? - Demandé. - Prefiero enfermarme antes que darte el gusto de ver mi cuerpo otra vez - Le sonreí una vez terminé de hablar. Aunque la verdad era que no. No prefería enfermarme, detestaba estar tendida en una cama hasta que me sintiera mejor.. Por mí podía andar de aquí para allá pero mis padres no me lo permitirían por nada del mundo.

Rose Von Dürrenmat- Condesa de Ulrika
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Re: Got nothing to say anymore. [Reservado]
Suspiró con resignación, ella definitivamente tenía planeado entrar con su ropa.
Aprovechó el corto silencio para sumergirse de nuevo al agua y salir nuevamente antes de que el sol terminara de quemar su cabeza y la mitad de su espalda, luego, tomó una vez más de su muñeca. – ¿Sabes las consecuencias que trae eso, verdad? – Hizo una pausa, pero prosiguió mientras sonreía levemente. – ¿Cómo planeas volver con tu padre con tus ropas mojadas? No solo te preguntará que te sucedió, si no que también es altamente probable que en verdad termines enferma; pero viendo que una gripe no te molesta en lo absoluto, quizás podría aprovecharme de eso. – Y entonces se echó hacia atrás para jalarla consigo, provocando que su cuerpo callera encima del suyo, y rápidamente la tomó de su cintura para evitar posibles daños. Lo más alarmante del asunto fue que… Estaba disfrutando de tenerla tan cerca, la suavidad de su piel mezclada con la humedad del agua fue el detonante perfecto para su cordura: se había acorralado en su propia trampa. Maldito seas, karma.
El muchacho se alejó de ella, lo suficiente como para que el contacto de su piel dejara de llamarle a gritos y despertara sensaciones que se supone, el había sepultado hace un par de años. Se dio media vuelta, observando con un falso interés el horizonte. – En fin… – Se aclaró la garganta, siendo ahora incapaz de verla. – ¿Por qué lo hiciste? – La brisa que venía de los árboles sopló con suavidad, agitando el agua en las que ambos se encontraban. El corazón se le aceleraba conforme pasaba cada décima de segundo, no precisamente por nervios, si no por su intriga, estaba a poco tiempo de escuchar una respuesta lógica acerca del comportamiento tan injusto de la morena que había huido de él sin dejar siquiera rastro de donde estaría, abandonándolo a su suerte. Recordar aquello fue suficiente para que su ira se materializara en su puño, el cual apretó con tal fuerza bajo el agua que fácilmente se pudo notar como sus hombros se encogían a causa de la presión, muy poco le importaba si llegaba a abrirse una herida, ya no sentía ningún tipo de dolor físico. – No logro comprender cómo fue que dejaste de quererme en tan poco tiempo. – Las palabras las escupía de su boca con rabia, como si fueran basura. – Durante muchos días le di vuelta al asunto, pero la única respuesta lógica que le encuentro es que te estabas burlando de mi, y aún lo creo; pero aún así creo que me merezco una respuesta. – Se volteó de nuevo para mirarla, metiendo sus manos dentro del bolsillo del pantalón oscuro que todavía le acompañaba – ¿Por qué huiste? – Repitió la pregunta, denotandose su rabia en cada sílaba pronunciada.
Aprovechó el corto silencio para sumergirse de nuevo al agua y salir nuevamente antes de que el sol terminara de quemar su cabeza y la mitad de su espalda, luego, tomó una vez más de su muñeca. – ¿Sabes las consecuencias que trae eso, verdad? – Hizo una pausa, pero prosiguió mientras sonreía levemente. – ¿Cómo planeas volver con tu padre con tus ropas mojadas? No solo te preguntará que te sucedió, si no que también es altamente probable que en verdad termines enferma; pero viendo que una gripe no te molesta en lo absoluto, quizás podría aprovecharme de eso. – Y entonces se echó hacia atrás para jalarla consigo, provocando que su cuerpo callera encima del suyo, y rápidamente la tomó de su cintura para evitar posibles daños. Lo más alarmante del asunto fue que… Estaba disfrutando de tenerla tan cerca, la suavidad de su piel mezclada con la humedad del agua fue el detonante perfecto para su cordura: se había acorralado en su propia trampa. Maldito seas, karma.
