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Porque a veces es bueno salir de casa de vez en cuando (Jane)

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Porque a veces es bueno salir de casa de vez en cuando (Jane)

Mensaje por Basil E. Redgrave el Jue Ene 05, 2012 4:19 am

Las calles de Londres estaban poco transitadas esa noche, parece que muchos celebraron mucho el día anterior, no es para menos, hay quienes en Navidad abusan más de lo que su cuerpo puede aguantar. Basil fue invitado a una de esas fiestas lujosas que celebran para ese día, no tuvo más remedio ya que le dio cinco días libres a Mrs. Judson por las fiestas y su amigo el Dr. Dowson fue a pasarla con su propia familia, pero extrañamente Basil aceptó ir aunque él no es de frecuentar a esas cosas, escuchar conversaciones triviales, superficiales y materialistas, no van con él, además muchas caras hipócritas... en fin, quitando todo eso la pasó bien, pudo encontrar invitados que tenían cerebro a pesar de eso.

Esa noche fría, a Basil le entraron ganas de caminar, no tenía nada que hacer y estar mucho tiempo en esa oficina oscura no es bueno para la sanidad de cualquiera, así que se colocó su chaqueta y salió. Nevaba ligeramente, de las pocas personas que había afuera era un obrero que retiraba la nieve con una pala de la calle, lo saludó cordialmente y caminó hacia ningún rumbo fijo, igual, conocía Londres como la palma de su mano, su cuerpo solo lo llevará al mejor sitio. Cabizbajo y con las manos en los bolsillos caminaba, saludaba a quienes se cruzaban en su camino, de vez en cuando miraba de reojo una que otra tienda hasta que se le hizo familiar lo que había a su alrededor, no en vano, como no reconocer a simple vista que estaba en la misma calle del Parlamento, interesante lugar para relajarse ese pensó, pero aún tenía tiempo para visitar y quedarse un largo tiempo en la Torre del Reloj.

Subió hasta los miradores, la vista era magnífica, uno que otro barco cruzando el Támesis, el Puente de Londres, sus casas, todo le parecía genial. Suspiró al recordar que no subía a los miradores desde aquel día en donde casi muere por culpa del Profesor Ratigan en una pelea que llegó a ocurrir en las agujas del reloj, cegado por la ira gracias a que Basil frustró sus planes para quedarse con el poder del Imperio más poderoso del mundo, Ratigan sencillamente era un oponente muy dificil de vencer, se salvó de milagro diría él, desde ese entonces ha evitado por inercia acercarse al lugar hasta el día de hoy, estando como si nada, disfrutando de la noche después de Navidad...

Basil E. Redgrave
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Re: Porque a veces es bueno salir de casa de vez en cuando (Jane)

Mensaje por Jane S. Porter el Mar Ene 10, 2012 1:48 pm

La fiesta de ayer había sido un completo desastre. El castillo era una belleza, por supuesto, y todos se habían comportado de forma más que amable, pero Jane simplemente había sido muy insensible al invitar a Tarzán, era obvio que se sentiría fuera de lugar. Por lo que a mitad de la noche decidieron escabullirse e irse a ver Londres, allí que la pasaron bien, al hombre le gustaba aprender, no esas fiestas elegantes a las que ella podría llegar a estar acostumbrada, tendría que haberlo previsto.
Pero al fin y al cabo, con sus altas y bajas, había sido una buena velada. Había visto a Tarzán sonreír, relajarse, y pasarla bien en un ambiente fuera de la selva, lo cual era su punto principal si algún día lo quería a su lado, ahí…en Inglaterra…

Sacudió la cabeza mientras quitaba esas ideas de su mente. Tarzán no quería irse, él pertenecía a África y allí volverían. Y ella pertenecía aquí; a esa ciudad de niebla, de buenos modales, de edificios históricos, museos, fiestas de té y personas de sociedad.
Claro que el hombre le había enseñado un nuevo mundo, un mundo que realmente le había fascinado, pero…¿Realmente podía dejar toda su vida, todo atrás…sólo por Tarzán?
En ocasiones creía que sí, que realmente podría enviar al demonio a Inglaterra, saltar a sus brazos y besarlo hasta desgastar su boca, pero luego recordaba a su padre, a su ciudad, a todo lo que había vivido, sus amistades…
Suspiró, el asunto era demasiado complicado, jamás había sentido por ningún hombre lo que sentía por Tarzán, pero abandonar todo por estar con él en ocasiones le parecía muy extremista.

Ya estaba cerca del Big Ben, el monumento más imponente de Londres, donde habían quedado en encontrarse con uno de sus mejores amigos. Hace demasiado que no veía a Basil, y a pesar de tener al rey de la selva revoloteando en su cabeza, con sus dulces palabras, sus grandes ojos y sus manos ásperas, debía concentrarse en pasar un poco de tiempo con su amigo, ya que ese mismo día partiría hacia África una vez más.
Cuando divisó a Basil de espaldas, sólo pudo sonreír levemente, alegre. Se acercó a él, viéndolo analizar el paisaje nevado de Londres con los ojos entrecerrados y sólo pudo contener una risita. Él siempre era así, tan serio, analítico.
-Hola, Basil.-le sonrió, esperando que se volteara.

Jane S. Porter
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Re: Porque a veces es bueno salir de casa de vez en cuando (Jane)

Mensaje por Basil E. Redgrave el Mar Ene 10, 2012 6:03 pm

El reloj ya marcaba las 9:00 de la noche y Basil estaba ya más que aburrido, había ya contado los pocos botes que se atrevían a circular el Támesis de noche, de cuantos faroles habían en la calle y a cuales se le acabaría pronto el aceite que los mantenía iluminados, obviamente acertó todos de manera perfecta en cuanto minutos y segundos y demás cosas para mantenerse distraído mientras hacía algo que obviamente detestaba... esperar a alguien y más cuando esta tan atrasado, trataba de no darle importancia, al fin de cuentas era una de las pocas personas a quienes podría considerar una verdadera amiga y porque llevaba mucho tiempo sin verla desde que se fue a estudiar a los primates en una de las tantas Selvas que tenía el contiente de África, su padre es tan excéntrico con sus investigaciones que no duda en irse a ese lugar lleno de insectos raros, minúsculos que con una picada te puede dejar en cama por cuatro semanas o quien sabe si hasta matarte.

Siente que una chica tan brillante como ella podría dedicarse a otra cosa, quizás el clima cálido, lejos de la lluviosa y siempre gris Inglaterra fue uno de las razones por la cual aceptó acompañar al Profesor Porter a ese viaje tan peligroso, aunque como siempre el tiene curiosidad de saber que pudieron encontrar en la Selva, ojalá ella recuerde traer sus apuntes, dibujos y lo que sea que vio allá. Recordó además cuando ella le mencionó de su viaje, estaba leyendo el periódico cuando la escuchó decir que se iría a la Selva con su padre, no pudo ocultar una sonrisa de medio lado y no le prestó atención, pero su shock fue nada normal cuando la chica estaba tan molesta que no le creyese que si viajaría en serio... pues si, decía la verdad y la expresión de risa que tenía en ese momento se fue desvaneciendo poco a poco hasta tener la boca abierta de la sorpresa, de todas las locuras que podría hacer esa chica, esa fue la más increible de todas y sinceramente no la creía capaz de hacer tal cosa, pero se equivocó, cosa que muy pocas veces pasa y al recibir su carta en donde fijaron fecha y hora para volver a verse, notó que le fue muy bien, esperando impaciente escuchar sus historias.

