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¿Conoces esa sensación, de encontrar a tus conocidos en los lugares menos pensados? {John Smith}
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¿Conoces esa sensación, de encontrar a tus conocidos en los lugares menos pensados? {John Smith}
El señor La Bouff era el hombre más rico de América, y un amigo cercano de su padre. Archimedes era brillante, pero también era anciano, no podía realizar todas las idas y vueltas que requería este viaje tan bien como los jóvenes huesos de su hija lograban. Ya había visitado Alemania para pactar el tiempo del viaje, ya había visto el navío que los llevaría a África en el puerto, ahora sólo quedaba hablar con La Bouff, era un hombre influyente con múltiples contactos, y había puesto mucho dinero en el futuro de su investigación, Jane se había ofrecido personalmente en viajar para expresarle los detalles, ya que una carta le parecía demasiado “impersonal”.
Luego de una charla bastante larga, donde también conoció a su hija {la muchacha se hallaba poco interesada en su investigación, simplemente se acercó a Jane para preguntarle descaradamente el paradero del príncipe de Inglaterra}, se despidió del hombre con una sonrisita cordial, mientras La Bouff mostraba una vez más su buena educación, acompañándola hasta la puerta.
-¿Tiene usted hambre, jovencita?-su voz era amable y llena de modales. Como es debido, no pudo soportar la negativa de Jane-Ah, no. Una muchachita de su edad no debe quedarse sin una de las comidas más importantes. Estás en crecimiento, querida Jane. Ve ahí en frente, “Le Femme gueule”, es el mejor lugar de New Orleans. La cocinera simplemente hace maravillas, no te decepcionarás.-luego de agradecerle la recomendación, y prometiéndole a su padre que le enviaría sus saludos, Jane se dispuso a cruzar la calle hacia el lugar. A decir verdad sí, se encontraba bastante hambrienta.
Pudo leer un letrero colgado en la puerta antes de avanzar “Especialidad: sopa de pollo y beignets” sonrió para sus adentros, no se consideraba una crítica culinaria ni mucho menos, simplemente deseaba algo de buen sabor que llenara su estómago antes de partir nuevamente hacia Inglaterra.
Tomó asiento, notando a la cocinera, a la vez camarera, ir y venir, cocinando con una velocidad increíble frente a todos para luego llevar lo recién hecho a cada mesa. Jane arqueó una ceja, uniéndose al aplauso que pronto se efectuó por las hazañas de la muchacha.
-Eso sí que es habilidad-comentó, impresionada, mientras ojeaba el menú. Tal vez una taza de café y uno de sus famosos beignets sea suficiente. Después de todo, no era un viaje demasiado largo. Sin embargo, un estruendo fuerte y varios gritos femeninos la obligaron a quitar los ojos del menú y mirar a su alrededor. Al parecer el otro mesero no tenía tanta habilidad como su antecesora, pues había mandado a volar charolas enteras de comida sobre la gente. Jane se consideró afortunada, ya que salió intacta.
Mirando alrededor se perdió en las calles de New Orleans reflejadas tras el cristal de las ventanas, la gente despreocupada, caminando y riendo por las calles. Algunas hasta cantaban, era un lugar pintoresco, agradable, simpático. Le gustaba, le hacía sentir a uno como en casa.
Y hablando de su casa...
Entre la gente que pasaba como océanos a través de la ventana pudo notar un rostro que le pareció terriblemente familiar, un hombre rubio de rostro relajado y profundos ojos azules que reflejaban una perfecta paz interior. Su estimado colega, admirable persona, el capitán Smith.
La jovencita se levantó de su mesa y, saliendo del restaurante, apresuró el paso hasta el hombre, colocándole una mano en el hombro con la esperanza de que se detuviera.
-Capitán Smith-le sonrió con cordialidad, como toda dama debe hacer-, es una verdadera sorpresa verlo aquí, ¿Qué lo trae a New Orleans?
Luego de una charla bastante larga, donde también conoció a su hija {la muchacha se hallaba poco interesada en su investigación, simplemente se acercó a Jane para preguntarle descaradamente el paradero del príncipe de Inglaterra}, se despidió del hombre con una sonrisita cordial, mientras La Bouff mostraba una vez más su buena educación, acompañándola hasta la puerta.
-¿Tiene usted hambre, jovencita?-su voz era amable y llena de modales. Como es debido, no pudo soportar la negativa de Jane-Ah, no. Una muchachita de su edad no debe quedarse sin una de las comidas más importantes. Estás en crecimiento, querida Jane. Ve ahí en frente, “Le Femme gueule”, es el mejor lugar de New Orleans. La cocinera simplemente hace maravillas, no te decepcionarás.-luego de agradecerle la recomendación, y prometiéndole a su padre que le enviaría sus saludos, Jane se dispuso a cruzar la calle hacia el lugar. A decir verdad sí, se encontraba bastante hambrienta.
Pudo leer un letrero colgado en la puerta antes de avanzar “Especialidad: sopa de pollo y beignets” sonrió para sus adentros, no se consideraba una crítica culinaria ni mucho menos, simplemente deseaba algo de buen sabor que llenara su estómago antes de partir nuevamente hacia Inglaterra.
Tomó asiento, notando a la cocinera, a la vez camarera, ir y venir, cocinando con una velocidad increíble frente a todos para luego llevar lo recién hecho a cada mesa. Jane arqueó una ceja, uniéndose al aplauso que pronto se efectuó por las hazañas de la muchacha.
-Eso sí que es habilidad-comentó, impresionada, mientras ojeaba el menú. Tal vez una taza de café y uno de sus famosos beignets sea suficiente. Después de todo, no era un viaje demasiado largo. Sin embargo, un estruendo fuerte y varios gritos femeninos la obligaron a quitar los ojos del menú y mirar a su alrededor. Al parecer el otro mesero no tenía tanta habilidad como su antecesora, pues había mandado a volar charolas enteras de comida sobre la gente. Jane se consideró afortunada, ya que salió intacta.
Mirando alrededor se perdió en las calles de New Orleans reflejadas tras el cristal de las ventanas, la gente despreocupada, caminando y riendo por las calles. Algunas hasta cantaban, era un lugar pintoresco, agradable, simpático. Le gustaba, le hacía sentir a uno como en casa.
Y hablando de su casa...
Entre la gente que pasaba como océanos a través de la ventana pudo notar un rostro que le pareció terriblemente familiar, un hombre rubio de rostro relajado y profundos ojos azules que reflejaban una perfecta paz interior. Su estimado colega, admirable persona, el capitán Smith.