El muchacho se alejó de ella, lo suficiente como para que el contacto de su piel dejara de llamarle a gritos y despertara sensaciones que se supone, el había sepultado hace un par de años. Se dio media vuelta, observando con un falso interés el horizonte. – En fin… – Se aclaró la garganta, siendo ahora incapaz de verla. – ¿Por qué lo hiciste? – La brisa que venía de los árboles sopló con suavidad, agitando el agua en las que ambos se encontraban. El corazón se le aceleraba conforme pasaba cada décima de segundo, no precisamente por nervios, si no por su intriga, estaba a poco tiempo de escuchar una respuesta lógica acerca del comportamiento tan injusto de la morena que había huido de él sin dejar siquiera rastro de donde estaría, abandonándolo a su suerte. Recordar aquello fue suficiente para que su ira se materializara en su puño, el cual apretó con tal fuerza bajo el agua que fácilmente se pudo notar como sus hombros se encogían a causa de la presión, muy poco le importaba si llegaba a abrirse una herida, ya no sentía ningún tipo de dolor físico. – No logro comprender cómo fue que dejaste de quererme en tan poco tiempo. – Las palabras las escupía de su boca con rabia, como si fueran basura. – Durante muchos días le di vuelta al asunto, pero la única respuesta lógica que le encuentro es que te estabas burlando de mi, y aún lo creo; pero aún así creo que me merezco una respuesta. – Se volteó de nuevo para mirarla, metiendo sus manos dentro del bolsillo del pantalón oscuro que todavía le acompañaba – ¿Por qué huiste? – Repitió la pregunta, denotandose su rabia en cada sílaba pronunciada.

Soren R. Strojanovich- Conde de Lohr
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Re: Got nothing to say anymore. [Reservado]
Me agarró por sorpresa.. Totalmente por sorpresa. El agua traspasó mi ropa y la frialdad se coló hasta mis huesos.. Tenía que acostumbrarme rápido y sí, probablemente enfermaría. No pensé que realmente fuera a jalar de mí para entrar al agua y el sentirlo tan cerca fue un golpe aún más duro. ¿Por qué? Porque me había encantado la manera en que me había tomado de la cintura porque el simple hecho de tenerlo tan cerca de nuevo me había hecho flanquear y recordar los muy buenos recuerdos que tenía del poco tiempo que habíamos estado juntos.
No te alejes. Mi mano se estiró pero no fui capaz de pronunciar las palabras fuera de mi mente ni tampoco de acercarme a él para tenerlo de regreso. Él no había hecho lo mismo por mí, ¿por qué tenía que hacerlo yo? Fácil. Yo no era tan orgullosa como él lo era; yo sí podía ser capaz de ir a buscarlo cuando sabía que había fallado aunque antes.. Escuché su pregunta. - ¿Por qué? - Devolví la pregunta confusa mientras arqueaba levemente una ceja. ¿Cómo se atrevía a preguntarme aquello? Y escucharlo después.. Decir lo otro y de aquel modo. Fue la gota que derramó el vaso.. O más bien la primer lágrima que comenzó a recorrer mi mejilla. Con el agua que goteaba de mí por todos lados esperaba que se lograra camuflajear.
- Eres un.. - Cobarde, idiota, estúpido, descarado.. Y muchas otras más. Pero no, ni siquiera me digné a terminar la frase.. No valía la pena que mis suaves labios pronunciaran palabras inmundas sólo por él. Aún no. - ¿No te pareció suficiente el hecho de que me engañaras.. De que.. Te encontrara con esa.. zorra? - Las palabras salían atropelladas de mi boca, por más que lo detestaba había tocado un punto muy débil en mi interior. Los recuerdos me invadían nuevamente.. Acechandome como solían hacerlo.. Si no se hubiera alejado esta vez si hubiera levantado mi mano para abofetearlo como no lo hice antes.. Como no lo hice aquel día.
Me giré, porque esta vez más lágrimas se habían escabullido.. Lágrimas que estaba segura esta vez no se iban a camuflajear y que posiblemente incrementaran cuando yo obtuviera mi respuesta. - ¿Por qué lo hiciste? - Pregunté sin más.. No quería darle más vueltas al asunto, quería la verdad en ese momento. Yo no era perfecta, pero le había dado todo. Todo. Lo había amado como sólo se puede amar una vez en la vida.