Estuvo un rato recordando mientras veía el horizonte detenidamente mientras buscaba algo interesante en sus calles forzando un poco la mirada, hasta que escuchó una voz femenina muy familiar que lo sacó de su busqueda, se dio media vuelta con un rostro serio y sacando su reloj de bolsillo echándole un vistazo rápido.

-Una hora tarde Miss Porter, usted sabe que la puntualidad lo es todo para gente tan distinguida como nosotros -Su rostro serio duró muy poco y aunque su expresión de felicidad solo se resumía en una sonrisa de medio lado, era suficiente para demostrar alegría y ella después de todos estos años tendría que saberlo-.

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Re: Porque a veces es bueno salir de casa de vez en cuando (Jane)

Mensaje por Jane S. Porter el Mar Ene 10, 2012 8:55 pm

Esbozó una sonrisita de lado, como disculpándose, cuando él mencionó el hecho de que tardó demasiado. Se había distraído demasiado hablando con Tarzán, y esperó a que él se durmiera antes de reunirse con Basil. No era un niño, por supuesto, pero era un hombre tan frágil e inocente, quien podía encontrar su lugar en la selva, pero en la ciudad se encontraba desorientado, y lo que menos quería era irse y hacerlo sentir sólo.
-Lo siento, tuve que arreglar unos asuntos antes de venir. Me conoces, sabes que no me retrasaría tanto si no se tratara de algo importante-le sonrió y se acercó a él para rodearlo con sus brazos. Basil era serio, calculador y analítico, pero aun así era de sus amigos más cercanos y no podría prohibirle un abrazo jamás, aun cuando éste no lo quisiera. África era demasiado grande, y Tarzán era una espléndida compañía, pero mentiría si dijera que no extrañaría a las amistades que había creado en Londres a la hora de volver, por la mañana.


-Ayer hubo una fiesta celebrando la Navidad, un evento importante, se podría decir-rodó los ojos, separándose de su amigo y perdiéndose unos instantes en la noche londinense, se respiraba de diferente manera, se sentía de otra forma, y probablemente eso asustaba al rey de la selva, mientras que a ella le fascinaba.
-, y no te he visto por ahí. Déjame adivinar… ¿Encerrado en tu despacho resolviendo misterios?-se rió suavemente, cruzándose de brazos mientras observaba a la gente caminar por las calles húmedas de la ciudad que la había acogido desde el día de su nacimiento. Tenía muchas cosas para contarle a Basil, demasiadas a decir verdad, todo el viaje había sido agotador, sorprendente y excitante, y aun debían volver para continuar, de tan sólo pensar cuántas aventuras más podrían vivir en aquella selva lograban erizarle los vellos de la nuca. También se preguntaba qué había hecho él en todo ese tiempo, y justamente para ello habían acordado un encuentro, para conversar, charlar y ponerse al día sobre todo lo que ambos habían vivido.

-¿Qué has estado haciendo, Basil?-preguntó, tomándolo del brazo y caminando a su lado, mirando la noche londinense caer-Me muero por saber a cuántos casos te han asignado.-las luces de Londres iluminaban las calles como si se trataran de pequeñas luciérnagas, hermoso a la vista. Sin embargo, nada se comparaba a la noche en la selva, con ningún edificio ni luz artificial que desvíe la vista hacia la majestuosidad de los cuerpos celestes, la luna parecía tener el doble de su tamaño allí, y el cantar de los búhos, las caminatas de los animales nocturnos, la hacían sentir en perfecta armonía, antes de cerrar los ojos para notar que tenía el rostro desalineado y dulce de Tarzán grabado a fuego vivo debajo de sus párpados.

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Re: Porque a veces es bueno salir de casa de vez en cuando (Jane)

Mensaje por Basil E. Redgrave el Mar Ene 10, 2012 11:17 pm

Era imposible molestarse con ella, en realidad lo hacía en broma pero a veces era tan serio que sus bromas no parecían serlo, le extrañó más que ella se atrasara tanto en un encuentro, debe haber algo que esconde y se lo sacará como sea, al fin de cuentas la conoce muy bien -Así que unos asuntos personales... mmmmm... interesante ya hablamos de algo que no es laboral y tal parece que no tiene nada que ver con tu padre ¿O me equivoco?- Le gustaba así, sacarle las cosas poco a poco y amistosamente a su amiga, luego sin que se lo esperara lo atrapó con sus cálidos abrazos como siempre... y como siempre lo sorprendía, era de las pocas personas que querrían abrazarlo sinceramente, luego él rodeo su cintura y el abrazo duró unos segundos más, un poco de cariño no hace mal a nadie de vez en cuando. -Vaya, llegaste de tu viaje más cariñosa de lo normal o quizás te picó uno de esos mosquitos raros de los cuales te dije que tuvieses cuidado- A veces el podría ser un poco apático pero en realidad si disfrutaba el cariño de su amiga pero no es muy partidario a confesarselo porque seguramente se reiría de él hasta llorar.

-Obviamente, esa fiesta donde se supone que las familias se reúnen y celebrar en familia valga la redundancia, ahora se ha convertido en una festividad en donde los ricos derrochan su dinero en lujosos vestido, joyas, vino de la mejor calidad y bocadillos que valen más que lo que gana un obrero común en todo el año... el mio estuvo bastante aburrido creeme - Ese fue su análisis profundo de lo que para él fue su fiesta de Navidad de la noche anterior-. No tanto, tampoco es que me la paso ahí metido, no siempre tengo casos que resolver, aunque no lo creas he ido al Pub varias veces a tomarme un trago, reuniones en donde la mayoría he sido obligado a ir y también he ido al boxeo callejero a apostar un poco -Se cruza de brazos, una corriente de aire invade el mirador y le provoca al de frío-. No me arrepiento de mi trabajo pero cuando no hay algo que ponga a funcionar mis neuronas como Dios manda, es lo mínimo que puedo hacer... -Suspira.

¿Qué ha estado haciendo? En realidad no mucho, tal parece que ya colocó tras las rejas a los criminales que por lo menos le hacían levantarse de su asiento en el despacho donde trabaja, últimamente le llegan tonterias, suspira un poco ante la pregunta y coloca su mano encima de la de ella mientras mira hacia Londres desde las alturas -Sinceramente... nada interesante, lo más "complicado" que he tenido en las últimas semanas es un caso de un anillo perdido que le pertenecía a una señora con síntomas típicos de Amnesia, aseguró que lo había perdido en Birmingham en un viaje que había hecho tres días antes de que me llamaran... esa señora no salía de su casa en meses y el anillo lo había perdido dentro de su pecera mientras alimentaba a sus peces... -Vuelve a suspirar y la mira de reojo-. Así en decadencia ha ido la labor de "Basil Redgrave, el Super Detective", quizás un cambio de aire serviría, me mudaría a Francia o a Alemania, lo he estado pensando... en fin, ¿A ti como te ha ido? Espero que sea algo mas interesante que mis historias... -Estaba muy interesado en escucharla, por lo menos en la Selva si había cosas que nadie se atrevería a estudiar hasta que ellos tomaron la iniciativa.