La jovencita se levantó de su mesa y, saliendo del restaurante, apresuró el paso hasta el hombre, colocándole una mano en el hombro con la esperanza de que se detuviera.
-Capitán Smith-le sonrió con cordialidad, como toda dama debe hacer-, es una verdadera sorpresa verlo aquí, ¿Qué lo trae a New Orleans?

Jane S. Porter- Ciudadana de Inglaterra || Exploradora
- Mensajes: 541
Reputación: 1
Fecha de inscripción: 08/12/2011
Localización: En la selva africana, estudiando a los gorilas...
Re: ¿Conoces esa sensación, de encontrar a tus conocidos en los lugares menos pensados? {John Smith}
Mis ganas no abandonaban mi cuerpo cuando habíamos cogido ese barco con destino América, pero sobre todo, con aquel sitio que deseaba conocer como la palma de mi mano, como la mayoría de los sitios que solí recorrer en mis expediciones con mis amigos y compañeros de siempre.
Cogí aire y di un salto desde una de las velas hasta la cubierta del barco, al ver como nos acercabamos a la zona donde todos los buques tenían que echar el ancla y preparar sus botes para acercarse a la tierra firme. Y eso mismo estaba haciendo, bajando con el contramaestre el bote en el que ambos iriamos hasta el puerto.
Una vez allí, saludé a todo el mundo que estaba entusiasmado por nuestra llegada y por lo que eso supondría. Más negocios para los habitantes de Nueva Orleands con los extranjeros. - Vamos, tendremos que llenar la tripa después de tán duro viaje - Dije, dandole un golpe en la espalda a uno de los pinches de cocina del barco, Pete, con el que me llevaba francamente bien.
Escuché el sonido de mis botas por las piedras que formaban las calles de aquella pequeña ciudad, mirando como los habitantes se quedaban algo boquiabiertos con el tamaño del barco o incluso con nuestras vestimentas, traidas de Inglaterra o incluso de Asia. Un pa de musicos amenizaban el paseo por las calles, con saxofones y musica perfectamente acompañada por instrumentos poco conocidos en mi tierra natal.
La voz dulce de una señorita me sacó de mi conversación sobre cerveza con Pete, mirando hacia un lado y parandome en seco - ¿Jane? Señorita Porter, el gusto es mio. No esperaba su visita a un sitio como este. - Dije sonriendo de lado, poniendo las manos en mis caderas - Tan solo venimos a pasar unos magnificos y calurosos días a cambio de tratos y cosas importantes para mi padre. - Dije alzando las cejas - ¿Usted? ¿No me diga que su anciano padre está por aquí?
Cogí aire y di un salto desde una de las velas hasta la cubierta del barco, al ver como nos acercabamos a la zona donde todos los buques tenían que echar el ancla y preparar sus botes para acercarse a la tierra firme. Y eso mismo estaba haciendo, bajando con el contramaestre el bote en el que ambos iriamos hasta el puerto.
Una vez allí, saludé a todo el mundo que estaba entusiasmado por nuestra llegada y por lo que eso supondría. Más negocios para los habitantes de Nueva Orleands con los extranjeros. - Vamos, tendremos que llenar la tripa después de tán duro viaje - Dije, dandole un golpe en la espalda a uno de los pinches de cocina del barco, Pete, con el que me llevaba francamente bien.
Escuché el sonido de mis botas por las piedras que formaban las calles de aquella pequeña ciudad, mirando como los habitantes se quedaban algo boquiabiertos con el tamaño del barco o incluso con nuestras vestimentas, traidas de Inglaterra o incluso de Asia. Un pa de musicos amenizaban el paseo por las calles, con saxofones y musica perfectamente acompañada por instrumentos poco conocidos en mi tierra natal.
La voz dulce de una señorita me sacó de mi conversación sobre cerveza con Pete, mirando hacia un lado y parandome en seco - ¿Jane? Señorita Porter, el gusto es mio. No esperaba su visita a un sitio como este. - Dije sonriendo de lado, poniendo las manos en mis caderas - Tan solo venimos a pasar unos magnificos y calurosos días a cambio de tratos y cosas importantes para mi padre. - Dije alzando las cejas - ¿Usted? ¿No me diga que su anciano padre está por aquí?

John Smith- Ciudadano de Inglaterra || Explorador
- Mensajes: 27
Reputación: 0
Fecha de inscripción: 15/12/2011
Localización: Virginia
Re: ¿Conoces esa sensación, de encontrar a tus conocidos en los lugares menos pensados? {John Smith}
El placer de encontrar una cara conocida en un viaje a un sitio completamente nuevo no podía dejar de hacerla sonreír, se encontraba sinceramente feliz de haber encontrado al capitán Smith allí, era una agradable sorpresa, ya que no eran amigos íntimos, pero sí bastante cercanos, lo suficiente para tener el derecho a invitarle una taza de café sin que resultara incómodo.
Al escuchar sus palabras, una sonrisa se extendió por sus jóvenes y delicadas facciones, sus ojos color café brillaban ante el ambiente del lugar, si había algo que esos dos compartían era la búsqueda incesante de nuevas experiencias, nuevos sitios a recorrer, un aire distinto, un ambiente distinto, simplemente era un placer incomparable con nada en la vida.
– En realidad, capitán, me encuentro bastante cómoda por el momento, es un lugar muy agradable. Todo el mundo es amable, hay mucho color por las calles… ¡Y mire eso! – soltó una risita cuando un par de hombres pasaban por la calle, con un ukulele y una trompeta, entonando canciones antiguas de jazz para entretener a la gente que pasaba por las calles.
– . Eso no se ve en Londres, capitán. Este lugar es alegre, me agrada
Escuchó sus motivos por los cuales se encontraba allí con la cordialidad que el hombre merecía, mantenía la frente en alto, los ojos en los de él, y las manos juntas sobre su regazo, movimientos simplemente automatizados, los modales típicos de toda joven mujer que esperaba ser respetada.
– . Los encontrarán, sin duda alguna, este lugar parece ser ideal para despejarte de las responsabilidades, todos se ven tan despejados y despreocupados…da cierta envidia – le ofreció una sonrisita cordial y rodó los ojos ante su pregunta, carraspeando– . Mi anciano padre se encuentra perfectamente en nuestro hogar, sus huesos ya no pueden ir y venir para arreglar las cuestiones de nuestro viaje, por lo que yo lo he hecho. Ya he hablado con el hombre que necesitaba, y estaba a punto de beber una taza de café… ¿Le gustaría acompañarme, capitán, o de esa forma le estaría robando el tiempo? –preguntó de forma elocuente, le encantaría compartir las ideas de su viaje con un hombre inteligente como él, que comprendiera a lo que se iban a enfrentar y cómo cambiarían todo lo conocido en el ámbito que estudiaban si lograban llevar a cabo ese viaje con éxito.