No te alejes. Mi mano se estiró pero no fui capaz de pronunciar las palabras fuera de mi mente ni tampoco de acercarme a él para tenerlo de regreso. Él no había hecho lo mismo por mí, ¿por qué tenía que hacerlo yo? Fácil. Yo no era tan orgullosa como él lo era; yo sí podía ser capaz de ir a buscarlo cuando sabía que había fallado aunque antes.. Escuché su pregunta. - ¿Por qué? - Devolví la pregunta confusa mientras arqueaba levemente una ceja. ¿Cómo se atrevía a preguntarme aquello? Y escucharlo después.. Decir lo otro y de aquel modo. Fue la gota que derramó el vaso.. O más bien la primer lágrima que comenzó a recorrer mi mejilla. Con el agua que goteaba de mí por todos lados esperaba que se lograra camuflajear.
- Eres un.. - Cobarde, idiota, estúpido, descarado.. Y muchas otras más. Pero no, ni siquiera me digné a terminar la frase.. No valía la pena que mis suaves labios pronunciaran palabras inmundas sólo por él. Aún no. - ¿No te pareció suficiente el hecho de que me engañaras.. De que.. Te encontrara con esa.. zorra? - Las palabras salían atropelladas de mi boca, por más que lo detestaba había tocado un punto muy débil en mi interior. Los recuerdos me invadían nuevamente.. Acechandome como solían hacerlo.. Si no se hubiera alejado esta vez si hubiera levantado mi mano para abofetearlo como no lo hice antes.. Como no lo hice aquel día.
Me giré, porque esta vez más lágrimas se habían escabullido.. Lágrimas que estaba segura esta vez no se iban a camuflajear y que posiblemente incrementaran cuando yo obtuviera mi respuesta. - ¿Por qué lo hiciste? - Pregunté sin más.. No quería darle más vueltas al asunto, quería la verdad en ese momento. Yo no era perfecta, pero le había dado todo. Todo. Lo había amado como sólo se puede amar una vez en la vida.

Rose Von Dürrenmat- Condesa de Ulrika
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Re: Got nothing to say anymore. [Reservado]
De todas las reacciones, Soren se estaba esperando que ella le insultara y se marchara, o se acercara a él y le diera un bofetada, o permaneciera callada por todo lo que quedaba de día para hacerlo desesperar, o que recogiera sus cosas y se fuera por donde había venido, asegurando que nunca más iba a volver a ese país… Pero no; ni siquiera estaba cerca de adivinar lo que aconteció después de que dijera las palabras que con tanto odio había proferido. La voz inquietantemente quebrada de Rose llamó su atención, y aquello fue suficiente para que él olvidara todo lo que anteriormente había dicho. Alzó una mano hacia ella, pero la volvió a poner en su lugar una vez que se notó que había caído en su trampa, porque eso debía de ser, una trampa para que él se callara y no hablara más, Rose siempre había sabido que él nunca soportó verla llorar, ni ahora ni nunca, por las razones que fueran. – Cálmate… – Aquello fue más una suplica que cualquier otra cosa, su cara bañada en lágrimas no era lo que él estaba buscando. El castaño dio un paso hacia ella, pasándose una mano por la cabeza de la resignación. ¿Por qué nunca podía ser cruel con ella? ¿Por qué demonios esa cara llena de tristeza le hacía querer abrazarla hasta que se calmara? ¿Por qué…? Eso, en definitiva, no tenía explicación, en esos momentos solo deseaba arrullarla entre sus brazos.
“Eres un…” Sí, un completo idiota anormal que no podía tratarla como su mente se lo dictaba, y que se rebajaba hasta quedar en silencio con tal de no lastimarla más, debía de ser el sol. Se acercó a ella un poco más por inercia, su cuerpo casi ardía por el solo hecho de estar lejos de ella… Sin embargo, su boca se abrió, y dio paso a un hilo de palabras que el muchacho jamás se imaginó escuchar en su vida; Rose había enloquecido. – ¿De qué estás hablando? – Dicha pregunta sonó en un tono perfectamente inaudible a causa de la sorpresa, así que rápidamente se presuró a añadir: – ¿Rose…? ¿De qué engaño estás hablando? – Cuestionó una vez más, notablemente perplejo. ¿Era eso lo mejor que podía hacer? ¿Voltear la situación de tal modo que él era ahora el culpable? El muchacho rió y negó con el rostro, pues aún no podía creer el grado al que la castaña había llegado, era notorio que simplemente no podía darle una respuesta concisa y que él siquiera entendiera. Optó por callar, pero ella se dio la vuelta a la par que su voz quebradiza sonaba una vez más, se veía tan frágil… – Atácame con algo mejor. – Pero el ya estaba muerto, su fragilidad sólo le hacía querer protegerla incluso de él mismo. – Es decir. ¿De dónde sacaste eso? Yo jamás te engañé, ni nunca en ningún siglo lo haría. – De hecho, él no podía siquiera recordar a alguna otra mujer que hubiese ocupado su cabeza, por el simple motivo de que Rose había sido la única para él desde siempre.