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Re: Porque a veces es bueno salir de casa de vez en cuando (Jane)

Mensaje por Jane S. Porter el Jue Ene 12, 2012 11:33 pm

Sonrió internamente cuando Basil le regresó el abrazo de bienvenida, él no era un hombre frío. Pero sí formal, y excesivamente protocolar. Le agradaba eso, ya que eran un punto que tenían en común; Jane guardaba sus demostraciones de afecto para personas de extrema confianza, amigos tan cercanos que fueran considerados hermanos, como era tal caso. O personas…especiales, como era el obvio caso de Tarzán. Pensar en el rey de la jungla simplemente lograba, en ocasiones, que sus mejillas se tiñeran de un rubor sonrosado y en su rostro apareciera una tonta sonrisa como si fuera una adolescente embobada por los atributos de un muchacho.
-Como siempre, das en el blanco con la gente, mi amigo. Veo por qué te contratan. Es parte de las aventuras que he vivido en mi viaje la razón por la que me he retrasado, y planeo contártelo hoy mismo-soltó una risita sobre su comentario de los mosquitos, Basil podía tener sentido del humor, aunque aparentara lo contrario. Sin embargo, tenía el don de hacerlo aparecer en los momentos más inéditos.

Tomada del brazo de uno de sus más respetables colegas, Jane escuchaba con entusiasmo, perdida en un silencio cortés, las anécdotas que éste tenía para compartir con ella. Parecía que últimamente el negocio del detective iba a algo lento. No había crímenes demasiado grandes en Londres, hasta el mismo Basil estaba pensando en mudarse hacia otro lugar en busca de aventuras.
Aquello le molestaba un poco, ya que se notaba que el hombre era completamente dedicado a su trabajo, no sólo como una forma de conseguir dinero y un techo respetable debajo del cual dormir; sino que era su pasión, era lo que Basil amaba hacer y era admirable que escogiera aquello para hacer el resto de su vida. Así como Jane amaba los animales, y viviría a través de sus experiencias con ellos, ambos hacían lo que amaban para trabajar, y siempre había visto eso como un valor loable.

En el rostro de Jane no pudo caber más que la emoción cuando Basil preguntó por su viaje, amaba hablar de su investigación con los ajenos, era un tema que le apasionaba y le hacía sonreír.
-No tienes idea, Basil, la selva es hermosa. Todas las especies que he leído, estudiado. Todos los reptiles, aves, todos los simios que se encuentran allí; ¡Es una locura! Era como ver mi enciclopedia caminando en cuatro patas-se rió de forma un tanto avergonzada, ya que parecía una niña pequeña hablando de su juguete favorito. Quería regresar a África, era un lugar fascinante, muy diferente a lo que ella acostumbraba-. Y nunca adivinarás a quién encontramos. En medio de la selva, un hombre. ¡Un hombre, Basil! Un hombre sin vocabulario, sin lenguaje corporal humano ni respeto por el espacio personal. Un hombre que caminaba sobre sus muñecas, como los gorilas, que podía comunicarse perfectamente con los primates y estaba tan a la defensiva como ellos. Encontramos un hombre criado por monos-contarlo parecía una locura, como decir que había visto un fantasma, pero hablar sobre Tarzán era fascinante, y esperaba que Basil le creyera-¿No te parece increíble?

Jane S. Porter
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Re: Porque a veces es bueno salir de casa de vez en cuando (Jane)

Mensaje por Basil E. Redgrave el Lun Ene 16, 2012 3:55 am

No se puede quejar, es de las pocas personas a quien le demuestra cariño, no es que el sea una persona sin sentimientos, es complicado más bien, no es de quienes se lanza contra los demás con abrazos y besos, pero hay excepciones muy fuertes, como Jane.
Aunque no era de los que les guste recibir halagos, los de su amiga le confortaban, aunque no fue una de sus mejores deducciones, descubrió que era algo más personal, la curiosidad lo mataba un poco... bueno mucho, así que aguardó a que comenzara a contarle sus aventuras.
-Así que te retrasaste por tus aventuras... me alegro mucho en serio, parece ser que fue el viaje de tu vida -No muy expresivo pero si se siente bien por ella-.

Era bastante crítica su situación, no se como se le ocurrió por lo menos ahorrar su dinero últimamente, sino se podría declarar facilmente en bancarrota, si no encuentra un caso lucrativo rápido, la próxima vez que Jane quiera contarle sus vivencias, tendrá que hacerlo cuando Basil esté en un refugio fuera de Londres. Por lo menos ella en la Selva está libre de cosas como los impuestos, y de mantener una casa... ella con una tienda de campaña, fruta de árboles y un río cerca para poder asearse le bastaba y le sobraba. Aunque claro, él no cambiaría su vida en Londres por vivir en la selva, sencillamente no se acostumbraría tan rápido como su amiga.

Y ahí va... conocía esa expresión de júbilo de la chica, aunque esta vez se ve aumentada esa felicidad que en momentos anteriores, estaba seguro que lo que le iba a decir sería lo más increible que una persona como ellos podría vivir. Ella siempre hace interesante los temas que tienen que ver con la naturaleza, aunque él haya estudiado Biología, el conocimiento que posee ella es más extenso que el de Basil. Sonrió levemente al verla tan feliz explicando todo lo que vio con su toque personal, pero la sonrisa minúscula que tenía él se esfumó poco a poco hasta convertirse en una expresión llena de asombro y de incredulidad al mismo tiempo, más que todo el segundo.
-Un... hombre -Ni sabía como empezar-. Encontraron en la selva... ¿Un hombre? ¿De paso que es un hombre criado por monos? -Aunque lo intente, se imagina cualquier cosa menos a un Homo sapiens, más bien se imagina al Eslabón Perdido-. Jane... querida... sabes que yo siempre te he entendido pero, esta vez se me hace dificil por no decir imposible imaginarme que te encontraste en la Selva a un hombre mono, que camina y actúa como tal -Sigue con su sorpresa, pero de la nada se el pasa por la mente cuando Jane le dijo que la razón por la cual se había retrasado era por algo relacionado a su viaje... al caer en cuenta, se separa lentamente de ella y la mira fijamente-. No lo habrás traído a Londres... ¿Cierto? -Aunque sabía la respuesta, esperaba que le dijera que estaba equivocadísimo.

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Re: Porque a veces es bueno salir de casa de vez en cuando (Jane)

Mensaje por Jane S. Porter el Sáb Ene 28, 2012 11:33 am

Para no salir de la costumbre, Basil no estaba equivocado, aquél había sido el viaje de su vida. Finalmente ver su sueño hecho realidad, ver el orgullo y la felicidad en los ojos de su padre mientras se acercaban a la costa, su propia respiración entrecortada y latidos acelerados cada vez que encontraban una pista de los gorilas, la emoción, la enorme inmensidad de la selva haciéndote ver tan pequeño, tan indefenso, inmerso en ese mundo tan diferente a donde vienes. Donde todo es más colorido, más hermoso, más peligroso y vale más la pena…Tal vez, al pensarlo mejor…Tarzán tenía razón, y Jane no pertenecía allí…después de todo, se emocionaba más con la selva que con su vieja y tan amada Inglaterra. Pero aun así, la idea era una locura, él debía vivir entre las personas, él debía ser un humano…
Ese viaje había cambiado su vida en más de un aspecto, había logrado lo que siempre había deseado, desde que tenía uso de razón, y había conocido al hombre más puro y encantador en el lugar menos esperado. Tal vez el destino tenía algo realmente bueno, debajo de la manga, para ella. Tal vez…