Al escuchar sus palabras, una sonrisa se extendió por sus jóvenes y delicadas facciones, sus ojos color café brillaban ante el ambiente del lugar, si había algo que esos dos compartían era la búsqueda incesante de nuevas experiencias, nuevos sitios a recorrer, un aire distinto, un ambiente distinto, simplemente era un placer incomparable con nada en la vida.
– En realidad, capitán, me encuentro bastante cómoda por el momento, es un lugar muy agradable. Todo el mundo es amable, hay mucho color por las calles… ¡Y mire eso! – soltó una risita cuando un par de hombres pasaban por la calle, con un ukulele y una trompeta, entonando canciones antiguas de jazz para entretener a la gente que pasaba por las calles.
– . Eso no se ve en Londres, capitán. Este lugar es alegre, me agrada
Escuchó sus motivos por los cuales se encontraba allí con la cordialidad que el hombre merecía, mantenía la frente en alto, los ojos en los de él, y las manos juntas sobre su regazo, movimientos simplemente automatizados, los modales típicos de toda joven mujer que esperaba ser respetada.
– . Los encontrarán, sin duda alguna, este lugar parece ser ideal para despejarte de las responsabilidades, todos se ven tan despejados y despreocupados…da cierta envidia – le ofreció una sonrisita cordial y rodó los ojos ante su pregunta, carraspeando– . Mi anciano padre se encuentra perfectamente en nuestro hogar, sus huesos ya no pueden ir y venir para arreglar las cuestiones de nuestro viaje, por lo que yo lo he hecho. Ya he hablado con el hombre que necesitaba, y estaba a punto de beber una taza de café… ¿Le gustaría acompañarme, capitán, o de esa forma le estaría robando el tiempo? –preguntó de forma elocuente, le encantaría compartir las ideas de su viaje con un hombre inteligente como él, que comprendiera a lo que se iban a enfrentar y cómo cambiarían todo lo conocido en el ámbito que estudiaban si lograban llevar a cabo ese viaje con éxito.

Jane S. Porter- Ciudadana de Inglaterra || Exploradora
- Mensajes: 541
Reputación: 1
Fecha de inscripción: 08/12/2011
Localización: En la selva africana, estudiando a los gorilas...
Re: ¿Conoces esa sensación, de encontrar a tus conocidos en los lugares menos pensados? {John Smith}
La alegría de aquella chica me llenaba siempre que nos habíamos encontrado por las calles de Londres o incluso en eventos que nuestros propios padres habían organizado. Siempre estaba atenta y al día de los viajes que planeaba hacer y eso me llenaba de orgullo ya que la gente no iba hablando cosas sin sentido sobre mis hazañas.
Giré mi mirada para ver de lo que realmente hablaba y asentí, dando unas cuantas palmas al ritmo de la música que sonaba a nuestro lado, dejandonos de lado mientras iban a entretener a otra gente - Si, me encantaría ver algo así por Londres y que alegrara la vida de algunos pobres sosainas. - Reí, poniendome las manos de nuevo en la cadera, girandome de nuevo hacia ella para escuchar aquello sobre su padre .- Estoy seguro de que su padre estará removiendose en casa mientras usted está aquí, y por supuesto que usted estará completamente encantada de tener que tomar el mando de los asuntos que su padre no puede atender fuera del país.
Miré hacia la cafetería a la que se había referído y no pude negarme en ningun momento, me vendrían bien llenar la trapa con algo de café caliente y tener una charla con una intrepida joven como me había demostrado ser Jane Porter. - Estaré encantado de probar el café que van a servirnos aquí asi que Lucas, puedes irte a comer lo que quieras, nos veremos en unas horas en el puerto, disfruta - Le dí una palmadita en el hombro y me giré hacia Jane - ¿Entramos?
Giré mi mirada para ver de lo que realmente hablaba y asentí, dando unas cuantas palmas al ritmo de la música que sonaba a nuestro lado, dejandonos de lado mientras iban a entretener a otra gente - Si, me encantaría ver algo así por Londres y que alegrara la vida de algunos pobres sosainas. - Reí, poniendome las manos de nuevo en la cadera, girandome de nuevo hacia ella para escuchar aquello sobre su padre .- Estoy seguro de que su padre estará removiendose en casa mientras usted está aquí, y por supuesto que usted estará completamente encantada de tener que tomar el mando de los asuntos que su padre no puede atender fuera del país.
Miré hacia la cafetería a la que se había referído y no pude negarme en ningun momento, me vendrían bien llenar la trapa con algo de café caliente y tener una charla con una intrepida joven como me había demostrado ser Jane Porter. - Estaré encantado de probar el café que van a servirnos aquí asi que Lucas, puedes irte a comer lo que quieras, nos veremos en unas horas en el puerto, disfruta - Le dí una palmadita en el hombro y me giré hacia Jane - ¿Entramos?

John Smith- Ciudadano de Inglaterra || Explorador
- Mensajes: 27
Reputación: 0
Fecha de inscripción: 15/12/2011
Localización: Virginia
Re: ¿Conoces esa sensación, de encontrar a tus conocidos en los lugares menos pensados? {John Smith}
El capitán Smith siempre había sido un hombre terriblemente respetado en la comunidad inglesa, una persona admirable que había salido del país para hacer contribuciones a la sociedad, para explorar y traer sus aventuras y experiencias para beneficio del que pudiera otorgar. Jane era, humildemente hablando, una de aquellas personas que lo idolatraba; comenzando por el hecho de que sus oficios eran terriblemente similares, al igual que el intelecto de ambos y sus modales. Era una persona con la cual podía compartir una conversación decente, y pasar un momento agradable, lo cual no era muy sencillo últimamente.
La música alegre del lugar era un incentivo para no querer salir de allí jamás, te alegraba el alma y llenaba tu sangre de cosquilleos incesantes de regocijo y diversión, la hacía sentir viva, llena de energía y júbilo, mientras los músicos pasaban entre la multitud, con sus grandes y simpáticas sonrisas, simplemente le hacía sentir a uno como en casa.