El sollozo que ella emitía fue suficiente para acabar con el poco orgullo que lo acompañaba. Y entonces, se acercó hasta ella, rodeando su cintura por detrás mientra su mentón se apoyaba en su cabeza. – Tsk... Como odio que tengas ese poder sobre mí. – Necesitaba calmarla, ni siquiera le importaba si nunca recibía una respuesta, no podía escucharla llorar por más tiempo.
“Eres un…” Sí, un completo idiota anormal que no podía tratarla como su mente se lo dictaba, y que se rebajaba hasta quedar en silencio con tal de no lastimarla más, debía de ser el sol. Se acercó a ella un poco más por inercia, su cuerpo casi ardía por el solo hecho de estar lejos de ella… Sin embargo, su boca se abrió, y dio paso a un hilo de palabras que el muchacho jamás se imaginó escuchar en su vida; Rose había enloquecido. – ¿De qué estás hablando? – Dicha pregunta sonó en un tono perfectamente inaudible a causa de la sorpresa, así que rápidamente se presuró a añadir: – ¿Rose…? ¿De qué engaño estás hablando? – Cuestionó una vez más, notablemente perplejo. ¿Era eso lo mejor que podía hacer? ¿Voltear la situación de tal modo que él era ahora el culpable? El muchacho rió y negó con el rostro, pues aún no podía creer el grado al que la castaña había llegado, era notorio que simplemente no podía darle una respuesta concisa y que él siquiera entendiera. Optó por callar, pero ella se dio la vuelta a la par que su voz quebradiza sonaba una vez más, se veía tan frágil… – Atácame con algo mejor. – Pero el ya estaba muerto, su fragilidad sólo le hacía querer protegerla incluso de él mismo. – Es decir. ¿De dónde sacaste eso? Yo jamás te engañé, ni nunca en ningún siglo lo haría. – De hecho, él no podía siquiera recordar a alguna otra mujer que hubiese ocupado su cabeza, por el simple motivo de que Rose había sido la única para él desde siempre.
El sollozo que ella emitía fue suficiente para acabar con el poco orgullo que lo acompañaba. Y entonces, se acercó hasta ella, rodeando su cintura por detrás mientra su mentón se apoyaba en su cabeza. – Tsk... Como odio que tengas ese poder sobre mí. – Necesitaba calmarla, ni siquiera le importaba si nunca recibía una respuesta, no podía escucharla llorar por más tiempo.

Soren R. Strojanovich- Conde de Lohr
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Re: Got nothing to say anymore. [Reservado]
Había regresado hasta la orilla del lago con ya varias lágrimas escurriendo por los costados de mis mejillas aunque podía sentir la rapidez con que el sol las secaba estas seguían brotando por la comisura de mis ojos. No lo soportaba; quería salir corriendo de ahí pero si lo hacía no tendría mi respuesta.. Respuesta que al parecer él se negaba a darme aunque tampoco huiría de ahí; sería la primera vez para mí pero según él sería la segunda y yo no era una cobarde. Tenía que quedarme y seguir resistiendo.
¿Por qué su voz se oía así? ¿Por qué no se escuchaba llena de culpa y engaño? ¿Por qué se oía como si de verdad supiera que no sabía nada? Soren sabía jugar muy bien sus cartas.. Soren sabía engatusarte con sus palabras. - ¿De qué más voy a hablar, Soren?– Sí, mi voz sonaba ligeramente indignada, ligeramente triste y llena de melancolía también. – ¿Cómo que de cuál engaño? ¿Acaso hubo más de uno? – Me había girado hacia él por un par de segundos aunque había terminado por darle la espalda nuevamente; me sentía más fuerte hablándole así.. Sin que viera correr mis lágrimas aunque sabía perfectamente que escuchaba mis lamentos.