Un hombre criado por monos, exactamente –por la expresión de Basil sabía que era complicado que le creyera. La palabra de Jane era completamente confiable, la señorita Porter era honesta y educada, y quién mejor que uno de sus mejores amigos como para saberlo; sin embargo, ella lo comprendía, era algo demasiado inusual como para asimilar al instante. – . Un pobre hombre que no tenía idea alguna de que existiera otro humano además de él hasta encontrarnos a mi padre y a mí. Con paciencia, estos últimos meses le hemos enseñado lo que sabemos…caminar erguido, hablar, incluso escribe –la muchacha era pésima para ocultar su entusiasmo hacia esta nueva persona en su vida, y más ahora, por todo lo que significaba en su ser– …no es un experimento ni nada de eso, Basil. Tarzán es más…complicado. Lo hacemos por su bien, después de todo es un humano, tiene el derecho a saber cómo comportarse como tal

Suspiró ante su pregunta, claro que lo había traído a Londres…pero no quería decírselo, ya se imaginaba cómo se pondría su amigo: “¿Un hombre salvaje? ¿Lo traes aquí, a la civilización? ¿No pensaste en el problema que pudo haber sido para la sociedad alguien así?”
. Él quería conocer a sus semejantes, Basil. –dijo, rápido, como zanjando el asunto. Miró a su amigo de reojo, sabiendo que no podría excusarse sólo con eso– ¡Lo merece! ¡Ha estado toda su vida compartiendo con gorilas! Es justo que tenga la oportunidad de ver personas como él, para no confundirse, es por su propio bien…sólo ha sido un día, además –soltó un suspiro sin pensarlo en realidad, volver a la selva al día siguiente sería difícil, y más recordando lo que dejaba atrás, amigos incondicionales como Basil, quien seguía allí, a su lado, hablándole a pesar de haber estado meses en la selva sin ningún tipo de contacto con sus conocidos.
Oprimió suavemente el brazo de su amigo contra su costado al pensar en eso, no quería perder a personas tan valiosas como él, pero sería por poco tiempo…al volver a la selva, Tarzán los llevaría a los gorilas y el experimento habría finalizado, podría regresar a Londres, a su hogar.
. Aprovechemos el tiempo, mi buen amigo –ofreció, caminando a su lado y disfrutando del paisaje londinense– , mañana por la mañana estaremos partiendo una vez más a África. Y quiero disfrutar el tiempo que me queda junto a uno de mis colegas más apreciados.

Jane S. Porter
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Re: Porque a veces es bueno salir de casa de vez en cuando (Jane)

Mensaje por Basil E. Redgrave el Dom Ene 29, 2012 4:19 pm

Aunque le encontraba interesante el trabajo que hacían el Señor Porter y su hija Jane, no entendía por que era taaaaan fabuloso ir a la selva a investigar a una cantidad de monos, gorilas y demás primates en su propio habitat, recuerda que la vez que el dijo su idea la primera vez, le hizo una lista de las "50 Razones por las cuales ese Viaje es una Locura" un día antes de que se marchara, buscando provocar el pánico en ella cuando subiese al barco. Por lo visto no hizo para nada efecto en ella, puede que hasta se haya reído o peor aún, todos los peligros que le describió en ese momento hayan provocado un aumento de sus ganas por llegar rápido a África así sea nadando ella misma... pensandolo bien hubiese sido muy fácil para ella si llevase la crinolina que usa debajo de su vestido, creando un vacío entre ella y el mar, flotar hubiese sido más que posible y hasta gracioso, tanto que no se había dado cuenta de que de la nada dibujó una media sonrisa sin aparente que tardo en ocultar al darse cuenta.
Volviendo al tema, Jane hizo un descubrimiento inusual en ese lugar un tanto perturbador, un hombre criado por gorilas, se imaginaba a una persona totalmente peluda y comiendo bananas, sencillamente difícil de asimilar.

-Emmm... no es que no te crea Jane, se que no mientes en cosas de esa forma tan "infantil", diciendo que te encontraste a un hombre en la selva que actua como cualquier cosa menos como un humano civilizado... pero creo que tengo que usar la filosofía más adecuada para este momento, el "Ver para Creer". -Jane seguía hablando, describiendo aún más a ese sujeto tan extraño-. Interesante... a ver... ¿Cuánto tiempo se necesito para que aprendiera a hacer todo eso? Porque si nos ponemos a pensar, educar a ese hombre sería como reiniciar a una persona normal hasta sus primeras etapas de vida... es decir, enseñarle a hablar a un bebé -Insitía, ese hombre marcó de por vida a Jane, no sabe por qué tanto "amor" (por así decirlo) por él, es solo un tipo perdido que encontraron-. Si claro claro... no seré muy experto como ustedes pero mis estudios en la Universidad me dan la potestad de decir que, separar un animal, una planta o... una persona en este caso, no es muy adecuado, tanto para él como su nuevo ambiente, así que, dame una excusa mejor -Suspira-. Así que comienza a hablar o te interrogaré como lo hago siempre con quienes no me dicen lo que quiero -Ella sabe que no lo hará de esa forma pero aún así quisiera escuchar su testimonio real, finge ponerse muy serio con ella.

-¡Lo sabía! ¿Cómo pudiste? No debiste... le hubieses enseñado no se... un proyector con imágenes de la civilización o algo así, pero no traerlo, se asustaría al ver que está en un lugar en donde sencillamente no encajaría en muchos años -Le sorprende esa falta de juicio de su amiga, ella nunca se comporta de esa forma tan apresurada e impulsiva-. Eso no importa, es feliz allá con su mamá gorila, papá gorila y hermanitos monos... pero bueno, ya que -Cierra los ojos y deja que su amiga presione su brazo contra ella, el silencio duró unos segundos hasta que ella habló de nuevo, aunque hubiese preferido que se hubiese quedado callada-. ¿Qué? -Se separa de ella un poco-. ¿Te irás de nuevo... Mañana? ¿Cuánto tiempo pretendes aprovechar conmigo si te vas conmigo? Si tú nunca te pasas la hora de dormir -Esa noticia fue un poco triste para él y no lo pudo ocultar del todo-.

Basil E. Redgrave
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Re: Porque a veces es bueno salir de casa de vez en cuando (Jane)

Mensaje por Jane S. Porter el Mar Ene 31, 2012 2:07 pm

Entendía por completo a su amigo en cada aspecto, a pesar de ser un hombre con una inteligencia ilimitada {probablemente una de las personas más brillantes que haya conocido en su joven vida} también era muy escéptico, su mente estaba cerrada a sus creencias y aquello era más que normal, no iba a culparlo ni juzgarlo por ello. Le costaba comprender la existencia de alguien como Tarzán, ya que era un hecho sin precedentes ni semejantes en ningún momento de la historia de la ciencia. Excepto si contamos a Rómulo y Remo, criados por lobos, pero plantear mitología griega como un ejemplo a Basil sería como hablarle de magia y encantamientos, algo poco relevante.
No voy a engañarte, mi buen amigo, no fue fácil, se necesitaron algunos meses –le explicó, con la típica voz dulce y suave que siempre podías oír salir de los labios de Jane Porter, pocas veces se la podía notar alzando la voz o siendo grosera, veces que podías contar con los dedos de las manos–, te sorprendería saber lo rápido que ha aprendido. No digo que ya sea capaz de dar conferencias ni cosas por el estilo, pero aprendió las cosas básicas, y no queríamos abrumarlo con más información