–Organizar el viaje es tan estimulante, capitán, no se da una idea. Te hace sentir independiente, libre, ¡Y no quiero imaginar lo bien que se sentirá llegar al destino! …Le contaré con detalles en un momento, se lo prometo –saludó educadamente al muchacho, al parecer su nombre era Lucas, mientras asentía con la cabeza ante la pregunta de John, avanzando dentro del pequeño restaurante con una sonrisita cordial. Tomó asiento en la misma mesa que había ocupado antes de notar la presencia del explorador por las calles de New Orleans, mientras ordenaba con amabilidad dos tazas de café y un par de beignets.
Cuando la orden llegó, le sonrió cordialmente a la camarera y dio un pequeño sorbo a su café, no sin antes soplarlo primero, ya que parecía bastante caliente. Carraspeó y se dirigió a su acompañante, quitándose uno que otro mechón de cabello castaño del rostro, molesto.
–. Desconozco hasta qué punto estará informado, pero mi padre y yo planeamos un viaje a África para explorar el comportamiento de los gorilas. Es una expedición que él planeaba hacer desde que era una niña, pero ahora hemos reunido dinero suficiente como para llevarlo a cabo. En algunas semanas partiremos, estoy segura que será de lo más interesante, estimulante… –soltó un pequeño suspiro, como de ensueño, como si no pudiera esperar para ver su sueño de toda la vida volverse realidad ante sus jóvenes ojos color café. Observó a John con una sonrisa adorable, dándole la palabra a él –…Lamento mi falta de respeto, no he preguntado por usted... ¿Tiene algún viaje pendiente?
La música alegre del lugar era un incentivo para no querer salir de allí jamás, te alegraba el alma y llenaba tu sangre de cosquilleos incesantes de regocijo y diversión, la hacía sentir viva, llena de energía y júbilo, mientras los músicos pasaban entre la multitud, con sus grandes y simpáticas sonrisas, simplemente le hacía sentir a uno como en casa.
–Organizar el viaje es tan estimulante, capitán, no se da una idea. Te hace sentir independiente, libre, ¡Y no quiero imaginar lo bien que se sentirá llegar al destino! …Le contaré con detalles en un momento, se lo prometo –saludó educadamente al muchacho, al parecer su nombre era Lucas, mientras asentía con la cabeza ante la pregunta de John, avanzando dentro del pequeño restaurante con una sonrisita cordial. Tomó asiento en la misma mesa que había ocupado antes de notar la presencia del explorador por las calles de New Orleans, mientras ordenaba con amabilidad dos tazas de café y un par de beignets.
Cuando la orden llegó, le sonrió cordialmente a la camarera y dio un pequeño sorbo a su café, no sin antes soplarlo primero, ya que parecía bastante caliente. Carraspeó y se dirigió a su acompañante, quitándose uno que otro mechón de cabello castaño del rostro, molesto.
–. Desconozco hasta qué punto estará informado, pero mi padre y yo planeamos un viaje a África para explorar el comportamiento de los gorilas. Es una expedición que él planeaba hacer desde que era una niña, pero ahora hemos reunido dinero suficiente como para llevarlo a cabo. En algunas semanas partiremos, estoy segura que será de lo más interesante, estimulante… –soltó un pequeño suspiro, como de ensueño, como si no pudiera esperar para ver su sueño de toda la vida volverse realidad ante sus jóvenes ojos color café. Observó a John con una sonrisa adorable, dándole la palabra a él –…Lamento mi falta de respeto, no he preguntado por usted... ¿Tiene algún viaje pendiente?

Jane S. Porter- Ciudadana de Inglaterra || Exploradora
- Mensajes: 541
Reputación: 1
Fecha de inscripción: 08/12/2011
Localización: En la selva africana, estudiando a los gorilas...
Re: ¿Conoces esa sensación, de encontrar a tus conocidos en los lugares menos pensados? {John Smith}
El talento que tenía la señorita Porter siempre lo había dejado anonadado. Era una mujer muy poco parecida a las que solían estar en Inglaterra y muy segura de si misma. Siempre que se habían cruzado habían disfrutado de su compañía mutua y eso hacía que siempre que podía volver a casa, quisiera visitarla o asistir a una de esas reuniones que se decían informales pero realmente eran de lo más formal entre la alta sociedad londinense. Había sido una casualidad encantadora haberla encontrado aquí y poder disfrutar otro rato de su compañia.
Saqué del bolsillo de mi viejo pantalón un par de monedas de plata, tirandolas al sombrero de uno de ellos, que pasaba entra todo el mundo con una sonrisa complice algo carcomida por los años y el tabaco de mascar. Me lanzó una reverencia y solo pude reir, moviendo la mano para que dejara de hacerlo y solo pudieramos seguir todos disfrutando del son de sus canciones.
–La veo muy emocionada, como siempre que se menciona el hecho de viajar y conocer nuevas culturas. Me recuerda tanto a mi, que creo estar mirando a un espejo, menos por la belleza que la caracteriza, en eso si que no puedo llegar ni a parecerme a usted... –La seguí dentro del pequeño local, siguiendola hacía donde ella con sus divertidos pasos le indicaba, tomando asiento frente a ella y mirando al tabernero que nos servia pronto los cafés con esos deliciosos dulces cubiertos con una capa de azucar suave.
El café parecía ser delicioso, como el dulce que los acompañaba a un lado y aguantó las ganas de comerselo de un solo bocado como solía hacer él. Asi que solo estiró la mano para coger el café una vez vio que lo había hecho ya Jane y sopló el suyo, haciendo que pasara por su esofago y aunque le abrasara el calor del café, se sintio perfectamente y entró en calor muy pronto, cogiendo un pedazo del dulce.
–¿Un viaje a nada más y nada menos que Africa? No sabe lo afortunada que es por poder realizar un viaje de tal magnitud. Estaría encantado de poder subencionarles el viaje para aprovechar y acompañarlos pero, el viaje al que estoy atado no me deja tiempo para volver a tiempo de acompañarles. –Negué con la cabeza no dandole importancia y sonreí, bebiendo otro trago de café contestando- Es un viaje al que solo estoy apuntado como Capitan de la expedición aunque está financiado por el gobernador Ratcliffe. Será a Nueva Virginia, un terreno todavía poco explorado y del que espero encontrar lo mejor que pueda darme, ya sabe, disfrutar de mi estancia allí todo el tiempo posible.
Saqué del bolsillo de mi viejo pantalón un par de monedas de plata, tirandolas al sombrero de uno de ellos, que pasaba entra todo el mundo con una sonrisa complice algo carcomida por los años y el tabaco de mascar. Me lanzó una reverencia y solo pude reir, moviendo la mano para que dejara de hacerlo y solo pudieramos seguir todos disfrutando del son de sus canciones.