Su brazos rodeando mi cintura, sintiendo la calidez de su cuerpo tan estrecha a la mía.. Las comisuras de mis labios se elevaron levemente para formar una suave sonrisa. Eso me daba valor para revivir el recuerdo. - Saqué eso de aquel día que regresé de casa de mis padres, ¿recuerdas? – La voz se me quebraba.. ¿En serio quería que le narrara cómo había pasado todo? La herida se volvería a abrir, o más bien.. Se abriría aún más. - Te extrañaba tanto.. Aunque sólo hubieran pasado un par de días.. - Te extraño tanto.. A pesar de que ya han pasado varios años. - Abrí la puerta de nuestra habitación, estaba tan feliz.. Pero mi felicidad se esfumó al instante.. – Me detuve por un par de segundos antes de continuar. – Ahí estabas tú.. Revolcándote con otra.. En nuestra cama.. Nuestra.. – Había hecho un específico énfasis en la última palabra. Ya había controlado mis lágrimas pero no la pena que llevaba dentro de mí. Y fue entonces cuando me deshice del abrazo en que sus brazos me tenían prisionera y me giré para poder verlo ahora frente a frente. - ¿Por qué lo hiciste? - Mi mirada buscaba una respuesta en la suya. Era lo único que quería.. Porque sabía que a él ya no lo tendría de nuevo.
¿Por qué su voz se oía así? ¿Por qué no se escuchaba llena de culpa y engaño? ¿Por qué se oía como si de verdad supiera que no sabía nada? Soren sabía jugar muy bien sus cartas.. Soren sabía engatusarte con sus palabras. - ¿De qué más voy a hablar, Soren?– Sí, mi voz sonaba ligeramente indignada, ligeramente triste y llena de melancolía también. – ¿Cómo que de cuál engaño? ¿Acaso hubo más de uno? – Me había girado hacia él por un par de segundos aunque había terminado por darle la espalda nuevamente; me sentía más fuerte hablándole así.. Sin que viera correr mis lágrimas aunque sabía perfectamente que escuchaba mis lamentos.
Su brazos rodeando mi cintura, sintiendo la calidez de su cuerpo tan estrecha a la mía.. Las comisuras de mis labios se elevaron levemente para formar una suave sonrisa. Eso me daba valor para revivir el recuerdo. - Saqué eso de aquel día que regresé de casa de mis padres, ¿recuerdas? – La voz se me quebraba.. ¿En serio quería que le narrara cómo había pasado todo? La herida se volvería a abrir, o más bien.. Se abriría aún más. - Te extrañaba tanto.. Aunque sólo hubieran pasado un par de días.. - Te extraño tanto.. A pesar de que ya han pasado varios años. - Abrí la puerta de nuestra habitación, estaba tan feliz.. Pero mi felicidad se esfumó al instante.. – Me detuve por un par de segundos antes de continuar. – Ahí estabas tú.. Revolcándote con otra.. En nuestra cama.. Nuestra.. – Había hecho un específico énfasis en la última palabra. Ya había controlado mis lágrimas pero no la pena que llevaba dentro de mí. Y fue entonces cuando me deshice del abrazo en que sus brazos me tenían prisionera y me giré para poder verlo ahora frente a frente. - ¿Por qué lo hiciste? - Mi mirada buscaba una respuesta en la suya. Era lo único que quería.. Porque sabía que a él ya no lo tendría de nuevo.

Rose Von Dürrenmat- Condesa de Ulrika
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Re: Got nothing to say anymore. [Reservado]
Estar con ella solo ocasionaba que sus más grandes deseos se reflejaran en su cara, y de ser posible, también podrían reflejarse en el agua. No sabía con exactitud de dónde ella habría sacado afirmaciones tan poco creíbles, pues Soren no recordaba nada más que su huida en ese mismo lago, afirmando así la anulación de su tan poco duradero compromiso; ella siguió hablando, y él se limitaba a escucharla mientras que divagaba en su mente, despejando todos y cada uno de los recuerdos que tenía de ella, pero aquello sólo sirvió para alimentar su melancolía, pues realmente no podía recordar nada acerca de un posible engaño por su parte, el podía ser un cínico y manipulador, pero jamás un infiel. – No puedo entenderte. – La seguridad con la que Rose decía sus palabras lo atrapó, dudando incluso de su propio juicio aunque fuese totalmente imposible de que el se viera implicado en un acto tan cobarde, jugar con los sentimientos de las mujeres jamás fue su fuerte, ni siquiera estaba en sus genes ser un mujeriego.