Rodó los ojos cuando él comenzó a hablar sobre lo que aprendió en la Universidad. Jane también había asistido, ambos eran estudiantes honoríficos y brillantes en su propia carrera. Pero por otro lado, ambas eran diferentes; la teoría no siempre estaba en lo correcto, a veces era más efectivo aplicar la práctica, y si un biólogo certificado de más de cincuenta años y su hija estaban de acuerdo, no necesitaba opiniones de nadie más, por mucho que respetara los pensamientos de Basil.
. No hay nada que decir que necesite un interrogatorio, Basil, él mismo ha pedido conocer personas como él. No merece quedarse en la selva para siempre, ni vivir en un espacio tan limitado cuando puede ser mucho más. Es una persona, no es un simio, merece ser tratado como tal, ¿No te parece?-le sonrió a su amigo, sabía que era una persona coherente. Y tal vez no ahora, pero en su momento pensaría en lo que estaba diciendo y lo comprendería, no por nada él tenía tanto intelecto, era una persona valiosa cuya compañía adoraba.

Frunció los labios ante las palabras de su amigo, sabía que era poco tiempo, sabía que estaba siendo algo egoísta, pero su experimento aun no había finalizado y tenía que regresar, tenía que terminar lo que había estudiado desde que tenía uso de razón. Aunque Tarzán haya sido un avance sin comparación en la investigación, también había sido una distracción importante, al menos para ella.
De acuerdo, sólo para ella.
. Oh, vamos, Basil. Sabes que debo terminar la investigación. El tiempo pasará rápido, para cuando quieras acordarte estaré aquí dando conferencias junto a mi padre y dedicándote todo mi tiempo libre –o al menos eso creía…aun tenía que convencer a Tarzán de dejar África para cuando ellos regresaron. Pero si de convencer hablamos, el rey de la selva la estaba convenciendo mucho más rápido de quedarse allí con él, que viceversa.
Con él…sonaba mucho mejor en su cabeza, y definitivamente no compartiría esa idea con Basil aun. Ni el próximo mes, ni nunca.
. Me saltaré mi hora de dormir por ti, ¿No te parece ya bastante privilegio?-intentó buscarle el lado positivo, sonriendo y plantándole un beso suave en la mejilla–Vamos, sabes que volveré pronto.

Jane S. Porter
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Re: Porque a veces es bueno salir de casa de vez en cuando (Jane)

Mensaje por Basil E. Redgrave el Miér Feb 01, 2012 7:51 pm

Eso si que era dificil de asimilar, un hombre encontrado en la selva con el intelecto de un humano normal pero con capacidad de aprendizaje superior, criado por gorilas y a lo mejor con capacidad de comunicarse con los animales emitiendo sonidos, salido de una pelicula de bajo presupuesto que transmitirían en una sala de cine a la medianoche. No pudo encontrar en ella indicios de que dijera mentiras, es más, se asustaba del hecho de lo ver su discurso tan veraz, ahora si no le cabía duda de que ese hombre existe, no más le queda suspirar, mirarla con incredulidad por última vez y alzar las cejas con una media sonrisa en el rostro.
-Está bien... así que ese muchacho se adapta bien a tus enseñanzas, interesante, por cierto... ¿Cómo se llama? No creo que hayas llamado a ese hombre "Experimento" o algo así, ¿Cuál le inventaste?

Quizás no debía haberle dicho nada sobre los estudios y esas cosas, ya que ellos están mas calificados que él en ese aspecto, pero sentía desde adentro que estaba siendo impulsiva con este tema del sujeto de la Selva, pero ellos, su padre y Jane, sabían lo que hacían y si creían que era lo mejor para él, ellos sabrán, más si el hombre de la Selva quizo por su cuenta visitar el mundo.
-Ese muchacho es una cajita de sorpresas, espero que no se haya arrepentido del hecho de encontrarse con un mundo lleno de personas tan rectas, con mentes cerradas así como yo, eso asusta a cualquiera. Y no te digo que sea un simio ni nada por el estilo, solo que creo que debiste haber esperado un poco más, que se acostumbre a la gente poco a poco, pero ya está hecho -Mira a un costado-. Y él... ¿Le gustó Londres? ¿Está cómodo? ¿Se quiere quedar? -Parecía un guía turístico-.

No la culpa, ama su trabajo como nada en este mundo y si quiere dedicarle tiempo y esfuerzo está en todo su derecho, pero el tiempo sencillamente fue corto, ni siquiera se quedará para Año Nuevo y celebrarlo como cuando eran más jóvenes, pero ya la decisión estaba tomada, lo veía en sus ojos, en sus manos, en su sonrisa, en todo, tratar de que cambie de opinión sería como intentar hacer que llueva en un desierto.
-La vida de un biólogo es... en todos lados menos en la ciudad, mejor no digas eso si no estás segura que es lo que pasará, mejor... querida Jane, si quieres seguir con tus investigaciones puedes hacerlo, pero hazme un favor, mandame cartas cada dos semanas... por lo menos para saber que no te comió un tigre -Coloca sus manos en sus hombros mientras le hablaba, sonriendo de lado-. Si quieres mañana te acompaño al puerto o si crees que será muy incomodo o... emotivo (ya sabes que huyo de esas cosas), tu dimelo, ¿Ok?

Aunque le diera razones, no podía molestarse con ella, era sencillamente ella, podría decirse que ella es todo lo contrario a él a pesar de ser una dama distinguida de Londres, ella sale de todos los estereotipos que pueden tener hacia ellos.
-Jane, Jane, Jane... -Suspira-. No puedo odiarte pero haz hecho más méritos esta noche que me sorprende -Se agacha un poquito para recibir el beso en la mejilla-. En fin, la noche es joven más... hay muy poco tiempo, vamos al local de Madame Hubber a tomar té, debe estar abierto -Arquea un brazo para que ella introduzca su brazo y bajan las escaleras del mirador hacia la calle.

El camino hacia el local de Madame Hubber no estaba muy lejos, tampoco había nada que temer ya que las calles estaban vigiladas, lo malo es que al llegar, las puertas estaban cerradas, había un cartel que decía "Cerramos hasta Año Nuevo", lo que faltaba, miraron a todos lados y lo único que había abierto era un bar, no había mucha gente y se veía decente, la miró a ver que decía y ella solo hizo unas señas diciendo "Ni modo, vamos". Traspasaron la entrada, efectivamente había como mucho 8 personas sin contar a los encargados y meseros, había una mesa un poco apartada y Basil la ayudó a sentarse mientras llamaba a la mesera.

-Por favor, dale a ella -Miró a Jane fijamente-. Mmm... una copa con Vino de Oporto y a mi me traes Whisky en las rocas -La mesera educadamente se retiró-. Disculpa que te haya traído aquí pero si Madame Hubber cerró por las fiestas, no creo que haya otro sitio más... acorde para estar sino este, pero si quieres irte rápido no hay problema Jane, se que no frecuentas estos sitios... -La mesera les trajo el pedido mientras la mesera le regalaba una sonrisa al detective, la cual respondió con una media sonrisa como siempre, era muy malo para identificar esas clases de coquetería-. Salud Jane... por... ¿Todo? -No estaba muy creativo esa noche y toma un sorbo luego de chocar su copa-.