–La veo muy emocionada, como siempre que se menciona el hecho de viajar y conocer nuevas culturas. Me recuerda tanto a mi, que creo estar mirando a un espejo, menos por la belleza que la caracteriza, en eso si que no puedo llegar ni a parecerme a usted... –La seguí dentro del pequeño local, siguiendola hacía donde ella con sus divertidos pasos le indicaba, tomando asiento frente a ella y mirando al tabernero que nos servia pronto los cafés con esos deliciosos dulces cubiertos con una capa de azucar suave.
El café parecía ser delicioso, como el dulce que los acompañaba a un lado y aguantó las ganas de comerselo de un solo bocado como solía hacer él. Asi que solo estiró la mano para coger el café una vez vio que lo había hecho ya Jane y sopló el suyo, haciendo que pasara por su esofago y aunque le abrasara el calor del café, se sintio perfectamente y entró en calor muy pronto, cogiendo un pedazo del dulce.
–¿Un viaje a nada más y nada menos que Africa? No sabe lo afortunada que es por poder realizar un viaje de tal magnitud. Estaría encantado de poder subencionarles el viaje para aprovechar y acompañarlos pero, el viaje al que estoy atado no me deja tiempo para volver a tiempo de acompañarles. –Negué con la cabeza no dandole importancia y sonreí, bebiendo otro trago de café contestando- Es un viaje al que solo estoy apuntado como Capitan de la expedición aunque está financiado por el gobernador Ratcliffe. Será a Nueva Virginia, un terreno todavía poco explorado y del que espero encontrar lo mejor que pueda darme, ya sabe, disfrutar de mi estancia allí todo el tiempo posible.

John Smith- Ciudadano de Inglaterra || Explorador
- Mensajes: 27
Reputación: 0
Fecha de inscripción: 15/12/2011
Localización: Virginia
Re: ¿Conoces esa sensación, de encontrar a tus conocidos en los lugares menos pensados? {John Smith}
El restaurante no podía desentonar con la alegría de New Orleans, o al menos así lo sentían los turistas como ella, decorado con colores llamativos, cuadros alegres y personas pintorescas que comían animando el lugar con el cuchicheo de sus constantes conversaciones; entre ellos, los dos exploradores, cuyas vidas eran mucho más similares de lo que pensaban, ambos se iban a terrenos inexplorados para cumplir un objetivo personal. Jane podía sentirse identificada al mirar al capitán Smith, y eso simplemente la llenaba de felicidad, ya que era un modelo de persona muy acertado.
Escuchó su comentario y sólo pudo sonreír ampliamente mientras le daba una mordida a la pequeña galleta cubierta de azúcar. Era un sabor simplemente celestial, las personas del lugar no exageraban al recomendar ese lugar, sencillamente la comida era exquisita.
John tenía razón, la jovencita Porter solía emocionarse terriblemente cuando se trataba de aquél viaje a África, ya que era un sueño para ella y su padre, algo que venían planeando desde que tenían memoria pero nunca habían visto concretarse ante sus ojos hasta ese día, nunca habían sentido la felicidad de verlo llevado a cabo. Las mejillas de la muchacha se tiñeron de un color rosado fuerte al escuchar las palabras del capitán Smith, y bajó automáticamente la mirada hacia su taza de café, sonriendo algo nerviosa.
–Por favor, capitán, no sea adulador… –comentó, bebiendo un nuevo sorbo y limpiándose al instante sus labios sonrosados; ¿Belleza? Jane no se consideraba bella en el sentido estricto de la palabra, pero no iba a contradecir a Smith ni comenzar un debate sobre su baja autoestima en pleno New Orleans –…aunque sí le doy la razón en nuestro parecido, siempre he pensado lo mismo. Es una de las razones por las que las fiestas de sociedad son entretenidas, para compartir mis ideas con alguien que ha visto el mundo y piensa con claridad, siempre he admirado su inteligencia
Escuchó atentamente el viaje que él tenía planeado; Nueva Virginia…era un territorio del cual había oído hablar vagamente, en América, un sitio completamente virgen, inexplorado y aparentemente deshabitado.
–. ¿Cree que encontrará civilización allí, capitán? Ya sabe, en un territorio inexplorado nunca se puede estar seguro de nada –rodó los ojos al recordar algo y negó suavemente con la cabeza –. Una situación similar a la de la selva africana, un amigo teme que regrese con algún virus mortal o desfallezca allá por un piquete de mosquito. –rió con suavidad, de forma cantarina, mientras revolvía su café con la cucharilla, jugando con él, algo distraída, sabía que él comprendía el por qué Jane no se encontraba preocupada por ese tipo de cosas, ha estudiado la fauna y flora de la selva durante años, sabe bien lo que encontrará y qué hacer en cada circunstancia, y probablemente el capitán se halla preparado de la misma manera para su nueva expedición.
No sabía qué sería lo primero que vería al llegar a África, si algún peligro le acecharía, ni ella ni nadie podría saberlo. Sin embargo, el tan sólo imaginarlo lograban que los latidos de su corazón se aceleraran al instante.
Escuchó su comentario y sólo pudo sonreír ampliamente mientras le daba una mordida a la pequeña galleta cubierta de azúcar. Era un sabor simplemente celestial, las personas del lugar no exageraban al recomendar ese lugar, sencillamente la comida era exquisita.
John tenía razón, la jovencita Porter solía emocionarse terriblemente cuando se trataba de aquél viaje a África, ya que era un sueño para ella y su padre, algo que venían planeando desde que tenían memoria pero nunca habían visto concretarse ante sus ojos hasta ese día, nunca habían sentido la felicidad de verlo llevado a cabo. Las mejillas de la muchacha se tiñeron de un color rosado fuerte al escuchar las palabras del capitán Smith, y bajó automáticamente la mirada hacia su taza de café, sonriendo algo nerviosa.
–Por favor, capitán, no sea adulador… –comentó, bebiendo un nuevo sorbo y limpiándose al instante sus labios sonrosados; ¿Belleza? Jane no se consideraba bella en el sentido estricto de la palabra, pero no iba a contradecir a Smith ni comenzar un debate sobre su baja autoestima en pleno New Orleans –…aunque sí le doy la razón en nuestro parecido, siempre he pensado lo mismo. Es una de las razones por las que las fiestas de sociedad son entretenidas, para compartir mis ideas con alguien que ha visto el mundo y piensa con claridad, siempre he admirado su inteligencia
Escuchó atentamente el viaje que él tenía planeado; Nueva Virginia…era un territorio del cual había oído hablar vagamente, en América, un sitio completamente virgen, inexplorado y aparentemente deshabitado.