Atrajo su cintura hacia él, sintiendola aún más cerca, protegiendola de esa forma de los rayos del sol mientras él disfrutaba de su aroma tanto como de su cercania, mirándola de reojo mientras ella manifestaba su punto de vista sin siquiera una nota de vacilación en su voz, como si en verdad todo lo que ella relataba fuese una completa verdad y él era la bestia, el terrible traidor. Mientras ella hablaba, su mente regresaba hace años atrás para intentar recapitular la escena en cuanto ella la relataba, pero nada de lo que imaginaba le sonaba siquiera familiar, parecía como un evento que apenas acababa de ver por primera vez en su mente. ¿Cómo podía ser culpable de eso? Abrió su boca, dispuesto a protestar, pero ella se alejó de el y le miró de esa forma tan… honesta, era imposible encontrar vacilación en esos ojos, ella estaba hablando enserio. – ¿Qué puedo decirte? Me he quedado sin palabras. – Alzó ambas manos mientras se encongía de hombros, Rose había ganado con afirmaciones que él, por más que lo intentaba, no podía recordar – No puedo recordar lo que me estás relatando. – La seriedad se manifestó en sus ojos, lo único que en verdad podía recordar de aquél día en que ella lo dejó fue ese… dolor de cabeza, un terrible dolor de cabeza que no logró irse hasta la tarde de ese mismo día.
Esta vez se quedó donde estaba, ¿Cómo es que él se habia convertido en el villano de todo esto? – Rose, yo jamás he tenido otra mujer aparte de ti. – Empezó, esta vez con un tono de voz bastante moderado, adquiriendo el tono de conde que muy pocas veces empleaba con alguien. – Solo sé que en todo el tiempo en que tú te habías ido, yo me había encerrado en casa hasta que tú volvieras, Edward me insistió var… – Enmudeció de pronto, pues ahora había recordado la razón de esa jaqueca tan feroz: Su mejor amigo lo había llevado a una fiesta en los suburbios, y fueron más de quince tragos los que se tomó; luego de eso, su mente estuvo en blanco, los recuerdos del resto de esa noche no estaban. PERO CLARO. El muchacho se paso una mano por la cara del puro asombro; luego, se dio media vuelta y enmudeció, sorprendido por lo increíblemente imbécil que era.
Atrajo su cintura hacia él, sintiendola aún más cerca, protegiendola de esa forma de los rayos del sol mientras él disfrutaba de su aroma tanto como de su cercania, mirándola de reojo mientras ella manifestaba su punto de vista sin siquiera una nota de vacilación en su voz, como si en verdad todo lo que ella relataba fuese una completa verdad y él era la bestia, el terrible traidor. Mientras ella hablaba, su mente regresaba hace años atrás para intentar recapitular la escena en cuanto ella la relataba, pero nada de lo que imaginaba le sonaba siquiera familiar, parecía como un evento que apenas acababa de ver por primera vez en su mente. ¿Cómo podía ser culpable de eso? Abrió su boca, dispuesto a protestar, pero ella se alejó de el y le miró de esa forma tan… honesta, era imposible encontrar vacilación en esos ojos, ella estaba hablando enserio. – ¿Qué puedo decirte? Me he quedado sin palabras. – Alzó ambas manos mientras se encongía de hombros, Rose había ganado con afirmaciones que él, por más que lo intentaba, no podía recordar – No puedo recordar lo que me estás relatando. – La seriedad se manifestó en sus ojos, lo único que en verdad podía recordar de aquél día en que ella lo dejó fue ese… dolor de cabeza, un terrible dolor de cabeza que no logró irse hasta la tarde de ese mismo día.
Esta vez se quedó donde estaba, ¿Cómo es que él se habia convertido en el villano de todo esto? – Rose, yo jamás he tenido otra mujer aparte de ti. – Empezó, esta vez con un tono de voz bastante moderado, adquiriendo el tono de conde que muy pocas veces empleaba con alguien. – Solo sé que en todo el tiempo en que tú te habías ido, yo me había encerrado en casa hasta que tú volvieras, Edward me insistió var… – Enmudeció de pronto, pues ahora había recordado la razón de esa jaqueca tan feroz: Su mejor amigo lo había llevado a una fiesta en los suburbios, y fueron más de quince tragos los que se tomó; luego de eso, su mente estuvo en blanco, los recuerdos del resto de esa noche no estaban. PERO CLARO. El muchacho se paso una mano por la cara del puro asombro; luego, se dio media vuelta y enmudeció, sorprendido por lo increíblemente imbécil que era.

Soren R. Strojanovich- Conde de Lohr
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