Basil E. Redgrave
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Re: Porque a veces es bueno salir de casa de vez en cuando (Jane)

Mensaje por Jane S. Porter el Sáb Feb 04, 2012 11:39 am

No pensaba decirle a Basil toda la verdad, definitivamente no. Se ganaría un sermón completamente desquiciante por parte de su razonable amigo sobre los sentimientos de la jovencita por el hombre que encontró en la selva.
No podía confesarle, de ninguna manera, sus sentimientos hacia Tarzán, se convertiría en una persona desequilibrada mentalmente ante los ojos de su amigo, que se dejaba llevar por instintos tontos que al fin y al cabo no dejan nada más que un amargo sabor en la boca. Si tan sólo pudiera comprender lo distinto que era él, por extraño que suene; el hecho de haber vivido en la selva lo hacía más humano que cualquier otro hombre que haya conocido en su vida.
Su nombre es Tarzán, Basil. E insisto en decir que te agradaría si le dieras una oportunidad, es un hombre maravilloso


Escuchó a su amigo plantear su teoría sobre Tarzán en una sociedad hecha y derecha, con damas y caballeros, donde todos podrían juzgarlo con facilidad. Era cierto, no sería fácil, pero Jane creía febrilmente que el lugar del rey de la selva era Inglaterra. Inglaterra o cualquier sitio con humanos de carne y hueso, como él, ¿Privarle a ese hombre tan puro e inocente la oportunidad de poder tener una vida normal? Le parecía egoísta.
. La ciudad le ha fascinado, no dejaba de mirar aquí y allá y preguntar por todo –sonrió sin darse cuenta, recordando su expresión fascinada por cada edificio o construcción por la que pasaban. A veces el rostro de Tarzán se veía tan perfecto, con emociones tan fuertes y verdaderas que sentía el ímpetu irrefrenable de retratarlo, de dibujarlo, de llevarlo para siempre en su memoria. Sin embargo, debía controlarse frente a él, sonreírle y continuar el camino, como hizo la noche anterior –, sin embargo…dudo que quiera quedarse todavía. Pero sé que puedo convencerlo

Le miró con sorpresa ante su comentario. Jane sentía pasión por su oficio, y era seguro que esa pasión irrefrenable jamás se iría, pero tampoco abandonaría su hogar, todo lo que había sido y sería, por…por…el hombre que amaba.
. Basil, ya basta –le reprendió, como si fuera su madre, soltando una risita suave y acomodándose a su costado, sosteniendo su brazo con elegancia y cariño –; la vida de un biólogo no se desarrolla aquí, es cierto. Pero habrá cientos de viajes como este. Puedo vivir aquí y aun así desarrollar mi oficio. Además…sólo nos quedaremos unos meses más en África, y luego nos tomaremos un descanso, este viaje ha costado una suma exorbitante de dinero –le sonrió ampliamente mientras él le ofrecía ir a despedirla al puerto, era un detalle muy atento y generoso por parte del detective. El cual ella sabía {por experiencia propia, lo conocía desde hace ya muchos años} odiaba las despedidas y toda ocasión que pueda provocar una reacción emocional en su persona –. ¡Sería maravilloso, Basil! Me encantaría

Jane caminaba al mismo ritmo que él, buscando con la mirada el famoso local de té que los dos amigos visitaban desde que tenía memoria. Casi siempre era encontrarse e ir hacia allá, platicar un poco de la vida. Una o dos veces planear algo para la noche, salir. A veces Basil pasaba por su hogar o viceversa, muy pocas veces él le ha dejado echarle un ojo a sus investigaciones {Así como muy pocas veces Jane le había permitido ojear su tesis sobre la fauna africana}. Era una amistad de años que valoraba terriblemente, de tal forma que se evitaba pensar en el día siguiente.
Sin embargo, fue una pequeña decepción encontrar cerrado su lugar favorito apenas llegaron, no había muchas alternativas, lo único abierto que vieron cerca fue un pequeño bar al que avanzaron al instante, Basil caminaba rápido, ya que al parecer no quería desaprovechar la noche.

Al llegar pudo notar que el lugar no estaba muy lleno, lo cual era conveniente, no le gustaba el gentío apretado y las conversaciones ajenas filtrándose en las suyas. Del silencio se podía aprender más, Jane se encontraba más cómoda en un ambiente tranquilo, donde pueda dejar salir todos los aspectos de su personalidad.
. No te preocupes, mi amigo, soy un camaleón, puedo adaptarme a cualquier lugar. Recuerda que hablas con la doncella inglesa que puede desarrollarse sin problemas por la selva africana –soltó una risita, claro que tuvo algunos problemas al llegar, pero eso sería historia para otro día. Las bebidas llegaron más rápido de lo esperado, lo cual indicaba el buen servicio del lugar, Jane tomó la copa entre sus dedos esbeltos y dejó que el aroma del vino le inundara su ser antes de darle un pequeño trago.
. Tienes buen gusto para las bebidas, Basil. Siempre lo has tenido-le sonrió con cordialidad y alzó su copa hacia la de él–. Por los últimos cuatro años –propuso, ya que era el tiempo que ellos llevaban siendo amigos–, ¡Y por los que vendrán! –soltó una risita y chocó la copa contra la de él con delicadeza. Dirigiéndole luego una mirada llena de diversión.
. Ni te has dado cuenta que la camarera del lugar te ha mirado de arriba abajo, ¿Verdad?-se rió.

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Re: Porque a veces es bueno salir de casa de vez en cuando (Jane)

Mensaje por Basil E. Redgrave el Miér Feb 08, 2012 8:14 pm

Así que su nombre es Tarzán... es lo suficientemente decente el nombre si le preguntan, esperaba algo más extraño y subnormal. Ella insiste que si conoce al extranjero personalmente, iba a caerle de maravilla, ella lo conoce muy bien y si lo dice puede que así sea, pero será bien extraño al principio, Basil como es tan directo a veces no sabrá como empezar las conversaciones sin asustarlo con una de sus preguntas que quizás sean fuera de lugar, para eso espera que su amiga le ayude a tratar con un completo desconocido de las costumbres estrictas inglesas.
-Hablas de... Tarzán, como si fuese el hombre ideal para ti, que raro ¿No? -Dice de alguna manera de forma ingénua-. Ok, puede que cuando regreses de África, podamos tener una pequeña reunión los tres, eso si... tu serás la anfitriona -Sonríe.

Por lo visto, Tarzán era como cualquier otro turísta que visita Londres, contando el hecho de que Jane capáz y tuvo que empezar a explicarle que es un "Edificio", un "Puente", una "Calle" y todas esas cosas, como alguien que se quedó dormido por muchos años y despertó en una sociedad completamente nueva, para cualquiera debe ser dificil pero para él pudo ser otra de sus más increibles aventuras, el conocer un lugar tan grande con construcciones de proporciones considerables, personas que saludan a los demás con un ligero movimiento de cabeza y damas que se toman el vestido agachándose un poco... pobre Jane, aunque se nota que no le molestó en lo más mínimo que el muchacho preguntara "¿Por qué hacen eso?" o cosas así, muchas veces durante la corta estadía en Londres.
-Entonces no visitaron mucho, que lástima por él -Miró hacia afuera de nuevo, una ligera brisa comienza a revolver su cabello-. ¿Lo llevaste al St. James's Park? Un poco de naturaleza en esta selva de concreto nunca está de más.