–. ¿Cree que encontrará civilización allí, capitán? Ya sabe, en un territorio inexplorado nunca se puede estar seguro de nada –rodó los ojos al recordar algo y negó suavemente con la cabeza –. Una situación similar a la de la selva africana, un amigo teme que regrese con algún virus mortal o desfallezca allá por un piquete de mosquito. –rió con suavidad, de forma cantarina, mientras revolvía su café con la cucharilla, jugando con él, algo distraída, sabía que él comprendía el por qué Jane no se encontraba preocupada por ese tipo de cosas, ha estudiado la fauna y flora de la selva durante años, sabe bien lo que encontrará y qué hacer en cada circunstancia, y probablemente el capitán se halla preparado de la misma manera para su nueva expedición.
No sabía qué sería lo primero que vería al llegar a África, si algún peligro le acecharía, ni ella ni nadie podría saberlo. Sin embargo, el tan sólo imaginarlo lograban que los latidos de su corazón se aceleraran al instante.

Jane S. Porter- Ciudadana de Inglaterra || Exploradora
- Mensajes: 541
Reputación: 1
Fecha de inscripción: 08/12/2011
Localización: En la selva africana, estudiando a los gorilas...
Re: ¿Conoces esa sensación, de encontrar a tus conocidos en los lugares menos pensados? {John Smith}
No podía alegrarse más al ver toda la estructura del local, la música que acompañaba a los comensales desde un apartado rincón de la sala y como cada uno de ellos, con una sonrisa en su rostro, hablaba con sus acompañantes o incluso con el servicio del local. Incluso un par de mujeres de una edad temprana, quizá unos 16 años, saludaron al capitán con la mano todavía agarrando un pañuelo y sus risitas sonaron al unisono cuando las correspondí, con una leve reverencia educada hacia dos jovenes mujeres.
El pequeño bollo cumplía con creces la apariencía que tenía al darle ese primer mordisco pero se quedaba un sabor en la boca que era poco comparable con otras cosas que había tenía la oportunidad de probar en sus varias expediciones. Se recordó mentalmente comprar un pack antes de irse de New Orleans.
Al ver sus mejillas sonrosada y como miraba el café, bastante avergonzada solo pude soltá una risotada que sono en todo el local y captó la atención de todo el mundo, cosa que aumentó todavía más la sonrrojez de mi acompañante que se refugiaba un poco más en el asiento que había tomado. Me disculpé con la mirada por que a veces no controlaba mi voz y negué con la cabeza de manera rapida – No puedo dejar de ser cortes con usted, sabe que me sale con fluidez y no sabe cuanto desprecio siento a su baja autoestima. Pero eso es otro tema de conversación... –sonreí para darle un poco más de libertad, cogiendo la taza y bebiendo también él para acompañar el dulce sabor que se había quedado en los labios y en su garganta de aquel dulce riquisimo. – Ahora va a hacer que ese tono rosado de sus mejillas pase a las mias – Me rasqué la barba con la punta de dos dedos, riendo pero esta vez controlando el tono de mi voz – Si no fuera por que hoy llevo un aspecto desaliñado por todo el viaje.
La verdad era que disfrutaba con la compañia de Jane Porter por que no era la clase de dama que podía encontrarse en la Alta Sociedad de Londres. Esas mujeres o niñas que lo unico que las preocupaba era la belleza exterior, o el dinero que podía ganar en un año cual caballero en el que ponían la vista. Eso solo era detalles nimios comparado con la diversidad de sitio que podía conocer yo en un año. Eso no interesaba nada más que a mujeres como Jane, y podía poner la mano en el fuego sobre que Jane era de las pocas que podrían existir con esa forma de ser.
– Ya sabe como soy. Si encontrara civilización, podría ser una experiencia increible. Conocer alguna tribu, alguna comarca de gente indigena que pudiera enseñarme tantas cosas... – solté un suspiro, como si de verdad me sintiera soñando con esa clase de cosas. Rapidamente saqué mi pequeña cabeza de mi sueño de un mundo mejor cuando solté aquello sobre un conocido suyo. – Señorita Porter, creo que sus conocidos no tienen en cuenta las ganas que tiene puestas usted en esa expedición. Creo que ni un mosquito ni una enfermedad podría acabar con usted y con sus ganas de encontrar monos. –reí de forma energica, exagerando como solo sabía hacer yo. La verdad era que la envidiaba mucho solo por no apuntarme a su expedición, pero Nueva Virginia de verdad que me llamaba la atención y estaba esperandome tan virgen e inexplorada como aparecía en mis sueños todas esas noches antes de la partida.
La emoción de su rostro se reflejaba casi iluminandola, mientras yo terminaba mi dulce y me frotaba las manos con el fin de quitarme todo el azucar glas de los dedos, limpiandomelos con una servilleta de tela que tenía a mi lado descansando.
El pequeño bollo cumplía con creces la apariencía que tenía al darle ese primer mordisco pero se quedaba un sabor en la boca que era poco comparable con otras cosas que había tenía la oportunidad de probar en sus varias expediciones. Se recordó mentalmente comprar un pack antes de irse de New Orleans.
Al ver sus mejillas sonrosada y como miraba el café, bastante avergonzada solo pude soltá una risotada que sono en todo el local y captó la atención de todo el mundo, cosa que aumentó todavía más la sonrrojez de mi acompañante que se refugiaba un poco más en el asiento que había tomado. Me disculpé con la mirada por que a veces no controlaba mi voz y negué con la cabeza de manera rapida – No puedo dejar de ser cortes con usted, sabe que me sale con fluidez y no sabe cuanto desprecio siento a su baja autoestima. Pero eso es otro tema de conversación... –sonreí para darle un poco más de libertad, cogiendo la taza y bebiendo también él para acompañar el dulce sabor que se había quedado en los labios y en su garganta de aquel dulce riquisimo. – Ahora va a hacer que ese tono rosado de sus mejillas pase a las mias – Me rasqué la barba con la punta de dos dedos, riendo pero esta vez controlando el tono de mi voz – Si no fuera por que hoy llevo un aspecto desaliñado por todo el viaje.
La verdad era que disfrutaba con la compañia de Jane Porter por que no era la clase de dama que podía encontrarse en la Alta Sociedad de Londres. Esas mujeres o niñas que lo unico que las preocupaba era la belleza exterior, o el dinero que podía ganar en un año cual caballero en el que ponían la vista. Eso solo era detalles nimios comparado con la diversidad de sitio que podía conocer yo en un año. Eso no interesaba nada más que a mujeres como Jane, y podía poner la mano en el fuego sobre que Jane era de las pocas que podrían existir con esa forma de ser.
– Ya sabe como soy. Si encontrara civilización, podría ser una experiencia increible. Conocer alguna tribu, alguna comarca de gente indigena que pudiera enseñarme tantas cosas... – solté un suspiro, como si de verdad me sintiera soñando con esa clase de cosas. Rapidamente saqué mi pequeña cabeza de mi sueño de un mundo mejor cuando solté aquello sobre un conocido suyo. – Señorita Porter, creo que sus conocidos no tienen en cuenta las ganas que tiene puestas usted en esa expedición. Creo que ni un mosquito ni una enfermedad podría acabar con usted y con sus ganas de encontrar monos. –reí de forma energica, exagerando como solo sabía hacer yo. La verdad era que la envidiaba mucho solo por no apuntarme a su expedición, pero Nueva Virginia de verdad que me llamaba la atención y estaba esperandome tan virgen e inexplorada como aparecía en mis sueños todas esas noches antes de la partida.
La emoción de su rostro se reflejaba casi iluminandola, mientras yo terminaba mi dulce y me frotaba las manos con el fin de quitarme todo el azucar glas de los dedos, limpiandomelos con una servilleta de tela que tenía a mi lado descansando.

John Smith- Ciudadano de Inglaterra || Explorador
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Fecha de inscripción: 15/12/2011
Localización: Virginia
Re: ¿Conoces esa sensación, de encontrar a tus conocidos en los lugares menos pensados? {John Smith}
Llevó la taza de café a sus labios sonrosados, tomando un trago largo que le llenó la garganta de una calidez especial, haciéndola sentir como en su hogar, tomando el café junto a la chimenea, escuchando los monólogos que su padre practicaba para las conferencias, viendo nevar fuera de la ventana y casi siempre esperando a que Basil tocara la puerta con los nudillos tres veces exactas y la honrara con su presencia durante la tarde.
Sí, definitivamente, New Orleans tenía algo mágico, algo que te hacía añorar las pequeñas cosas y disfrutar de todo lo que tenías a tu alrededor. O tal vez la señorita Porter era demasiado sentimental, esa también era una opción viable.
No obstante, la carcajada que el capitán Smith dejó salir de su boca, con una jovialidad y potencia poco comparables en otras personas que haya visto en su pequeña vida. La muchacha se encogió en su asiento, si antes estaba sonrojada ahora debía tener una coloración escarlata en su rostro de facciones finas; aquella risa llamó la atención de varias personas, que se voltearon a observar qué era lo que ocurría, ella sólo negaba con la cabeza, acompañada de una sonrisa cortés y en sus ojos se podía notar perfectamente un brillo refulgente de incomodidad.
–Jamás dejaría de ser cortés con usted, capitán…y en cuanto a… –iba a comenzar a dar un monólogo extenso y comprobado de las razones de su poco aprecio a su belleza física, pero el hombre concordó en que era mejor dejar el tema, y ella no era quién para discutirle aquello.
Y a decir verdad, estar allí con él era un privilegio para Jane, una mente tan brillante y reconocida como la de John, cuyo nombre era tan mencionado en las bocas de los habitantes de Inglaterra, un hombre con méritos y metas más allá de lo convencional y mundano que se podía ver en el día a día. Se podía decir que John Smith era su ejemplo a seguir, algo así como un héroe, esperando ser tan noble, mencionada y admirada como él por sus proyectos, algún día.
Ella podía ver perfectamente la emoción en los ojos de John al hablar de su expedición, el mismo brillo que todos comentaban ella tenía cuando hablaba y hablaba sobre su expedición con los gorilas en África, encontrar similitudes con una persona como John Smith simplemente lograba ponerle la piel de gallina, era un honor demasiado grande.
–. No dude que aprendería demasiado de una comarca indígena, imagínese sus métodos de vida, la simple rutina, tan diferente a la nuestra. La forma de obtener el alimento, la comunicación, las costumbres…sería algo muy interesante de vivir. Prométame que si algo así llega a ocurrir, me lo narrará con lujo de detalles –Jane dejó la taza de café sobre el pequeño plato de porcelana, completamente vacía, notando que la porción de John se encontraba en las mismas condiciones, ambos habían terminado. Rebuscó en su pequeño bolso en busca de dinero y colocó su parte de los gastos sobre la mesa, levantando la vista para observar una vez más los ojos claros del hombre debajo de su cabello color dorado, perfectamente arreglado.
Soltó una risita suave ante su último comentario; en realidad había un pequeño equívoco en su frase, todo el mundo sabía la pasión que Jane sentía por su investigación, no tanto como logro científico, sino como logro personal, para lograrse algo que se había jurado a sí misma hace ya muchos años atrás, y que lograría aunque dependiera su vida en ello.
Se levantó de su lugar con elegancia, acercándose hacia el capitán y ofreciéndole una sonrisa dulce y respetuosa, envolviéndole el brazo derecho con sus manos pequeñas y delicadas.
–¿Desea dar un paseo por el lugar, capitán? Es mi último día en New Orleans antes de regresar y me gustaría aprovecharlo, mucho más estando en compañía de tan agradable colega.
Sí, definitivamente, New Orleans tenía algo mágico, algo que te hacía añorar las pequeñas cosas y disfrutar de todo lo que tenías a tu alrededor. O tal vez la señorita Porter era demasiado sentimental, esa también era una opción viable.
No obstante, la carcajada que el capitán Smith dejó salir de su boca, con una jovialidad y potencia poco comparables en otras personas que haya visto en su pequeña vida. La muchacha se encogió en su asiento, si antes estaba sonrojada ahora debía tener una coloración escarlata en su rostro de facciones finas; aquella risa llamó la atención de varias personas, que se voltearon a observar qué era lo que ocurría, ella sólo negaba con la cabeza, acompañada de una sonrisa cortés y en sus ojos se podía notar perfectamente un brillo refulgente de incomodidad.
–Jamás dejaría de ser cortés con usted, capitán…y en cuanto a… –iba a comenzar a dar un monólogo extenso y comprobado de las razones de su poco aprecio a su belleza física, pero el hombre concordó en que era mejor dejar el tema, y ella no era quién para discutirle aquello.
Y a decir verdad, estar allí con él era un privilegio para Jane, una mente tan brillante y reconocida como la de John, cuyo nombre era tan mencionado en las bocas de los habitantes de Inglaterra, un hombre con méritos y metas más allá de lo convencional y mundano que se podía ver en el día a día. Se podía decir que John Smith era su ejemplo a seguir, algo así como un héroe, esperando ser tan noble, mencionada y admirada como él por sus proyectos, algún día.