Si, en eso si tenía razón, costearse un viaje de investigación costaba demasiado y más si tienes que preocuparte de detalles como comida, vacunas, medicamentos, armas para defenderse, personal capacitado, instrumentos y muy importante, un barco que los lleve hasta allá. Siempre se preguntó como se costearon sus viajes, puede que haya un patrocinador de por medio o lo hagan con sus propios fondos, por respeto a su amiga y a su señor padre no investigó ese detalle aunque ha tenido cierta curiosidad... debía olvidarlo... ¡Debía olvidarlo!
-Más te vale Jane Serenity Porter porque te encontraré aunque estés en el árbol más oculto de esa selva -Sonríe levemente-. Por cierto, me tienes que decir como sacan tanto dinero, ¿No me digas que investigando gorilas es así de lucrativo? Debería intentarlo entonces... -Obviamente no lo haría, no se ve en la Selva persiguiendo monos, le da un ligero escalofrío al pensarlo-. ¡Oh! ¿Si quieres? -No se lo esperaba-. Bueno, te acompañaré entonces, será un rápido "Aquí te dejo, adios" para evitar sentimentalismos incómodos... tú sabes -Gira los ojos a los lados, muy pocas personas han visto como es él cuando está en un estado afectivo-.

Si no había té, en las noches siempre se puede tomar algo más fuerte con grados más altos de alcohol, igual ellos no eran unos adictos a las bebidas alcohólicas, una que otra vez no hace daño a nadie, el bar se veía relativamente bien y la atención de los empleados era muy agradable y sobre todo al momento, agradeció a la chica que trajo sus pedidos con una ligera sonrisa. Su amiga le agradeció lo obvio, lo que respondió con un gesto con la mano de "No es para tanto".
-¡Salud querida Jane! Que tengas un viaje maravilloso, fructífero y todas esas cosas -Se toma un sorbo pequeño-. Está bueno... -Disfruta la bebida, luego escucha la revelación de su amiga, sinceramente no se dio cuenta-. ¿En serio? Vaya vaya, ¿Cómo no pude fijarme que sus ojos subieron y bajaron tanto? -Ahora él la detalló a lo lejos, volteó de manera algo seductora desde la barra mientras atendía a otro cliente, si, era linda y no necesitaba mostrar tanto como en los otros bares de Londres-. Es bonita si... pero que lástima que esto no pasará más que un intercambio de miradas -Bebe otro sorbo-. ¿Y tú? ¿El amor llamó a la puerta?

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Re: Porque a veces es bueno salir de casa de vez en cuando (Jane)

Mensaje por Jane S. Porter el Miér Feb 22, 2012 1:56 am

Últimamente la mente de la señorita Porter se perdía en otros sitios, mientras caminaba junto a su amigo a través de las calles empedradas de su hogar, no podía evitar recordar la espesa maleza de la selva africana, su tienda de campaña donde establecían su lugar junto a su padre y Clayton. El proyector mediante el cual Tarzán había aprendido el comportamiento normal de una forma entretenida y efectiva el comportamiento de una persona de la civilización.
El rostro del hombre, sus facciones suaves completamente llenas de inocencia, alegría y sorpresa observando las pestañas que el proyector pasaba automáticamente, su enorme sonrisa y sus ojos claros brillando de la curiosidad. Tenía que admitir que el rey de la selva ocupaba todos sus pensamientos últimamente, sin importar dónde o con quién se encontrara, era algo inevitable, por más voluntad que la jovencita intentara emplear.

Lo llevé, y te recordé sin poder evitarlo, es de tus sitios favoritos aquí –sonrió suavemente, con algo de ternura brillando en sus orbes cafés al recordar las expresiones y reacciones de Tarzán. El hombre era completamente puro, era un ser magnífico y brillante, que aprendía con tal rapidez cosas que ella conocía desde pequeña. Era una persona admirable…Jane se encontraba completamente fascinada con él, a tal punto que hasta Basil, con un solo día que hablarle de él, lo había notado.
Sin embargo, la jovencita ignoró sutilmente su comentario sobre él, bajando la mirada, mimetizándose con la penumbra de la noche londinense para que su mejor amigo no tenga acceso visual a sus facciones sonrojadas por la mención del hombre mono.
No podía decir que fuera su “hombre ideal” tal como Basil había recalcado, pero sí podía atreverse a afirmar que el hombre era la persona más compleja y apasionante que hubiera conocido en la vida, su simple presencia le hacía sentir diferente, sus latidos aumentaban, su espacio personal se aminoraba y sus hormonas lograban que, de alguna forma, sus mejillas se tiñeran de rojo, y ese es un efecto que ningún hombre había causado jamás en Jane Serenity Porter. No podía decir que aquello le asustaba, es más…todo lo contrario, era intrigante.

Volvió a caer en la realidad cuando Basil cuestionó sobre el dinero para el viaje, por lo cual ella sólo pudo sonreír y negar suavemente con la cabeza, observando por un momento el perfil de su amigo mientras caminaban hacia otro lugar que sirviera bebidas y no estuviese cerrado debido a las fiestas.
. Mi padre ha estado ahorrando para este viaje desde que era niña, y yo lo he ayudado estos últimos años. Sin embargo, si el experimento cobra frutos, tendremos lo suficiente como para costearnos cualquier otra investigación en cualquier parte del mundo. Es un trabajo lucrativo, lo sabes, pero no es por eso que lo practico… –Jane era una dama, una jovencita refinada de la alta sociedad. Pero también era apasionada. Hacía las cosas por vocación, porque su corazón le instaba a hacerlo, y aquél viaje no era la excepción.
…como prefieras, mientras estés allí no importa que te despidas de forma seca de tu mejor amiga desde que tienes memoria –rodó los ojos, apoyando su cabeza suavemente en su hombro mientras caminaban del brazo, momentos como esos le traerían nostalgia salvajemente el día que se encuentre en la selva una vez más.

Una vez en el bar, tuvo que admitir que se sintió confortada por el calor del lugar, en comparación con la fresca noche que los había acobijado fuera durante toda su conversación.
Bebió un sorbo pequeño del vino que Basil había escogido para ella; Jane no tenía un buen paladar para las bebidas alcoholices, es más, la mayoría le asqueaban el estómago demasiado rápido, ya que no estaba acostumbrada a ingerirlas. Sin embargo, el licor que tenía en su copa en aquél momento era dulce, apenas se notaba su contenido alcohólico en su lengua, mientras lo probaba con suavidad.
Realizó el brindis con su amigo, como es debido en toda señorita con modales, y escuchó su comentario respecto al “amor”, palabra que incomodaba completamente a una señorita que sabía que, tarde o temprano, cuando la respuesta fuese positiva, se ganaría burlas eternas de parte del detective más aclamado de Inglaterra.