Ella podía ver perfectamente la emoción en los ojos de John al hablar de su expedición, el mismo brillo que todos comentaban ella tenía cuando hablaba y hablaba sobre su expedición con los gorilas en África, encontrar similitudes con una persona como John Smith simplemente lograba ponerle la piel de gallina, era un honor demasiado grande.
–. No dude que aprendería demasiado de una comarca indígena, imagínese sus métodos de vida, la simple rutina, tan diferente a la nuestra. La forma de obtener el alimento, la comunicación, las costumbres…sería algo muy interesante de vivir. Prométame que si algo así llega a ocurrir, me lo narrará con lujo de detalles –Jane dejó la taza de café sobre el pequeño plato de porcelana, completamente vacía, notando que la porción de John se encontraba en las mismas condiciones, ambos habían terminado. Rebuscó en su pequeño bolso en busca de dinero y colocó su parte de los gastos sobre la mesa, levantando la vista para observar una vez más los ojos claros del hombre debajo de su cabello color dorado, perfectamente arreglado.
Soltó una risita suave ante su último comentario; en realidad había un pequeño equívoco en su frase, todo el mundo sabía la pasión que Jane sentía por su investigación, no tanto como logro científico, sino como logro personal, para lograrse algo que se había jurado a sí misma hace ya muchos años atrás, y que lograría aunque dependiera su vida en ello.
Se levantó de su lugar con elegancia, acercándose hacia el capitán y ofreciéndole una sonrisa dulce y respetuosa, envolviéndole el brazo derecho con sus manos pequeñas y delicadas.
–¿Desea dar un paseo por el lugar, capitán? Es mi último día en New Orleans antes de regresar y me gustaría aprovecharlo, mucho más estando en compañía de tan agradable colega.

Jane S. Porter- Ciudadana de Inglaterra || Exploradora
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Reputación: 1
Fecha de inscripción: 08/12/2011
Localización: En la selva africana, estudiando a los gorilas...
Re: ¿Conoces esa sensación, de encontrar a tus conocidos en los lugares menos pensados? {John Smith}
Mis ojos poco se desviaron de la zona donde ambos estabamos. Me dio tiempo de inspeccionar el material de las tazas con sus platos a juego, la mesa e incluso la silla sobre la que estabamos sentados, todo de un material impecable y con el que podíamos contar gracias a tantas expediciones como las que estabamos haciendo la gente como Jane y yo. Había terminado completamente mi taza y, había devorado practicamente todo el dulce asi que solo quedaba cruzar los dedos apoyados en la mesa y esperar gentilmente a que ella acabara sin dejar de mirarla.
Algo en Jane me recordó a mi infancia. Simplemente el hecho de que tuvieramos el mismo objetivo en la vida me hacía bastante dichoso, podría decir perfectamente que estaba orgulloso de aquella joven que tenía tanto impetud con las cosas, coraje y vida. Si no supiera de la existencia de ese medio hombre medio mono, quizá habría pensado en ella de una manera mucho más profunda, con interés en navegar por ambitos un poco más privados. Pero eso era imposible también por mi proxima partida a las tierras virgenes de Nueva Virginia, donde pasaría muchisimo tiempo. - Sinceramente, siempre confié en que usted conseguiría grandes cosas... - La guiñé un ojo mientras me recostaba en el respaldo del asiento.
Mis ojos se desviaron a la mesa, negando con la cabeza al ver que su intencion era pagar, al menos, su consumición. Cogí el dinero, sacando yo varias monedas de plata totales para pagar lo que ambos habíamos tomado y una pequeña propina y me levanté dejando que cogiera mi brazo como ella quisiera. Deslicé mi mano lentamente y guardé intentando que no se diera cuenta el dinero que ella había puesto, en el diminuto bolso que tenía colgando del costado. - New Orleans es digna de ser recordada, asi que nos sentará bien un paseo por sus calles y hablemos de más de nuestras aficiones. - Sonreí, mirando hacia un lado de la calle, un grupo de niños se cogían de la mano y formaban un circulo casi perfecto. Giraban y giraban entonando una canción que hablaba sobre unos animales.
Más adelante, pasó más rapido de lo que debería una bici haciendo unos movimientos bastante bruscos y que me obligó a coger de la cintura a Jane y apartarla hacía un lado para que no se enganchara su vestido o pudiera mancharselo - También veo que la gente tiene más prisa aquí que en Londres... - Alcé ambas cejas pero continué con el camino hacía delante.
Algo en Jane me recordó a mi infancia. Simplemente el hecho de que tuvieramos el mismo objetivo en la vida me hacía bastante dichoso, podría decir perfectamente que estaba orgulloso de aquella joven que tenía tanto impetud con las cosas, coraje y vida. Si no supiera de la existencia de ese medio hombre medio mono, quizá habría pensado en ella de una manera mucho más profunda, con interés en navegar por ambitos un poco más privados. Pero eso era imposible también por mi proxima partida a las tierras virgenes de Nueva Virginia, donde pasaría muchisimo tiempo. - Sinceramente, siempre confié en que usted conseguiría grandes cosas... - La guiñé un ojo mientras me recostaba en el respaldo del asiento.
Mis ojos se desviaron a la mesa, negando con la cabeza al ver que su intencion era pagar, al menos, su consumición. Cogí el dinero, sacando yo varias monedas de plata totales para pagar lo que ambos habíamos tomado y una pequeña propina y me levanté dejando que cogiera mi brazo como ella quisiera. Deslicé mi mano lentamente y guardé intentando que no se diera cuenta el dinero que ella había puesto, en el diminuto bolso que tenía colgando del costado. - New Orleans es digna de ser recordada, asi que nos sentará bien un paseo por sus calles y hablemos de más de nuestras aficiones. - Sonreí, mirando hacia un lado de la calle, un grupo de niños se cogían de la mano y formaban un circulo casi perfecto. Giraban y giraban entonando una canción que hablaba sobre unos animales.
Más adelante, pasó más rapido de lo que debería una bici haciendo unos movimientos bastante bruscos y que me obligó a coger de la cintura a Jane y apartarla hacía un lado para que no se enganchara su vestido o pudiera mancharselo - También veo que la gente tiene más prisa aquí que en Londres... - Alcé ambas cejas pero continué con el camino hacía delante.

John Smith- Ciudadano de Inglaterra || Explorador
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Fecha de inscripción: 15/12/2011
Localización: Virginia
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