. Bueno, yo…en realidad… –se armó de valor, inflando su pecho para explicarle con toda paciencia sus sentimientos hacia Tarzán, cuando algunos gritos y silbidos interrumpieron sus palabras. Unos hombres a un par de mesas de distancia pronunciaban cumplidos barbáricos, lascivos hacia Jane y repletos de improperios hacia Basil por ser su acompañante en aquella fría noche londinense.
La muchacha simplemente bajó la vista, incómoda, esperando que los comentarios se detuvieran y pudieran continuar su conversación como personas civilizadas. Sin embargo, tal vez eso era mucho demasiado pedir para su mejor amigo, quien tenía el ceño fruncido, los rasgos completamente transfigurados por la ira y se disponía a levantarse de su silla.
...¡Basil! Por favor, no te rebajes a ese nivel, sólo ignóralos, por favor…guardarán silencio en algún momento, cálmate… –sus ruegos fueron en vano, ya que pronto pudieron escucharse más de un golpe dirigido a su amigo y muchos más hacia el grupo de hombres de la mesa contigua. –¡Basil! ¡Por favor, detente!-exclamó, completamente preocupada. La impotencia en situaciones así simplemente la sobrepasaba, no podía inferir en una pelea de hombres, era demasiado débil, demasiado pequeña y menuda, no podía separarlos. Sólo podía rogarles que se detuvieran, sin recibir ni una pizca de atención, hasta notar que los hombres se rendían y salían del bar. Apresurada por ver a Basil, pudo notar que tenía un ojo morado y algunos moretones en el rostro.
. Oh…por el amor de Dios, Basil…ven para acá-dejando el dinero en la mesa, tomó la mano del detective y lo alejó del lugar de la pelea, evitando escuchar las felicitaciones y silbidos hacia él por haber ganado la contienda. Las calles de Londres volvieron a ser su abrigo mientras caminaban con paso rápido hacia otro lugar completamente opuesto al que acababan de visitar. Durante el camino, Jane no pudo dejar de pronunciar cosas como “No era necesario, te conozco, eres un caballero, jamás te he visto golpear a nadie” o “Pudiste haber salido gravemente herido, ¿Tenías una idea de lo preocupada que estaba?” y comentarios por el estilo, regañándolo como si de su hermana se tratase. Ya que así era la relación de ambos; ella lo sentía como parte de su familia, y estaba segura de que él sentía lo mismo.
Llegaron al hogar de Basil antes de lo esperado, ya que Jane caminaba histéricamente rápido al tratarse de situaciones como aquellas, su mejor amigo se hallaba herido y no podía relajarse, sus músculos estaban tensos y sus palabras salían con demasiada rapidez de sus labios finos y rosados.
. Quédate en el sofá, ¿Me has oído? Iré a traerte hielo.


Última edición por Jane S. Porter el Dom Mar 18, 2012 1:44 am, editado 1 vez

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Re: Porque a veces es bueno salir de casa de vez en cuando (Jane)

Mensaje por Basil E. Redgrave el Miér Mar 07, 2012 4:14 pm

Para ellos dos, dedicar un tiempo para tomarse alguna bebida alcohólica no era muy normal en ambos, pero era una situación especial en donde ella se iría a la Selva dentro de algunas horas y quién sabe si la volverá a ver en unos días, meses o años, pero no quería pensar en eso, Jane es de las pocas personas con quien Basil se siente a gusto, aunque ella no se considere como tal (y odia que lo haga), es de las pocas personas con quien puede mantener una conversación inteligente, no de trivialidades tontas que tanto le molestan.
Sentía a Jane un poco ida, estaba muy dentro de sus pensamientos, aunque ya se podría dar la idea de que está pensando en ese instante, no quería volver a discutir con ella, sabe que cuando él toca ciertos temas, la chica podría ponerse algo histérica, como cuando la molestó con aquel tipo no tan agraciado físicamente en la Universidad porque se dio cuenta de que se babeaba por Jane, se ganó una semana sin escucharle ni el buenos días hasta que Basil... se disculpó.

-Que bien, de verdad en ese lugar uno puede respirar aire fresco, pero últimamente no he podido ir, que lástima. Mañana me daré un pequeño descanso y me iré para allá a jugar ajedréz con los ancianos... todos al mismo tiempo -Miraba al frente, si había algo que podía jugar y tener el 99,9% de posibilidad de ganar, era ese juego de mesa-.
¿Cuándo lo iba a admitir? Ella le gustaba atrasar lo inevitable, le gusta el hombre mono, ¿Qué tan difícil puede ser? Aunque debe ser el hecho de que sabe que si ella lo confiesa, le cuestionará hasta el último detalle de esa relación tan complicada y le hará entrar en razón, aunque no conoce al muchacho... ¿Un hombre de la Selva con Jane? Tiene que caerle excelente como para dejar que eso suceda, y si, Basil se toma muy en serio ese tipo de cosas y más con su amiga, que no quiere que termine con un tipo que no la valorará como se debe, y no es por ser... mala gente, pero a pesar de las maravillas que dice de Tarzán, no se sabe lo que se traerá ese tipo entre manos.

Los pasos de cada rompían ligeramente el silencio de las calles de Londres, de vez en cuando miraba hacia los alrededores, uno nunca sabe que se podría encontrar en los oscuros callejones de esa ciudad.
Aunque llevan conociendose muchos años, nunca le preguntó como es que tenían el dinero para esas investigaciones, lo normal, nada raro en su discurso, decía la verdad.
-Mmmm ya veo, ya veo, ojalá consigan lo que buscan... -Hace un silencio-. Y si consiguen el dinero para otra investigación, ¿Qué irán a buscar esta vez? ¿Irán al Polo Norte a ver a los Osos Polares y Pingüinos? -Dice con algo de ironía, a ella le encanta irse a los lugares más... extraños-.
Obviamente no iba a dejar a Jane en el puerto como se lo dijo, iba a soportar el sentimentalísmo y esperar a que ella subiera el barco y que zarpara hacia África.
-Bahj tú ganas... -Acaricia su mano-. Yo... te daré... un abrazo de más de 5 segundos -Suspira-.

Ya en ese pequeño y confortable bar, después del brindis tal parecía que Jane por fin iba a confesarlo todo, no pudo evitar mirarla de forma curiosa hasta que escuchó comentarios tan... inexplicablemente obsenos en una sociedad tan educada como la de ellos, intentó calmarse, más le ganaba las ganas de saber que le iba a decir, la paciencia se le estaba acabando, no podía entender como a esos tipos se les puede ocurrir tantas cosas juntas y desgradables y decirselas a una dama como ella, no aguantó más y se levantó, ignorando completamente a Jane y sus ruegos dirigiendose a los tipos esos que se reían más de él al verlo todo flaco y débil, iba a hablar con ellos pero uno le soltó un puñetazo en el ojo, más indignado todavía se lanzó contra el tipo que lo knoqueó con un solo golpe, los otros se le lanzaron encima al mismo tiempo, recibiendo él daño pero al estar mas sobrio y ser obviamente más hábil, se encargó de ellos rápidamente pero recibiendo él también unos buenos golpes, escupió sangre y estaba mareado, en un abrir y cerrar de ojos era arrastrado hacia afuera por una mujer que le costó identificar a pesar de que ha estado con ella toda la noche, Jane hablaba y hablaba de cosas que no entendía, lo regañaba pero él no se daba cuenta siquiera, veía doble, triple, cuádruple y las voces las escuchaba lejanas.
-¡Oh! ¡Pero si es mi linda amiga Jane! -Dice al darse cuenta por fin de quién era-. ¿Viste eso? ¡Les di una paliza! -Decía tonterías gracias a los golpes, y habla como si él no recibió ni uno-.

Llegaron a la casa de Basil y Jane lo sentó en su sofá mientras dijo que le iba a buscar algo, estaba muy desorientado y sentía que se iba a caer en cualquier momento, se recostó en el mueble para descansar un poco, pero estaba tan fuera de si que poco a poco cerró los ojos y se quedó dormido muy rápido.

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